martes, 20 de noviembre de 2018
Dominical/ Creado el: 2017-10-29 09:09 - Última actualización: 2017-10-29 09:11

Fabio Echeverri Correa, el arrojo de un hombre bueno

Era recio y opinaba con lucidez sobre el país. En esta entrevista realizada meses atrás reflexiona sobre su vida, la política, el amor y la muerte. No elude ningún tema, no pide ni concede tregua.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 29 de 2017

Por: Édgar Artunduaga 
Fotos: Édgar Artunduaga

Sus ochenta y tantos años no lo doblegaban, ni sus problemas cardíacos, ni los achaques de la edad, tampoco actitudes desafiantes que tuvieron con él las altas esferas de este gobierno.

Era recio y opinaba con lucidez sobre el país. En esta entrevista realizada meses atrás reflexiona sobre su vida, la política, el amor y la muerte. No elude ningún tema, no pide ni concede tregua.

Como consejero del presidente Alvaro Uribe Vélez, era conocido que le hablaba al oído, aunque diga sonriente que sólo contestaba lo que le preguntaban.

Fue famosa y decisiva su propuesta de modificar “un articulito” de la Constitución para promover la reelección de Uribe. Confiesa que quería la primera pero no tanto la segunda.

Echeverri Correa, “el rambo” antioqueño –lo llamó la revista Semana- “es un paisa de todo el maíz: trabajador, cabeciduro, frentero, intenso y hablador”. Fue capaz, en sus tiempos de estudiante, de promover una huelga en la Universidad de los Andes contra su rector Alberto Lleras Camargo.

Fue el presidente más poderoso que ha tenido la Asociación Nacional de Industriales y el único capaz de decir tantas cosas fuertes y graves, con un lenguaje directo, audaz y polémico, ante los auditorios más importantes, y con la mayor credibilidad.

Su padre, Luis Guillermo Echeverri Abad, fallecido prematuramente a los 55 años, fue alcalde de Jericó, gobernador de Antioquia, concejal, diputado, congresista, presidente de la Sociedad de Agricultores y del Comité de Cafeteros, colaborador (brillante) de El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, El Correo, El Diario.

¿Usted cree que uno está predestinado a vivir cosas?

Yo creo que sí, que uno tiene más o menos marcada su ruta y más o menos marcadas sus posibilidades. Claro está que hay que ayudarse, y hay que hacer esfuerzos, y hay que tener buen comportamiento, buenas costumbres.

¿Y se la marca Dios o se la marcan sus orígenes, su pasado…?

Yo respeto mucho mi pasado, la conducta de mis antepasados y la forma como han vivido. He querido imitarlos en muchas de las cosas de vida y la forma de ser, y también he tratado de construir mi estilo de vida, franco, desabrochado, que no le gusta a mucha gente, que otros de pronto se declaran ofendidos, o heridos, o desagradados, pero yo quedo contento de decir lo que pienso.

¿Ese estilo directo se lo inventó, le nació, o lo construyó?

Yo creo que mucho es el estilo que tenía mi padre, que también era un hombre muy claro, muy franco y muy directo, que decía o escribía lo que estaba pensando, y así había sido el abuelo Echeverri también, con quienes traté mucho, me vi mucho, viajé mucho, estuve mucho con ellos. Incidieron fuertemente en mi vida, en mis costumbres, en mis gustos, en mi estilo de ver las cosas, y de analizar y pensar, y de escoger.

¿Después de hacer dinero?

He tenido la suerte de gozar de un buen pasar. No soy un hombre tan rico como la gente cree, ojalá sigan creyendo eso, pero no soy así de rico, ni ser muy rico ha sido mi objetivo, no ha sido esa una meta, una razón de ser o de vivir, trabajar y ahorrar bastante, tener bastante, no. Más bien ha sido poder vivir muy bien, poder servir, poder ayudar.

Yo por ejemplo hace 20 años trabajo gratis en la Clínica Shaio; le dediqué cuatro años al presidente Uribe en el palacio, sin sueldo, sin título y sin puesto, de asesor ahí, ayudando y haciendo mandaditos de lo que se iba ocurriendo.

¿Articulitos?

El articulito y otros mandados que se hicieron, y yo creo que unos resultaron bien y otros resultaron mal, como todas las cosas de la vida. Pero si usted no hace cosas después no tiene manera de hacer balance.

¿De qué cosas se arrepiente en esas decisiones que ha tomado con vehemencia? 

(silencio…)

¿Del articulito no se arrepiente?

