jueves, 20 de septiembre de 2018
Festival/ Creado el: 2014-04-22 07:26

Un viacrucis por la salud

Luz Myriam Oscué es víctima de la violencia, madre cabeza de hogar y mujer gestora de paz. Dos semanas de agonía enfrentó para que su hermano fuera debidamente atendido.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 22 de 2014

Un verdadero viacrucis vivió Luz Myriam Oscué Iquinás para que su hermano recibiera la debida atención a su salud. Ella se encontraba en Florencia (Caquetá) cuando recibió una llamada que la obligaría a regresar al Huila. Desafortunadamente el encuentro no fue entre risas y recuerdos. 

Su hermano Esneldo Oscué se encontraba interno en el centro de salud de Teruel, con profundas ampollas en la piel que le provocaban gran dolor. Ella no pudo darle los muchos abrazos que guardo en tantos años de distancia. Sus ojos se inundaron de llanto al ver el estado de su hermano que tantas veces había demostrado fortaleza y que en ese momento se encontraba totalmente vulnerable.

Con apenas 48 años, Esneldo aparenta más edad debido a la pérdida de peso y las heridas en su cuerpo. En el centro de salud le diagnosticaron baricela y le dijeron que le darían de alta para que su hermana lo atendiera con remedios caseros. "Yo no soy médica, le dieron salida a las 11 de la noche y yo no quise aceptar la orden de salida, no quería que muriera en mis brazos, yo lo veía muy grave", dijo Myriam.

Asmet Salud, la entidad prestadora del servicio, no le ha dado respuesta a Myriam a pesar de la tutela impuesta. "El médico Rómulo y la doctora Paula que me dijeron que el hospital no era un hotel, me hablo de una forma tan fría que yo salí llorando preocupada por la suerte de mi hermano" expresó la mujer.

Esneldo no contaba con familia en el Huila y ganaba su vida trabajando como recolector de café. Myriam desesperada viajó a Neiva para gestionar con la clínica Medilaser una mejor atencinón para su hermano, sin embargo, mientras se encontraba en la ciudad los médicos de Teruel aprovecharon para darle de alta a Esneldo, quien al ser analfabeto firmó los papeles  de salida sin saber de qué se trataba.

Un viernes a las 6:00 a.m. El hospital de Teruel le dio de alta a Esneldo, que no tenía a dónde ir. Conocidos del señor decidieron enviarlo a Neiva, pues sabían que esta ciudad se encontraba su hermana. Al llegar a Neiva, Myriam llevó a Esneldo al Hospital Universitario, donde fue atendido e internado inmediatamente, calificando como grave su estado de salud. 

Se le realizaron examenes para diagnosticarlo de nuevo y hallaron que Esneldo sufría pénfigo, un trastorno autoinmunitario, que de no ser tratado adecuadamente puede ser mortal.

 

Dolor de hermana

Myriam y Esneldo nacieron en zona rural de La Plata, ámbos crecieron en medio de necesidades. Desde temprana edad se vieron obligados a trabajar y el destino los separaría hasta hace unas semanas. Myriam se fue para Caquetá, donde conoció al padre de su hijo menor y que más adelante fue asesinado. Ella se convirtió en madre cabeza de hogar y poco a poco fue asumiendo el duelo, hasta convertirse en una destacada gestora de paz en Caquetá.