jueves, 20 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-12 08:57

La bastarda teoría económica neoliberal

Escrito por: Carlos Tobar
 | septiembre 12 de 2018

Definitivamente los teóricos de la economía neoliberal son, cada vez, más desvergonzados. Sobre todo, en la inveterada propensión a ‘raponear’, en favor del sacrosanto capital, los salarios y las prestaciones sociales del sector trabajo. Por estos días, uno de los pensadores de moda es el mexicano, Santiago Levy, un alto funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, quién ha publicado un libraco, Esfuerzos mal recompensados, donde sostiene como tesis central que, la razón por la cual la productividad del trabajo en México y en América Latina, no crece debido a la mala asignación de los factores de producción.

Para sustentar su tesis, empieza por hacerse una pregunta “¿por qué en un contexto de estabilidad macroeconómica y de un régimen comercial y de inversión abierto, la productividad no ha logrado aumentar?” Traducido dice que, porqué si estos países han aplicado con juicio todas las recetas neoliberales con una macroeconomía estable en el sentido de asegurar condiciones privilegiadas al gran capital y de haber establecido un régimen de comercio e inversión de “libre comercio”, la productividad del trabajo reflejado en salarios más altos no se ha dado. Con un país como México con una tasa de crecimiento de 1.2% entre 1996 y 2015, donde el PIB por trabajador aumentó el 0.4%, las inquietudes por la falta de prosperidad son inocultables.

Alguna explicación-disculpa, deben dar quienes durante 30 años llevan recetándonos pócimas mágicas que nos conducirían a la prosperidad sin límites. Pues bien, para resumir su explicación en palabras de propio Levy “el crecimiento de la productividad se estancó debido a una mala asignación grande y persistente”. ¿De qué?, de los recursos que la sociedad destina a la seguridad social. Sí, así como lo están leyendo. Mirémoslo en palabras de uno de sus epígonos en Colombia, Armando Montenegro: “Los causantes de este problema, según Levy, son las normas, instituciones, impuestos y subsidios que atentan contra la productividad de empresas y trabajadores. En el mercado laboral, por ejemplo, los impuestos parafiscales y las contribuciones a la seguridad social (muchas de las cuales no benefician a los asalariados), al lado de los subsidios (tipo Sisbén y Familias en Acción), completan un cuadro de impuestos a la formalidad y subsidios a la informalidad laboral. De la misma forma, las empresas formales pagan más impuestos que las informales, las cuales, además, reciben estímulos y ayudas en forma de créditos y otros mecanismos. Así se impulsa la ineficiencia y se grava la eficiencia.”

El tema es más escabroso. Por espacio me toca remitirlos al libro de Levy. Solamente digamos que al final receta unos brebajes indigeribles: desvincular la seguridad social del status asalariado/no asalariado de los trabajadores; reemplazar las indemnizaciones por despido por un seguro de desempleo moderno; y, eliminar todas las exenciones al IVA, compensando a los hogares de bajos ingresos por la pérdida de ingreso real. ¿Les suena a conocido?

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