sábado, 17 de noviembre de 2018
Festival/ Creado el: 2018-06-27 11:05

Indios Otaces, herencia ancestral en el Festival Sampedrino

Estos personajes son muy conocidos por los opitas y visitantes en época de San Pedro. Estas personas que se disfrazan también de indígenas, representan a los mitos y leyendas de la cultura mística huilense y se roban el show durante los desfiles.

Escrito por: Monica Serrano | junio 27 de 2018

En la época de San pedro los espíritus ancestrales de los Otaces abandonan la tranquilidad de sus tumbas y reencarnan para participar en el Festival bambuquero de Colombia.  Estas personas interpretan los mitos y leyendas, seres imaginarios que son modelos o referencias de las historias de nuestros antepasados huilenses, como:  El Mohán, Madre Monte, La Candileja, El Poira, el Pollo Malo, Sombrerón, La Patasola, Madre de Agua, Madre de Agua, La Candileja, El Duende, entre otros.

Herederos de la tradición

Los mitos y leyendas han sido un secreto dominante en el destino de los pueblos huilenses y sus pobladores.  Es así; como todavía perduran en nuestra memoria algunos de ellos. Por tal razón los indios Otaces juegan un papel importante en la muestra folclórica para representar la mitología huilense.

José Puentes, es uno de los integrantes de este grupo que se ‘pitan’ de color negro para imitar a los mitos y leyendas, quien nos contó que ellos participan en todos los desfiles y suelen trabajar aproximadamente 20 personas, entre mujeres, hombres y niños.

Estas personas tienen que bailar asimilando a cada personaje, “ensayamos el baile días antes y cada uno toma su papel y lo imita”, contó José Puentes.

Igualmente agregó que lleva más de 10 años ocupando este rol en el Festival, “llevó siendo indio Otas desde hace  18 años. Mi experiencia en el festival ha sido muy importante en mi vida, por me da ha dado la alegría, también me han generado un orgullo y felicidad de representar a mi territorio”, afirmó el indio Otas.

Preparación

En relación a la elaboración de su traje y pintura, José Puentes manifestó “nosotros nos demoramos aproximadamente diez minutos cada uno en arreglarse y empleamos vaselina negra y aceite de cocina. El traje se arregla de acuerda al personaje que se vaya a representar, por ejemplo de mi parte imito al Mohán y debo tener mi sobrero y el cabello lo realice con cabuyas. Después que se termina el desfile, me baño y me cambio, primero me toca ducharme con mucha agua y luego el jamón”, concluyó.

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