No, yo creo que el articulito era necesario para ese momento. Yo lo que quería era una sola reelección por una sola vez y listo, pero ya después tomaron el tema los parlamentarios y fue allá donde lo manejaron. Sólamente le di a Yamid Amat en alguna entrevista que me hizo, la idea de que había que hacer una reforma, y no se trataba sino de la reforma de un articulito.

Yo veía al presidente Uribe buscando hacer a toda costa la paz en el país, quería terminar con el tema guerrilla, pero no como están tratando ahora. Ahora los van a volver socios de todo y dueños de todo, pero eso es  otro paseo.

Entonces sí, creo que es discutible lo del artículito pero de resto no, yo me siento contento. Siento que siempre me ha ido bien, gracias a Dios, no salí mal de ningún lugar.

Si volviera a los 20 años

¿Si usted pudiera regresar a los 20 años qué haría y qué no haría?

Tal vez hubiera gastado un par de años aprendiendo un par de idiomas. Yo hablo inglés pero me hubiera encantado poder hablar francés y portugués, o francés e italiano. Hubiese querido tener la capacidad de expresarme, de escribir y de entender bien en más lenguas que inglés y español.

De resto no, yo me declaro muy bien despachado en la vida, muy contento, no le cargo envidia a nadie, no me inspira nada más que admiración ver gente muy rica o ver gente muy llena de facilidades o de cosas, juguetes que llaman hoy en día.

Eso no lo envidio, me parece muy bueno que tengan todo lo que puedan honorablemente adquirir, y que se diviertan, y que todos queramos progresar, y que todos queramos poder trabajar.

¿Somos más fanáticos y sectarios que en las peores épocas de la violencia nacional?

Yo sí creo. Lo veo en el manejo que están haciendo algunos medios de comunicación, muchos periodistas y mucha gente que habla y escribe. Solamente uno que otro dice la verdad.

Testamento y legado familiar 

¿Cuál es la síntesis filosófica de su vida, una especie de testamento para los suyos?

Lo único que pienso que uno tiene que saber en la vida es obrar correcto, respetuoso y bien. De resto, que trate de despacharse lo mejor que pueda y no le haga daño ni mal a nadie.

Pero cuándo se tiene algún grado de poder y de influencia se le hace bien a unos y mal a otros…

No, no siempre, yo no veo porqué.

Por ejemplo en la decisión de desalojar en Medellín a cientos de vendedores ambulantes, afectándolos…

Es un buen ejemplo, la plaza de mercado de Guayaquil que era una plaza grande a finales de 1800 se incendió, se quemó. 

Entonces pensamos que era hora ya de sacar esa plaza de allí, toda la zona estaba muy contaminada, muy invadida, muy sucia, muy mal atendida, y que se debía buscar hacer lo que se estaba poniendo de moda en el mundo que era el mercadeo satelital, en distintos lugares, y la central de abastecimiento.

Medellín logró establecer un sistema de plazas de mercado satélites que lo tiene hoy en día, lo sigue teniendo el mismo de hace 40 años, y sigue teniendo la central de abastecimientos que también fue otra cosa que me correspondió construir.

El poder y la política

Doctor Echeverri, pareciera que el poder lo acompaña. ¿Qué piensa usted del poder?

Pues me parece que es importantísimo tener poder, importantísimo saber usarlo. Es mucho más importante saber usarlo que tenerlo. No se puede exceder el poder, el ejercicio del poder.

Yo estuve por ejemplo en el Palacio y no creo que haya nadie que pueda decir que yo abusé del poder. Tal vez abusé del poder de opinar cuando propuse la reforma del articulito, pero es un derecho que tenemos todos y que lo podemos ejercer en igualdad de condiciones, que es dar una opinión, o dar un consejo y decirlo.

Yo he tratado de trabajar en todas partes sin hacer excesivo uso del poder.

Hay quienes piensan que usted tenía demasiado poder, amparado en el hecho de que no era funcionario público, y quitaba y ponía a su amaño por la cercanía con el presidente….

No, eso no es cierto Edgar, yo nunca pedí quitar ni pedí poner a nadie en el gobierno del doctor Uribe. Yo al doctor Uribe le di los consejos y las opiniones que él me pidió, cuando me las pidió. Incidí en los primeros nombramientos que hubo, cuando él sentado conmigo y conversando los dos solos me pidió que opinara sobre la gente que él creía que debía nombrar en los distintos ministerios. Y yo le di mis opiniones sobre los que salieron nombrados y de pronto sobre alguno que no haya salido. Pero en realidad, en verdad, yo lo único que daba era opiniones.

No tuve esa fuerza que la gente piensa que tuve en el gobierno del doctor Uribe, yo de él soy muy buen amigo personal.

