Diario del Huila

Gregorio, un ejemplo de vida y superación 

Nov 29, 2021

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La vida no es fácil, nunca lo ha sido ni lo será, el secreto siempre va a estar en como logramos superar y afrontar las dificultades por las que pasamos. Cada error, cada decisión, siempre tendrá sus consecuencias, buenas o malas, debemos aprender de estas.

En el municipio de Rivera, tuve la oportunidad de conocer a Gregorio Cabrera, un hombre con una historia de vida realmente increíble, de admirar, que, al escucharlo hablar sobre sus vivencias, dan ganas de salir adelante, de ayudar a otros, pero sobre todo genera esperanza, esperanza para aquellas personas que hoy están hundidas en el mundo de la drogadicción, o que tienen algún familiar sumido en dicha tragedia.

Gregorio dejó de estudiar a sus doce años, se dedicó a trabajar en cultivos y a tener su propio dinero, lastimosamente conoció unas malas amistades que hicieron que él iniciara a fumar cigarrillo y probara el alcohol, ahí empezó su tragedia. Luego de comenzar a fumar cigarrillo y todavía con doce años, desafortunadamente probó la marihuana, duró cinco años consumiéndola, hasta que ésta ya no producía ningún efecto en él y es por eso, que pasa a probar el bazuco. Esa maldita droga lo envió directamente a la calle, lo llevó a la indigencia, a andar durmiendo y caminando por las calles de Neiva. Gregorio decide iniciar su vida delincuencial, al intentar cometer un hurto y es atrapado en ello y enviado a la cárcel. Estuvo en la cárcel un mes y sale, pero esta vez ya no pensando en salir a mendigar, sino en convertirse en un peligroso delincuente, con tan mala suerte que es de nuevo atrapado y esta vez sí sentenciado a una pena inicial de treinta y dos años, que acabarían siendo cuatro.

Estando en prisión le hablaron de Dios, le hablaron de una verdadera oportunidad de cambio; Gregorio en medio de lágrimas y cicatrices en su cuerpo y alma, aceptó a Cristo en su corazón. Dejó de consumir drogas y alcohol, tenía decidido darle un nuevo rumbo a su vida, tenía decidido ser luz en ese lugar de tinieblas.

Después de eternos cuatro años, Gregori, como le dicen sus amigos, salió de la cárcel, afortunadamente no recayó, todo lo contrario, entró a trabajar en una fundación en Bogotá, donde ayudaba a chicos que estaban hundidos en la drogadicción, pero que querían cambiar. Luego de unos meses, Gregorio volvió a Rivera, municipio que lo vio en la indigencia y que ahora gratamente veía a una persona totalmente nueva. Por si fuera poco, creó una Fundación, El Centro Cristiano y Terapéutico de corazón por Rivera. Desde allí, Gregorio ha logrado ayudar a varios jóvenes que están perdidos en la droga, además han ayudado a varias personas en situación de discapacidad. Con rifas se financia la fundación, una organización sin ánimo de lucro que está haciendo historia en nuestro municipio.

Como Gregorio muchos niños y jóvenes en Colombia han caído en las garras de la maldita droga, maldita droga que financia nuestra violencia y la genera, además. La historia de él es de admirar, tuvo la decisión de cambiar, tuvo la fortuna que alguien le hablara de Jesucristo, pero también, no ahorro esfuerzo en querer cambiar. La vida, el destino y por supuesto Dios, le dieron la oportunidad al protagonista de nuestra columna, de salir del chasco en el que estaba. Vivió el infierno en carne propia, pero pudo cambiar, lo logró.

Gregorio representa la esperanza para todas aquellas madres que sueñan y añoran ver a sus hijos salir del mundo de la drogadicción. Este amable señor representa el verdadero cambio, cambio que solo viene de la misericordia de Dios y el deseo que este llevaba en alma de acabar con su tragedia.

Nunca perdamos la fe, por más dura que se ponga la vida, por más catastrófica que se presenten las situaciones, no olvidemos que hay un Dios y que para él no hay nada imposible. Te admiramos mucho Gregorio.

Autor: WebMaster

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