Diario del Huila

Gobernabilidad o anarquía

Jun 10, 2023

Diario del Huila Inicio 5 Opinión 5 Gobernabilidad o anarquía

ERNESTO CARDOSO CAMACHO

Las democracias organizadas como Estado Social de Derecho se sustentan en las instituciones políticas que, para garantizar el equilibrio entre las tres ramas del poder público; deben respetarse recíprocamente cada una su autonomía e independencia, pero al mismo tiempo, deben colaborar armónicamente para la eficaz realización de los fines esenciales del Estado.

Esta premisa se encuentra claramente establecida en la Carta Política y a ella deben sujetarse quienes ejercen o dirigen cada una de las instituciones y desde luego, el presidente tiene la responsabilidad de orientar el funcionamiento del Estado como jefe del mismo, jefe del gobierno y suprema autoridad administrativa.

Los recientes escándalos que han sacudido a la opinión pública nacional e internacional, demuestran la forma en que dicha colaboración armónica la interpreta el presidente Petro, conduciendo la institucionalidad democrática de la Nación. Al respecto, se percibe una actitud pendenciera y camorrista. Es decir, intenta invadir y socavar la legitimidad del Congreso y de la rama judicial, acentuando por una parte la famosa mermelada y por la otra confrontando las decisiones judiciales, especialmente a la Fiscalía que hace parte del sistema judicial.

Todo indica que la indispensable gobernabilidad con la que se garantiza y protege el sistema democrático y las instituciones que lo conforman, quieren ser arrasadas por el exceso de soberbia y autoritarismo que caracteriza al presidente. Su sistemático estilo de confrontar y desafiar viene generando un caos institucional cada vez más creciente y peligroso, pues acentúa la polarización ideológica que estimula las pasiones y los sentimientos de defensores y opositores de su gobierno.

Ya no utiliza el balcón presidencial si no que ahora acude a liderar marchas callejeras convocando a sus electores a defender las radicales reformas que se tramitan en el congreso, actitud con la cual, el debate tranquilo y sosegado en el recinto democrático, lo reemplaza trasladándolo a las calles donde estimula la confrontación al tiempo que soborna a los legisladores con halagos y mermelada, en un estilo incoherente y contradictorio, promoviendo la corrupción política que prometió combatir.

Confundir y reemplazar la gobernabilidad con la presión indebida y la mermelada constituye así una trampa en la cual la única lastimada es la democracia.

En un contexto tan delicado de orden público en el cual las bandas criminales y los grupos organizados al margen de la ley incrementan sus acciones; al tiempo que se debilita a las fuerzas militares y de policía; queda el ciudadano desprotegido e impotente para salvaguardar su vida, honra y bienes; principal compromiso institucional del Estado; mientras que por otra parte, con la oferta de paz total se privilegia y premia al delincuente.

Un escenario institucional de estas dimensiones afecta el desarrollo económico, la inversión extranjera y nacional, la creación de empleo y de oportunidades para el crecimiento y bienestar.

Pareciera entonces que el presidente Petro desea propiciar el caos y la anarquía como estrategia para pescar en rio revuelto, quizá con el recóndito propósito de cerrar el congreso y convocar a una Constituyente, principal exigencia que el ELN ha colocado como condición ineludible para pactar la paz. En las vecindades más cercanas ya hemos conocido el desarrollo de tales estrategias.

Queda entonces la esperanza de que los desgastados partidos que han creado y defendido las instituciones democráticas, salgan al escenario en forma unificada a convocar a las grandes mayorías silenciosas que defienden las libertades, añoran la paz y confían en la justicia, valores esenciales que caracterizan a nuestra nacionalidad.

El próximo debate electoral deberá constituir la gran oportunidad para recuperar el rumbo, pues el panorama actual, cargado de incertidumbre y temor, es propicio para que cada colombiano valore los logros alcanzados en la democracia, frágil e imperfecta, pero mucho mejor que un sistema totalitario que pretenda nivelar a todos los ciudadanos por lo bajo y en condiciones de subyugación al partido de gobierno.            

Tal vez te gustaría leer esto

Abrir chat
1
¿Necesitas ayuda?
Hola, bienvenido(a) al Diario del Huila
¿En qué podemos ayudarte?