miércoles, 26 de junio de 2019
Contexto/ Creado el: 2019-04-21 09:55

La Fe como negocio

Inciensos, escapularios, cirios, camisetas y demás, hacen parte de los artículos que a diario se venden a pocos metros de las iglesias en Neiva. El negocio religioso se mantiene más allá de los días de Semana Santa y que ha servido para sacar familias adelante.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 21 de 2019

 

Texto y fotografía: Diego Fernando Herrera

Hoy culmina la Semana Santa, más conocida entre los feligreses como la Semana Mayor. Una semana movida por la fe y la reflexión de los creyentes que reviven cada año el sacrificio de Jesús para nuestra salvación. También es una semana agitada para el turismo religioso, así lo consideran las personas que dedican su vida a vender los artículos religiosos, los objetos que  cumplen el rol del acompañamiento perfecto a la hora de incrementar la fe en Dios.

Semana Santa, ese tiempo que trascurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, un lapso en el que según el dogma debe ser invertido para estar en armonía con Dios, reflexionar sobre nuestra existencia, agradecer sobre ella y revivir los pasos de Jesús, también son los días que algunas personas se toman para vacacionar y bien sea porque no son creyentes o por que practican otra religión y les da igual lo que el mundo católico celebra.

Pero también este receso en el calendario, gracias al modernismo, se ha vuelto una oportunidad de negocio para agencias de viajes que con precios “cómodos” ofrecen toda clase de destinos religiosos o simplemente vacacionar si se quiere.

Pero también la denominada Semana Mayor, la aprovechan  los venteros de artículos religiosos; se puede decir que es cuando se hacen como dice el popular adagio su “agosto” y es que la fe mueve montañas pero también un negocio millonario que crece gracias a los creyentes. Por eso me di a la tarea de investigar como es la vida de las personas que se dedican a vender artículos religiosos para incrementar la fe de los católicos.

Olga y sus cirios

La venta de artículos religiosos aumenta considerablemente en la semana mayor.

Por vocación, Olga Rojas Dussan, ayuda a vender artículos religiosos de los sacerdotes franciscanos.

“Hay que recostarse al árbol que más da sombra” fue lo que pensé al ver a Olga Rojas refugiándose de la inclemencia del sol que hizo ayer sobre las dos de la tarde. Estaba ahí sentada a un costado de la Iglesia Colonial a la espera de los transeúntes católicos que imaginaba ella comprarían especialmente cirios (una vela pero más gruesa y más larga) para la bendición del agua y el fuego, que era uno de los eventos insignia y que se realizó anoche en todas las iglesias católicas no solo de la capital huilense, sino en toda Colombia.

Olga, colabora con los sacerdotes franciscanos desde hace cinco años los días miércoles y sábados, es una labor que hace por vocación y porque le gusta la vida religiosa y combina esto también porque se dedica a los oficios varios u oficios domésticos, cree que porque los sacerdotes franciscanos son muy cercanos a la comunidad, siente que ayudarles vendiendo esto es una forma de retribuirles un poco ese acercamiento.

En medio de ese olor característico que sale de  la Iglesia Colonial y que envuelve al peatón, Olga me decía los precios de estos objetos potenciadores de fe, que son baratos a mi juicio basado en los milagros que he escuchado que pueden hacer, me aseguró también que la venta es constante porque los huilenses son muy devotos y siempre procuran tener un objeto relacionado a la religión.

Agradecimiento a la religión

Después de mi conversación con Olga,  me encontré con Marta, quién tenía varios clientes en su local, un local que ha tenido por más de 20 años y donde exclusivamente se venden objetos relacionados a la fe. Pensé que no era el momento oportuno para hacer una entrevista y tomar fotos, pues había clientes aguardando por comprarle pero con un gesto amable me invitó a esperar  para contarme que vive muy agradecida con el mundo religioso, puesto que, gracias a esto ha logrado mantener a su familia, es su único trabajo.

Marta Patarroyo Córdoba, comerciante de artículos religiosos.

El interior del establecimiento de Marta Patarroyo.

