jueves, 20 de septiembre de 2018
Deportes/ Creado el: 2018-09-10 02:30

La excéntrica vida del "barón de la droga" en Estados Unidos

En una entrevista a INFOBAE el colombiano relata como fue que controló el Cartel de Medellín en los años 70 y 80.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 10 de 2018

"A los 21 años era jefe narco, millonario y playboy". Así definió Jorge Luis Valdés lo que fue su vida durante sus años al frente de las operaciones del cártel de Medellín en Estados Unidos.

Estar al frente de las actividades financieras de uno de los grupos narcotraficantes más grandes de la época (década del 70) la abrió las puertas a un mundo que nunca imaginó. "Para mí empieza a venir un mundo… de un niño que no había tenido mundo alguno. Porque todo mi mundo era trabajar y estudiar", reconoció el cubano de 62 años, durante una entrevista con Infobae.

Dinero, mujeres, mansiones, yates, jets, autos de alta gama… "Yo llegué a tener todo lo que quería". Fanático de los autos, se dio el gusto de alquilar uno de sus lujosos Mercedes Benz para la popular serie Miami Vice.

Esa era la vida de Valdés por esos años. Fiestas con altas figuras de Hollywood, fiscales, políticos… todos clientes VIP del cártel.

En diálogo con Infobae, el ex jefe narco contó detalles de esa vida repleta de excentricidades, y de cómo fue su relación con Pablo Escobar, a quien recordó como "una de las personas más inteligentes" que conoció en su vida.

¿Cómo era el vínculo del cártel con los artistas de Hollywood de la época? ¿Qué figuras de la farándula o de la política participaban de sus fiestas?

-Nosotros le vendíamos a todos los artistas de Hollywood. Uno de los clientes más grandes nuestro era Sammy Davis Junior. Y de ahí, imagínate todo su círculo. Todas las artistas famosas, todos los cantantes famosos. Todas las familias más ricas de los Estados Unidos. Porque en ese tiempo en Estados Unidos, si tú dabas una fiesta a ese nivel, y no tenías un plato elegantísimo de cristal, con un kilo de cocaína, tu fiesta no valía nada.    

-¿Usted participaba de esas fiestas?

-Yo formaba parte de ese círculo. Para mí empieza a venir un mundo… de un niño que no había tenido mundo alguno. Porque todo mi mundo era trabajar y estudiar.

-Inmerso en ese mundo de poder, dinero, y codeándose con grandes estrellas, ¿cuáles fueron sus mayores excentricidades?

-Yo salgo de prisión en el año 85, y vuelvo a lo mismo. Llega el 87, y lo que es el tránsito de ese tiempo, yo veo que el mundo había cambiado mucho. Que había asesinatos, que había que andar con pistolas, ametralladoras… Nadie era fiel a nadie y ya empezó la epidemia del crack en el 87. Y yo dije: "Este no es el mundo en el que yo me metí". Yo pensé que estaba en un negocio en el que no le hacía daño a nadie, siempre consciente de que el final de nuestro negocio era vida en cárcel o muerte. Yo me quito…

En ese tiempo yo ganaba 2 a 3 millones sin hacer nada. Lo que hacía era sobornos y decir manden el avión o no lo manden. Yo me quito y lo largo todo, consciente de que me mataran. Ya tenía un vacío tan grande en mi vida, que creo que es lo más profundo del mensaje. Nosotros vemos en la vida las adicciones, la droga, etc… Para mí todo lo que son es evidencia dentro de un ser humano. Un vacío que empieza tratando de justificarlo, sea con el alcohol, con la infidelidad, con las drogas, y usa un poco y un poco hasta que te vuelves adicto, y nunca llenas ese vacío… Yo llegué a tener todo lo que quería tener.

Un cumpleaños fuimos a Colorado a esquiar. Yo no tomaba, pero era mi cumpleaños, y este amigo mío empieza a festejar con champagne. Empezamos a tomar y me dio fuerte… No podía esquiar. Y la esposa me dice: "¿Si no quieres esquiar qué quieres hacer?". Le digo: "Tú sabes que me gusta mucho este lugar, ¿por qué no vamos y compramos una casa?". Dimos unas vueltas, y compramos una casa. Cuando fuimos a bautizar a mi hija, en ese tiempo eso sí era importante en lo que era Miami, para tú demostrar quién era el que más tenía y el que más podía tenías que dar la fiesta más grande, sea una boda o un bautizo. En ese tiempo el club más famoso del mundo era Regines, habían tres: uno en Madrid, uno en Miami y otro en Nueva York. Entonces para el bautizo de mi hija yo cerré el nightclub entero. Estamos hablando del año 86. Me costó 100.000 dólares nada más cerrarlo. Servimos nada más champagne Cristal, porque mi hija se llamaba Krystle. Mandé a hacer el vestido de ella y el de la madre de un diseñador muy famoso en España. Los dos los pagué 30.000 dólares.   

-Usted también es un gran fanático de los autos, ¿cómo es la anécdota de que uno de sus autos estuvo en la serie Miami Vice?

-El primer Mercedes que usaron en la serie Miami Vice era mi Mercedes personal para el episodio en el que el colombiano entra en un Mercedes. Llegué a tener los carros más exóticos de Estados Unidos.

¿Cuántos llegó a tener más o menos?  