No estuvo de acuerdo con el nombramiento de Juan Manuel

¿Estuvo de acuerdo con el nombramiento de Juan Manuel Santos y el posterior apoyo a su candidatura?

No señor, no estuve de acuerdo ni con la escogencia del nombre…

¿Ni siquiera cuando fue ministro?

Cuando fue ministro sí, el ministerio lo compartí, pero ya después cuando se habló de su candidatura no estuve de acuerdo, no me parecía la persona indicada.

¿Por qué?

Por las mismas razones que no me gusta ahora.

¿Cuáles son?

Él tiene una agenda propia y él se despacha él, a él no le interesa mayor cosa lo que les pueda interesar a los demás.

¿Se lo hizo ver a Uribe en su momento?

Sí señor.

¿Y Uribe no creyó?

Uribe creía mucho en Santos, parte de la habilidad peligrosa de Santos, eso es una habilidad que tienen los que son muy buenos jugadores de cartas.

Hay quienes piensan que Uribe se volvió muy rabioso y a veces fastidioso, ¿usted qué piensa de eso?

Él ha sido toda la vida igual.

Uribe y la formación de grupos paramilitares

Hay quienes le atribuyen al expresidente  Uribe pasados paramilitares, pasados mafiosos. ¿Ha escudriñado bien el tema?

Yo no creo en nada de lo que dicen de Uribe, ni de mafioso, ni paramilitar  mucho menos. Todo lo contrario, Uribe tiene problemas con la violencia que ha padecido este país, problemas graves, a su hermano lo han perseguido permanentemente, a su padre lo mataron, fue la guerrilla.

El doctor Álvaro ha construido su finca El Ubérrimo durante unos cuarenta años, la ha ido creciendo poco a poco, en forma muy lenta, tiene esa finca allá cerca de Montería, y le daba trabajo ir, trabajo estar y trabajo dormir, porque varias veces fueron por él. Total que yo no creo que Uribe haya sido paramilitar.

El que no se haya defendido y esté vivo es raro

¿Usted defiende el origen y la conformación de los grupos paramilitares, por las circunstancias generales del país?

Yo no los defiendo ni los critico, lo que digo es que son iguales. O sea, los grupos que nacieron en la finca la Zanahoria, o en la finca la Remolacha que eran propiedad de don Pedro o de don Antonio, que era un hombre supremamente rico y que tenía mil o dos mil cabezas de ganado, ese señor contrató unos grupos para defenderse, y entonces nombró un señor que era el jefe de 10 tipos que estaban armados, y fue, y se registró, y sacó las licencias y las armas, y los salvoconductos para poderse defender, y bueno… se ha defendido.

El que no se haya defendido en este país y esté vivo es raro.

Las muchas concesiones a las FARC

¿Entonces a usted le parece estrafalario, insólito, que el país le esté dando tantas comodidades y privilegios a las FARC?

Hombre, Edgar, yo lo que creo es que cualquiera que cometa errores, cualquiera que robe, cualquiera que asesine, cualquiera que contravenga la ley, debe ser castigado, eso es algo que aprendí desde chiquito.

Cuando a uno le enseñaban, ¿cuánto le sobró ahí? Un centavo, dos centavos, le exigían devolver los dos centavos. Usted aprendió a devolver, usted aprendió a no robar. Y cuando todavía en los colegios enseñaban religión, había los mandamientos, y había los pecados, y a usted le enseñaban qué es correcto hacer y qué no es correcto hacer. Yo lo he respetado toda la vida, y lo voy a seguir respetando, y creo que el que no lo respeta lo deben castigar.

Los acuerdos con la guerrilla

-Son las FARC las que deberían ceder, ofrecer algo y bastante, pero lo que fueron a ceder, a dar, a ofrecer, fueron los que representan el establecimiento, y ahí sí estamos perdidos.

¿Usted es de los que piensa que el gobierno se arrodilló?

Eso es lo que yo creo, no digo que arrodillando, haciendo unas concesiones que al doctor Santos le parecen pequeñas, a mí me parecen gigantescas, a mí me parece por ejemplo que un señor que haya ordenado  matar 500 o 1000, o 2000 o 5000 personas  a lo largo de 50 años no vaya a la cárcel ni un solo día, y un tipo que se haya robado por ahí una ternera lo metan un año, eso francamente no me parece, no estoy de acuerdo.

¿Humillante?

Es de oportunistas.

¿Oportunistas los del gobierno?

Los que quieren hacer acuerdos a cualquier costo.

La economía nacional

¿Va mal la economía, va mal el país…?

