Las Fuerzas Militares y la Fuerza Pública, les han venido propiciado contundentes golpes a todas las estructuras narcoterroristas disidentes de las Farc y de las organizaciones criminales que operan en algunos territorios del país. Aplicando la tecnología satelital y de última generación, han logrado propinar contundentes golpes a las estructuras de las diferentes organizaciones narcoterroristas que son direccionados por los cabecillas de las Farc, ELN y Narcotalia, que se encuentran en el vecino país de Venezuela, protegidos por el dictador Nicolás Maduro y el cartel de los soles.

El profesionalismo y la inteligencia militar han logrado que algunos cabecillas de estas organizaciones criminales hayan recibido golpes contundentes, que cada vez se debilitan con el accionar del aparato militar del Estado, para cometer sus actos delincuenciales en contra de las familias colombianas. Como lo publicó el día anterior, la edición del Diario del Huila, tras protagonizar diversas acciones delictivas para fortalecer el andamiaje financiero y las intenciones expansionistas del Grupo Armado Organizado residual Dagoberto Ramos, fue dado de baja, Milcíades Olaya Yasno conocido con el alias de Loco Milcíades, señalado de ser el segundo cabecilla de la Red de Apoyo a Estructuras Residuales, RAER, quien se había convertido en uno de los hombres más buscados por las autoridades.

Tropas del Batallón de Infantería N. 26 de la Novena Brigada, Inteligencia Militar del Ejército y la Sijin del Departamento de Policía Huila, llegaron hasta la vereda Río Negro del municipio de Íquira, zona de accionar delictivo de la Columna Móvil Dagoberto Ramos, donde lograron ubicarlo. La acción interinstitucional seguirá trabajando para neutralizar cualquier amenaza que se cierne sobre el territorio huilense y sus zonas limítrofes, teniendo siempre como aliada, a la población civil que es solidaria con las acciones de su Fuerza Pública.

Pero es verdad también, que el incremento del crimen organizado y los grupos dedicados al delito son alarmantes. Es innegable que la violencia derivada del accionar de estos grupos ilegales representa todavía un enorme desafío para el Estado, que, en este terreno de la seguridad, se suma a la delincuencia urbana y a la tensión constante con que se vive, con el aumento del narcotráfico. La evidencia es clara en el sentido de que sus prioridades son la extracción de rentas y el enriquecimiento a través del narcotráfico, la extorsión, hurto, la minería ilegal y el secuestro, entre otros. Hay necesidad de enfrentar a uno de los grandes males del país. Nuestra solidaridad y nuestra convocatoria, para que la sociedad en general, formemos un binomio con estas instituciones, para enfrentar esta clase de eventos violentos que atenten contra el bienestar de la población y la dinámica productiva del país.