martes, 18 de diciembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-08-08 04:06

La Fiscalía otra vez

Escrito por: Jesús Andrés Vargas | agosto 08 de 2018

Difícil imaginarse un sistema penal acusatorio en donde no aparezca la figura del ente acusador en cabeza de la fiscalía, mucho menos, que antes de la Constitución de 1991, esta no existiera.

Pensada, sobre todo para cumplir con funciones de investigación y acusación, se celebró su creación como una institución moderna capaz de asestar los más duros golpes a la criminalidad rampante de la época, encabezada por el narcotráfico.

No podemos decir que no ha sido así, pero resulta cada vez menos fácil justificar las salidas en falso que ha tenido a lo largo de los años.

Errores y escándalos la han sacudido, lo cual no es difícil de prever, máxime cuando su tarea, es lidiar con lo más turbio y oscuro de la sociedad, ante lo cual muchas veces ha sucumbido.

Desde un fiscal anticorrupción, extremadamente corrupto, pasando por un asesor que hacía brujería en su interior, hasta reconocimientos y pagos escandalosos a una contratista que no era quien decía ser. Este es sólo un pequeño ejemplo de lo que hemos visto durante ya casi 30 años.

Hay por supuesto también salidas en falso en materia judicial, recordemos el fiasco que resultó ser la captura de Sigifredo López ya hace años, como presunto responsable del asesinato de sus colegas diputados. La sonada inclusión de ciertos políticos en los carteles de la hemofilia y las pensiones en la costa que resultaron en nada. Y recientemente en materia regional, la aparente inexistencia de responsabilidad por parte de un reconocido empresario huilense, en una supuesta defraudación al sistema de salud.

A la Fiscalía, al parecer, sólo le interesa mojar prensa cuando se trata de capturas, ven como el logro último que el sindicado pose para las cámaras esposado dirigiéndose a la sala de audiencias, pero se le olvida el resto, lo más importante; esto es, que las capturas y la teoría del caso que presentan tenga la solidez suficiente para que termine en condena.

Por supuesto, pensar todo a quien acuse la fiscalía es culpable por adelantado, representa una violación evidente al debido proceso, y una afrenta a la labor ejemplar de los abogados, (los que hacen las cosas dentro de la legalidad).

El reproche está en que los argumentos de la fiscalía ya no resisten ni una medida de aseguramiento, y de demanda en demanda, los “bloopers” del ente acusador, nos han costado a los colombianos la nada despreciable suma de 4 billones de pesos si no es que más.

Entre 2011 y 2018, según un derecho de petición que resolviera la Fiscalía a un abogado, se pagaron un billón de pesos por concepto de fallas en el servicio, errónea imputación de delitos y la privación injusta de la libertad.

Esto, sumado a la percepción ciudadana de un alto grado de permeabilidad política, nos deja, con  una sensación de desesperanza e impotencia,  ante el hampa y la corrupción rampante, que termina siendo protegida por quien se supone debe combatirla.

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