Los artículos religiosos vienen en todas las presentaciones de lo industrialmente posible, desde cuadernos hasta camisetas, materiales de madera, cuero, plástico y metal.

Tiene un local surtido con imágenes, velas de todo tipo, camisetas, libros, novenas, rosarios, cuadernos, copas, en fin, con todo lo necesario para católicos y para ceremonias religiosas que se practican en la iglesia; recalca que su establecimiento no tiene un perfil de persona que lo visite, pues dice que tiene clientes de todos los estratos y todas las edades, que vive contenta “comercializando fe” y que espera seguir su vida feliz dedicado a ello.

Abandoné las inmediaciones de la Iglesia Colonial para desplazarme al templo insignia de Neiva, un hito arquitectónico y un vivo ejemplo del estilo gótico; la Catedral de la Inmaculada Concepción de Neiva. Al ser el centro religioso más grande la ciudad, es por ende el sitio donde más vendedores de la fe (así decidí llamarlos) convergen.

Mientras me desplazaba no podía parar de imaginar la variedad de artículos que hace alusión a la fe. Conocía algo de las velas, novenas, rosarios e imágenes pero nunca pensé que la demanda del mercado se expandiera hasta agendas y  juegos de sabanas, me pareció incluso gracioso.

Tres décadas de vender la fe

Al llegar a la catedral hablé con Miriam Triviño que tiene increíblemente 31 años vendiendo artículos religiosos y que va todos los días a comercializar sus productos de sol a sol, a menos de que esté enferma u otro inconveniente se le presente.

Miriam Triviño lleva 31 años dedicada al comercio de artículos religiosos.

Camándulas y rosarios de todos los colores y para todos los gustos.

Cree que el más vivo ejemplo de un milagro ha sido sacar a su familia adelante, son cinco hijos que no para cualquiera es fácil criar y lo que uno menos pensaría es que se pueda hacerlo vendiendo camándulas o cirios, por lo menos yo no lo pensé así porque imaginé que hay cosas más rentables para vender pero al igual que Olga Rojas y Marta Patarroyo, la clientela es la que mantiene vivo el negocio porque son clientes constantes que no solo compran por Semana Santa.

Miriam, es viuda y no ha cambiado su trabajo. Nunca se ha sentido desamparada porque nunca le ha faltado la comida en su mesa. La acompañan algunas de sus hijas o su nuera que son también las encargadas de cuidar o abrir el puesto cuando no puede ir. Siente mucha pasión por su trabajo y espera seguir haciéndolo porque así Dios la seguirá bendiciendo.

Madre e hija, unidas por la fe

A unos pasos más de Miriam, me encontré con Sandra Hernández, quién le ayuda a su mamá Marta Hernández y trabajan hace 15 años en la venta de artículos religiosos en la catedral. Sandra, se mostró muy gentil y sonriente, le causaba algo de pena la presencia de la cámara además de obviarse la pena de una entrevista pero también es una más de las personas que se siente bendecida por tener un trabajo que está aprendiendo de su madre. Con Sandra son también cinco hermanos que Marta Hernández, ha logrado sacar adelante y de los cuales se siente orgullosa y feliz de que le ayuden en su establecimiento.

Considera que esta Semana Santa ha sido buena para la venta de artículos, “me parece que la gente está tomando más conciencia de la presencia de Dios” fue lo que dijo mientras atendía unos clientes que se acercaron para comprar algunos artículos que vende Sandra. Para ella, ayudar a su mamá es una labor de la cual se siente feliz de cumplir, siempre se muestran atentas a la peticiones de los compradores y de las nuevas tendencias del mercado porque también fabrican gran parte de lo que venden.

Sandra Hernández trabaja con su mamá a las afueras de la catedral de Neiva vendiendo artículos religiosos.

Venta de artículos religiosos frente a la catedral de Neiva.

Si sirven o no sirven, eso no lo sé. En diferentes religiones se dice que  no hay que adorar imágenes pero por otro lado están las personas que su fe ha sido puesta a prueba y que milagrosamente se ha dado por alguno de estos artículos que sirven de protección, de buena suerte y que hasta han concedido milagros. Y la pregunta es;

¿Usted los compra y le han funcionado?