-A la vez tres, cuatro, pero cambiaba cada tres meses. Yo decía de que yo no sabía cambiarle el aceite al carro. Entonces si el aceite había que cambiarlo cada tres meses, yo lo cambiaba con uno nuevo. Tenía Lamborghini, Rolls Roys, Ferrari… llegué a tener los dos primeros Ferrari que tuvo Dino Ferrari. Me los dieron por una deuda de 70.000 dólares y hace poco vi que uno se vendió en 22, 23 millones de dólares.  

-Otro que también tuvo una vida llena de lujos y excentricidades, pero que terminó de otra manera, fue Pablo Escobar. ¿Lo conoció? ¿Tuvo relación con él?

-Si, varias veces. No tuve mucho roce, porque cuando él coge el poder grande yo estaba preso. Y cuando yo salí de la prisión ya yo no podía viajar a Colombia. ¿Pero qué es lo que nosotros hacíamos en ese tiempo? Nosotros traíamos un embarque de 600 kilos, entonces yo en ese embarque le daba la oportunidad a Pablo de traer 200 kilos, yo traía 200 kilos para lo que era Manuel Garcés y yo,  y le dábamos al mexicano. Nunca tuvimos mucho roce con los Ochoa, pero mayormente con Gaya, que le decían "el mexicano", y con Pablo, y después con otras personas que también estaban, que tenían su propia organización. Entonces en verdad lo que es el Cártel de Medellín es un mito que existió.

¿Cómo lo definiría a Pablo Escobar?

-Es bien difícil decir lo que voy a decir, porque no hay manera de justificar a una persona que asesinó a tantas personas. Para mí era una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida, de las más bondadosas que conocí. Un buen amigo… ¿Qué pasa con  Pablo? Una de las cosas que me dijo una vez: "Doctor, ¿usted sabe cuál es el problema? En la guerra hay víctimas". En su mente, cuando él enfrenta la lucha contra el Gobierno por la extradición, una ley que solo existe en Estados Unidos porque es como decir que aquí en Argentina, la India te pida porque vieron que tú mataste una vaca en Argentina. Y eso es lo que decía él: "¿Cómo me van a llevar a allá para juzgarme con una ley que no existe en mi país?".  

Él se veía en una guerra. ¿Pero qué pasó con Pablo? Si tú ves las obras que él hizo… Muchas personas piensan que nosotros, sobre todo años después de que yo salí de eso, abrí mi empresa, y mi esposa y yo decidimos hacer una fundación a la que le dábamos el 20% de nuestro ingreso a la fundación… No hacíamos esto para justificar el mal que habíamos hecho. Lo hacíamos porque la mayoría de nosotros veníamos de la pobreza. Sabíamos lo duro de que nadie hace por los pobres. Entonces Pablo, todo lo que él fabricó, todo lo que él hizo, no lo hizo para justificar los asesinatos. Lo hizo porque de verdad tenía pena por ese pueblo que era tan pobre, donde los niños se criaban en cajas de cartón. Él hizo esas casas, esos hospitales. Entonces para todos esos sicarios, esos miles de niños que se volvieron sicarios para él, Pablo era Dios. Porque a ellos la Iglesia no les daba de comer, la Iglesia no les daba vivienda, no les daba servicios médicos, no les daba educación.

Es muy triste ver eso, porque a la vez no justifica todos los asesinatos. Si tenías un problema con él te mandaba a matar a ti, a todos tus hermanos, y a todos tus hijos. Hijas perdonaba, y esposas perdonaba. Es un asesino que cometió crímenes increíbles, una persona que se volvió loca, que pensaba que estaba en la guerra…

-Como remarcaba recién, la vida de Escobar estuvo llena de excentricidades. A tal punto que llegó a acumular una de las mayores fortunas del mundo. ¿Recuerda algún hecho particular que hasta el día de hoy lo tenga en su memoria?

-Eso de fabricar las viviendas, y el hospital que hizo. Y la leyenda, yo no estaba en ese momento, donde fue al hospital principal de Colombia y le dijo a los doctores que tenían que ir a trabajar gratis al hospital de él, y lo miraron como loco y él les dijo: "Bueno, mira, tú vas a las diez de la mañana, y si tú no estás allí a las diez de la mañana, a las diez te voy a mandar a matar. Y a las diez y media voy a matar a tu familia. Y a las once te voy a resucitar, y te voy a matar de nuevo". Es muy triste también saber que él me decía que a los Estados Unidos no lo iban a llevar horizontalmente, lo iban a llevar verticalmente. Y murió de esa manera. Tú ves ahora que arrestan a un capo, por muy grande que sea, y lo primero que hacen es hablar contra todo el que pueda hablar.

-¿Los cárteles en la actualidad recaudan más o trasladado a ese momento se manejan cifras parecidas?

-La última vez que yo sabía a cuánto se vendía la cocaína, hace veintipico de años, estaba como en 15,20 mil dólares. Date cuenta que antes era 60,70 mil, casi cuatro veces más. Yo diría que hoy en día, el Chapo ganaba muchas veces más que Pablo. Porque si todo lo que se dice es verdad, él tenía un control muy grande con los presidentes del país, y el Chapo llegó a tener distribución en toda Europa, hasta Rusia. O sea, creo que la cantidad de él es muchísima más

 FUENTE: INFOBAE

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