sábado, 17 de noviembre de 2018
Festival/ Creado el: 2014-02-13 09:47

Por negligencia perdió un ojo

Ómar es un niño inquieto, su felicidad es correr de un lugar a otro, saltando aquí y allá. Sin embargo ha tenido que reprimirse muchas veces, debido a que los movimientos bruscos hacen que la protesis de su ojo se caiga alarmando a quienes se encuentran cerca.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 13 de 2014

Esto ocurre porque desde que es un bebé la prótesis no es cambiada a pesar de que el diagnóstico médico dictaba que debía ser remplazada cada año.  

Ómar Yesid Ramírez, es un niño de cinco años que perdió su ojo izquierdo por negligencia médica al cumplir los 17 meses de vida. Hoy puede perder su ojo derecho si Caprecom, su prestadora de servicio de salud, no firma contrato individual con el Instituto de Cancerología.

Un humilde hogar de Los Andes, zona rural al sur del Huila, conformado por su madre ama de casa, su padre agricultor y cuatro hermanas mayores que estudian con mucho esfuerzo, son su núcleo familiar. Ha aprendido a vivir con su discapacidad, con tan solo cinco años y mucha fortaleza. Sin embargo, hoy puede perder también su ojo derecho si no recibe la atención médica adecuada.

Tres meses después de su nacimiento, empezó a presentar problemas en su ojo izquierdo, a pesar de los constantes reclamos por parte de su familia a los encargados de crecimiento y desarrollo, ellos siempre respondieron que era normal lo que le sucedía. Solo cuando tenía 17 meses le realizaron un tac que evidenció un tumor maligno de la retina bastante avanzado, siendo la extracción del ojo el único tratamiento posible.

Según el diagnóstico, si el tumor se hubiera detectado a tiempo se habría podido intentar otro tratamiento que evitara que el niño perdiera el 50% de su capacidad visual. Después de la intervención quirúrgica los médicos recomendaron seguimientos cada dos meses ya que la patología cancerosa seguía activa y por tanto podía perder el ojo derecho.

El control se llevaba a cabo en el Instituto Nacional de Cancerología en Bogotá, hasta donde llegaban con muchos esfuerzos y de forma cumplida Ómar y Norma Constanza, su madre. Pero un día le informaron que el contrato con Caprecom había finalizado, por lo que Ómar no pudo seguir siendo atendido hasta cuando su madre instauró acción de tutela y pasó por un largo trámite legal en el que el señor Fabio Rodríguez Suárez, director territorial Regional Huila de Caprecom EPS,  estuvo tres días en arresto por desacato al fallo de tutela con radicación 41-001-31-87-001-2012-00030-00 expedido el 23 de abril de 2012 y que ordenaba el restablecimiento de los exámenes médicos pertinentes para lo cual Caprecom podía suscribir contrato con el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá o con una entidad que prestara el mismo servicio. Finalmente el fallo fue acatado y se restablecieron los controles médicos oculares al niño por un año más, hasta que venció de nuevo el contrato el 22 de diciembre de 2012.

Desde esa fecha, Ómar no asiste a su ′fundoscopia bajo asistencia′, el examen que debe realizarse cada dos meses en el Instituto de Cancerología, única institución que cuenta con todos los equipos técnicos y científicos pertinentes para tratar el caso del niño. Ante la insistencia de la familia, Caprecom autorizó la realización de una consulta externa de oftalmología que no cumplía con las sugerencias del médico tratante ni era la pertinente para la gravedad del cuadro clínico del paciente. La familia ha recibido múltiples llamadas del Instituto Nacional de Cancerología, requiriendo llevar al niño a las consultas, pues el tumor retinal puede expandirse en todo su cuerpo y causarle la muerte.

La familia adelanta actualmente una acción de cumplimiento que esperan sea efectiva, pues el tiempo corre en contra de Ómar, que a sus 5 años no alcanza a entender la gravedad de su enfermedad. Este medio de comunicación intentó comunicarse en repetidas ocasiones con Caprecom para conocer su posición respecto al caso, pero no fue posible.