La vida pone a muchas personas en nuestro camino, pero solo las mejores son las que permanecen con el pasar del tiempo y son solo aquellas que establecen los vínculos más sinceros y fuertes que se quedan atados a nuestro corazón.

Y una de esas personas que han quedado amarradas a nuestras vidas partió ayer hacia la eternidad. Nuestro compañero y amigo Alejandro Saavedra Rojas, quien por más de 40 años hizo parte de esta cada editorial y desde aquí engrandeció a Diario del Huila con su energía y optimismo, con la que siempre se caracterizó y de la forma como muchos lo recordaremos.

Alejandro llegó a esta empresa siendo un niño y desde esos años se fue abriendo camino hasta ser reconocido como uno de los mejores reporteros gráficos del departamento, e incluso del sur colombiano.

Sencillo y humilde, de gran carácter, de pocos amigos pero excelente amigo, aun su corta formación académica no dejó de ‘dictar cátedra’ de periodismo para muchos de aquellos que pasaron por la Sala de Redacción de esta cada editorial, sus concejos oportunos y acertados le valieron el respeto de todos.

Donde estaba Alejandro, había noticia y él como ninguno sabía cuál era el mejor ángulo para captar lo que otros no lograban. Nunca le importó arriesgar su vida, como muchas veces le ocurrió, todo por entregar a su amado Diario la mejor toma, el mejor registro y en eso casi siempre atinó.

Además de todo el conocimiento y la experiencia que impartió, queda el registro gráfico de cuarenta años de historia noticiosa del Huila, años duros, donde el asombro de hoy superaba al de ayer. Toda la obra que deja Alejandro Saavedra no debería ser olvidada, por el solo hecho de preservar su legado, sino que en esas tomas quedó registrado parte de nuestra historia, que no se deben echar al olvido.

Diario del Huila se siente orgulloso de que Alejandro Saavedra haya escrito parte de nuestra historia como medio de comunicación y por eso ayer fue solo una despedida porque él siempre estará en nuestros corazones, amarrado muy fuerte, aun a pesar del tiempo.

A su esposa, hijos, nietos y demás familiares queremos transmitirles nuestros sentimientos de solidaridad y expresarles nuestra gratitud y reconocimiento por todo lo que nos entregó.

Gracias Alejandro Saavedra por su grandeza, por su entrega, por su profesionalismo, siempre lo recordaremos como ese ser humano íntegro que siempre fue.