Por: Harold Salamanca

 

Cuando se habla de conseguir la inclusión financiera, lo que se pretende  es que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, léase bien, en cualquier lugar del mundo, por recóndito que sea,  pueda tener acceso a productos financieros formales, que estén diseñados a la medida de sus necesidades y que éstos servicios impacten amplia y positivamente  sus condiciones de vida y las de su grupo familiar. Este tema está soportado en muchas variables, pero las más importantes a mi juicio, son el uso de tecnología y la disponibilidad de una robusta red de comunicaciones.

Según el último reporte global de inclusión financiera  realizado por The Economist Intelligence Unit y el Centro para la Inclusión Financiera en Acción (CFI), en el top 10 de países líderes en inclusión financiera, Colombia ocupa el primer puesto a nivel mundial, destacándose la participación latinoamericana con 6 países en este ranking. El mismo reporte revela que para el cierre de 2019, el porcentaje de colombianos bancarizados con al menos un producto financiero era del 82%, quedando aproximadamente 6.3 millones de adultos colombianos por bancarizar, cifra que muestra la dificultad de acceso que tienen las personas que viven en zonas rurales, y el potencial de crecimiento que tiene la banca para estimular el uso de sus servicios.

Este tema viene a lugar, por la reciente expedición de la circular externa 002 de 2021 de la Superintendencia Financiera, que definió las reglas para entrada en operación de los corresponsales móviles y digitales. Los mismos  que, según esta reglamentación  podrán funcionar sin necesidad de un local comercial fijo o conexión permanente a una red de datos, eso sí, cumpliendo mínimos estándares de seguridad y autenticación de información. La nueva oferta de productos que encontraremos en esta red, va desde  instrumentos como: depósitos de bajo monto, microcréditos, además de seguros como el de vehículos, terremoto, cumplimiento y vida grupo.

El gran reto de la banca del país, es llegar de verdad a los lugares más apartados de la geografía, ganarse la confianza de los usuarios demostrando seguridad en sus transacciones, innovar en sus productos, ofrecer servicios a bajo costo, y el gran compromiso de las entidades públicas  y privadas, es utilizar esta plataforma, abrir camino a la posibilidad de realizar la mayor cantidad  de transacciones financieras y no financieras por estos canales. Por último, no olvidemos que la bancarización de los pueblos está ligada directa y proporcionalmente a la disminución de la pobreza.