La economía va en reversa, la economía está bajando y bajando en muchos campos, está sufriendo muchos golpes. Y aquí están haciendo una cosa muy curiosa además. El ministro Cárdenas y el Presidente tienen una tesis y es que todo lo que se haya comprado o se haya construido, o se haya ahorrado en el país, todo eso hay que irlo vendiendo. Y francamente no entiendo por qué lo venden.

Un liberal libertino

¿Usted es de derecha por la cercanía con Uribe y su concepción del Estado?

No. Yo creo que soy un liberal libertino. Soy liberal y pienso dentro de las tesis y las ideas liberales, habrá unas que cogen un poquito para la izquierda y hay otras que cogen un poquito para la derecha.

Pero últimamente se fue muy para la derecha.

No, ¿cree que derecha es orden, y disciplina, y no matar? Si no matar es ser de derecha yo soy de derecha. Y lo soy si proclamo no robar, ni contravenir lo que se llaman mandamientos normales en cualquier civilización.

¿Pero matar no fue lo que hicieron los paras, aunque sólo quisieran acabar con la guerrilla?

Matar es lo que han hecho las FARC, o lo que hace el ELN, o lo que hizo el EPL. Los del M-19 no hacían casi nada de eso, no se atrevían a matar.

Pero sí mataron.

Sí, mataron a José Raquél Mercado y a muchos otros.

Sobre el amor


Doctor Echeverri, aprovechando que su señora se retiró (nos estaba acompañando pero salió del estudio), ¿cómo le ha ido en el amor?

Muy bien, yo vivo muy feliz.

Le hablo del amor carnal, de hombres y mujeres, el de la pareja.

Mejor todavía, vivo muy contento, muy bien, y muy feliz, y muy tranquilo,  muy bueno.

¿Y es la misma mujer de toda la vida?

No, han sido dos esposas. Yo tuve la madre de Luis Guillermo, mi hijo, María Elena Vélez, una señora muy bien, de Medellín, vivimos juntos 17 años, y a los 17 años nos separamos. Ella vive desde entonces en España y yo vivo aquí. Yo me casé con Elena al año y ella no se volvió a casar nunca.

¿Reincidió en Helenas?

Sí, María Elena y Helena Margarita.

¿Cómo ha sido esta relación?

Muy buena.

¿Por qué se ha mantenido?

Somos muy buenos amigos, y nos damos gusto. No discutimos por pendejadas. En la relación personal soy muy fácil de llevar.

¿Obedece?

Cuando hay necesidad sí.

¿Hijos?

Nosotros no tuvimos hijos con Helenita. El único hijo que tengo es Luis Guillermo, y hoy en día hay dos nietas y un nieto, un nieto que termina sus estudios de comunicación y periodismo y le gusta la reportería de guerra.

¿Cómo se sostiene uno en el amor y en la convivencia, tan difícil de llevar?

Hay que tratar de ver que muchas cosas de la vida les gusten a los dos, y aprender a tolerar aquellas que a uno le gustan. Hay que ser tolerante con algunas cosas, y esperar que con uno también lo sean.

Yo por ejemplo he practicado una máxima y es que nunca me voy a dormir bravo. Si yo tengo una discusión o una diferencia eso está bien, pero discutimos hasta solucionar. La idea es no acostarse bravos.

¿Así le toque pedir cacao?

Así me toque pedir cacao. Ella dice que arregla para que la dejen dormir tranquila.

Yo tengo una relación muy bonita y muy buena, sin ningún problema. Cuando conocí a Helena, se mantenía muy ocupada, tenía mucho trabajo, ella es fotógrafa y tenía una oficina de diseño gráfico y hacía informes y libros muy hermosos.

Acerca de la muerte

 ¿Qué piensa de la muerte, cómo la supone?

Hay que tratar de mirarla con buenos ojos, y con tranquilidad. Yo he estado cerquita varias veces.

¿Cree que hay un más allá?

Yo me iré a un lugar donde toquen muy buena música, se baile todo el tiempo y la pase pase contenta.

¿Usted no piensa ni siquiera en el purgatorio?

No señor.

¿Cree que le corresponde el cielo?

No, si el infierno es sabroso, el infierno.

¿Dónde haya parranda?

Sí, donde se pase bueno, donde haya buena música y gente chévere con quién hablar y con quién conversar.

En su opinión, percibo, la vida se acaba y ahí para todo…

Yo creo que el bombillo se apaga.

¿No hay nada más?

Sería muy bueno que uno reencarnara. Y que pudiera escoger en qué y en quién, y con quién encontrarse, pudiera uno hacer una planeación y una programación de la próxima vida bien hecha, pero no creo.

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