Según la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) el consumo actual en Colombia de combustibles líquidos es de alrededor de 5 millones de galones diarios, lo que significa que se debe producir alrededor de 330 mil BPD (Barriles de Petróleo Por Día), mientras la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) informa que el consumo actual de gas natural es de 924 GBTU aprox. lo que equivale a 230 mil BEPD (Barriles Equivalentes de Petróleo Diario). Esto significa que Colombia depende del petróleo y gas para su consumo interno de 560 mil barriles BEPD en promedio sin sumar otro tipo de consumo de derivados como los productos para las industrias alimentaria, farmacéutica, química y textil. A hoy, si no hubiera un plan de incremento de reservas y aumento de producción, el país sólo tendría petróleo por 7,7 años (ANH, 2021). Sin embargo, con los últimos descubrimientos de yacimientos de gas por parte de algunas compañías privadas, el abastecimiento de este hidrocarburo podría aumentarse por 7 años más.

¿Colombia podría cambiar todo su sistema de transporte en 7 años? Según un estudio de la UPME (Unidad de Planeación Minero-Energética) la mayor parte de distribución de consumo de hidrocarburos está en el sector transporte con un 40%, seguido por el sector industrial con un 29% y luego por el residencial con un 16%. Pero para este sector transporte, el número de vehículos a diciembre del año 2020 era un poco más de 16 millones que funcionaban a base de combustibles mientras que tan solo un 0,07% (10,600) funcionaban con electricidad (RUNT, 2021).

Está claro que el gobierno nacional tiene 3 grandes retos: el primero consiste en mantener la autosuficiencia energética cuya producción actual aproximada está en 710 mil barriles de petróleo por día,  el segundo es aumentar los ingresos por ventas de hidrocarburos para su estabilidad fiscal y el tercero es la transición energética que de acuerdo a nuestras condiciones actuales no será a corto plazo ya que se requiere de una regulación técnica y legislativa que generen confianza de inversión y un apoyo económico por sus elevados costos de tecnología. Es indispensable el segundo reto para poder patrocinar dicha transición energética. En caso de no cumplirse alguno de los tres retos anteriores, el Estado deberá considerar urgentemente una política pública en este sentido ¿Acaso Colombia está en riesgo de aprovisionamiento energético?