jueves, 01 de octubre de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-09-15 05:53

LA CORTA VISIÓN Y LA PASIVIDAD

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 15 de 2020

Por: Jorge Tito Murcia

las reformas y la planificación de los entes territoriales, son procesos históricos de largo plazo, ellas frecuentemente ocurren en ambientes de fuerte tensión social y política, por ello suponen también un largo y heterogéneo proceso de desarrollo institucional por agentes sociales que responden a cambios en la estructura de incentivos generados por su entorno económico, político y cultural.

Uno de los supuestos generales y no explícitos de estas reformas es que exista una sociedad civil organizada, cosa que acá en el Huila NO tenemos y que, por lo tanto, esa organización debería ser lo suficientemente fuerte como para enviar mensajes de fortaleza, contundencia y actitud frente a los problemas que aquejan al Huila.  La ciudadanía debería ser más transparente y democrática en el proceso de toma de decisiones públicas, gremiales, colectivas, culturales, económicas; menos sumisión y más actuación es lo que hoy se reclama, frente a actos grotescos de porquería y corruptela como los que padecemos por estos días con la Cámara de Comercio de Neiva, algunas Alcaldías y entidades descentralizadas, incluso, de salud.

 La sociedad civil, sin embargo, no puede ser considerada como un cuerpo homogéneo y coherente, cuyo fin es mantener bajo el control a los gobiernos, y cuyas acciones redunden en el beneficio de todos los sectores que a ella subyacen. Hemos visto que durante los procesos de reforma algunas importantes fracciones de la sociedad civil han luchado por perpetuar sus privilegios, cómo ocurre en nuestra tierra, mientras otros sectores se esforzaron por profundizar la democracia y superar los viejos privilegios que a ellos los excluyeron. Ese mensaje deberían entenderlo hoy más de 37 mil comerciantes que están casi que “domesticados” y apagados frente a lo que está ocurriendo, máxime, con el covid 19 que ha develado la realidad oscura de los temas que les conciernen.

En este momento el Huila está en una situación de “mitad del río” en relación al proceso de productividad y planificación. Sólo un amplio consenso social y un fuerte compromiso político pueden lograr que los aspectos benéficos alcanzados hasta el presente por lo que se pretende hacer se sostengan en el tiempo. La primera necesidad de la reforma que se debe plantear en el Huila, es el logro de un pacto social en el cual los pobres rurales sean incluidos en los beneficios de crecimiento económico y esto requiere un crecimiento más equilibrado de los territorios, y principalmente en lo que se debe hacer y propender en nuestro Huila:  un nuevo territorio rural-urbano, que en la crisis de la pandemia ha demostrado que debe formalizarse, sin duda, nuestra economía se debe hoy principalmente al sector agrícola y una verdadera muestra de eso, es que 36 municipios eminentemente rurales, se han sostenido y superado en esta crisis, donde la principal afectada en cifras reales y de desempleo, es nuestra capital Neiva.

Realizar estudios y trabajos del suelo integrándolos en un inventario edafológico del Departamento, establecer las pautas de aprovechamiento, manejo, conservación y recuperación de los suelos, en relación con los factores ambientales y las prácticas agropecuarias o forestales que se desarrollan en el Huila, estudiar, analizar y proponer medidas o técnicas adecuadas que tiendan a la conservación del suelo, impulsar duro la piscicultura, analizar y evaluar las actividades agrícolas y distribución en todo el territorio del Huila, Fortalecer más el CAFÉ y  todas sus actividades, detectar nuevas áreas potencialmente agrícolas evaluando problemas y posibilidades técnico-económicas del desarrollo, introducir tecnología, perfeccionar prácticas tecno-culturales en uso y efectuar tipo de propuestas tendientes a aumentar la productividad de las actividades agrícolas, orientar el productor agropecuario sobre las posibilidades de comercialización interna y externa de sus producciones, elaborar y ejecutar planes de desarrollo agrícola para los distintos municipios, entre otras actividades, serían sin duda una muestra fehaciente y seria de impulsar nuestra riqueza eminentemente agrícola, pecuaria y piscícola, que con sobradas razones ha demostrado, que no se necesita tanto estudio y conceptos “Orange” para fortalecer nuestra economía y lo que la ciudadanía requiere. Urge actuar.