Ante la presión del pueblo colombiano y de los medios de comunicación internacionales (registrado en más de 135 países y que estaban previstas varias marchar frente a las embajadas y consulados de Colombia), el presidente Iván Duque decidió retirar la nefasta y abusiva reforma tributaria. Pero el daño ya estaba hecho.

Con la reforma presentada, se pudo analizar y evidenciar algunos intereses particulares con la que fue elaborada dicha reforma ya que el sector bancario, ganadero y un cierto sector de empresas industriales estaban  exonerados de contribuir con la Ley de la Solidaridad Sostenible, pero, ¿sostenible para quién?

La reciente información del DANE reveló un alza en la pobreza del 42,5% que representa a 21 millones de colombianos pobres de los cuales 8 capitales de la costa Caribe aportan el 19% a la nueva pobreza, y que según Mauricio Cárdenas ex ministro de Hacienda, esto significaría un retroceso de 10 años para Colombia. ¿Realmente debemos culpar a la pandemia por todo?

A principios de este año la organización Transparencia Internacional ubicó a Colombia con el mayor índice de percepción por corrupción de Suramérica y el segundo a nivel mundial dentro de los países  que hacen parte de la OCDE (puntaje 39/100). Y no es para más, la corrupción ha sido un “barril sin fondo”.

Por ejemplo, todo el país conoció  los casos de la comidas que se le suministraban a los niños en el Programa de Alimentación Escolar (PAE) con tamales que eran facturados por empresas de grúas a 35 mil pesos cada uno, porciones de pollo a 45 mil pesos y  vendidos por ferreterías, pero lo peor de todo, le suministraban a los niños comidas descompuestas. Actualmente hay 154 procesos de responsabilidad fiscal por estos casos que costó un detrimento de 84 mil millones de pesos y que se encuentran en investigación.

Tristemente y dicho por analistas expertos, la corrupción le cuesta a los ciudadanos 50 billones de pesos, es decir, un equivalente al 21% del presupuesto anual y al 5% del PIB Nacional.

Por lo anterior, Iván Duque se dio cuenta que el malestar del pueblo colombiano no parará con la retirada de la reforma tributaria, la voz seguirá viva en búsqueda de un cambio contundente. 

(Nota: Gracias a las personas que están pendiente de la segunda parte de la columna “Hora de Rendir Cuentas”, vendrá pronto)

El duro panorama de la pobreza en Colombia