lunes, 10 de diciembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-14 09:06

Extradición la crisis del proceso

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | septiembre 14 de 2018

El Acuerdo Final de Paz suscrito entre el presidente Santos y las Farc atraviesa una más de sus recurrentes crisis. Esta vez, en plena fase de implementación, la liebre ha saltado con el abandono de importantes zonas de reincorporación por parte de distinguidos comandantes y jefes, de quienes no se conoce su paradero, aunque recientemente se han conocido cartas de dos de ellos anunciando su voluntad de permanecer fieles al Acuerdo. Los otros 7 implicados aún no precisan si se mantienen en el proceso o desertan para retomar sus actividades criminales.

La gravedad del asunto es inocultable porque la propia delegación de Naciones Unidas que ha venido siendo verificadora del proceso ha certificado el abandono de tales comandantes y jefes, pero además de numerosos excombatientes de quienes tampoco se conoce su paradero, generando así una sensación de incertidumbre que muchos coinciden en señalar como la reorganización militar de las nuevas Farc, aparentemente decepcionadas con la lentitud e improvisación de los organismos del Estado responsables de la fase de implementación.

Para acentuar tal incertidumbre se han conocido también las evidencias acerca de la profunda división interna que padece el nuevo partido político, donde al parecer importantes figuras censuran a Timochenko, a Alape y Lozada; mientras que apoyan la actitud de Marques, Gómez, Romaña, Ramírez y el Paisa, entre otros; quienes defienden la inocencia de Santrich y culpan a los Estados Unidos y al Fiscal Martínez de haber diseñado un montaje judicial para la extradición de Santrich.

En éstas circunstancias, es claro que existen dos hechos concomitantes que tienen cada uno su propia relación y que desde luego inciden con fuerza en el panorama descrito. Uno es sin duda la evidencia indiscutible del crecimiento inusitado de las áreas cultivadas en las zonas geográficas históricamente controladas por las Farc, en las cuales se viene librando una verdadera confrontación armada con bandas criminales por el dominio territorial y estratégico ´para la exportación, actividad que ejerce el llamado Cartel de Sinaloa. El otro es la dura posición del gobierno americano en relación con tal crecimiento y el inevitable regreso de la fumigación aérea con glifosato, combinada con la sustitución obligatoria; lo que permite presumir, a su vez, la fuerte ofensiva militar en esas zonas donde muchos militantes tienen arraigados sus intereses económicos y sociales.

Pero en medio de todo éste escenario es indiscutible que la figura de la extradición influye de manera contundente. Todo indica que muy a pesar de la evidente parsimonia de la JEP en decidir lo de su competencia en el caso de Santrich, pues ya se le vencieron los términos legales para decidir sobre si el delito fue o no posterior a la fecha de vigencia del AF; la presión del gobierno americano sustentada además en la delación del sobrino de Marques, así como la inequívoca postura que sobre el tema ha sostenido el gobierno Duque, son factores que pesan mucho en las decisiones de Marques y sus aliados en cuanto que, al parecer han tenido y aún tienen fuertes nexos con la cadena criminal del narcotráfico.

Para ellos cobra vigencia la famosa frase que se les tribuyó a los narcos de los años 80 “ preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en E.U.A.”. Lo preocupante para la sociedad colombiana es que, si desertan del proceso nos regresarán a una nueva confrontación armada de imprevisibles consecuencias.                    

Comentarios