Diario del Huila

LA JEP, las Farc y el Covid

Feb 6, 2021

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Por: Amadeo González Triviño

Como sucede siempre, cuando una situación trágica se viene contra la población a nivel mundial, cuando las estadísticas demuestran que para Colombia, esta epidemia ha sido mal manejada por los gobernantes de turno y que se ha escudado como una tarima de las formas de la corrupción y del aprovechamiento de la cosa pública en provecho de otros, con desmedro incluso del sacrificio de una población creciente de muertos y de contagiados, siempre aparecen y se difunden por los medios de comunicación, grandes eventos sensacionalistas que terminan por hacernos olvidar de la realidad y retrotraernos a las épocas que no quisiéramos recordar y que precisamente se han dado para convocar a la reconciliación nacional y a la edificación de un nuevo modelo de vida entre los colombianos.

Colombia desarrolló y suscribió unos Acuerdos de Paz, con uno de los sectores más antiguos de las guerrillas en el mundo y logró la desmovilización de más de doce mil combatientes y auxiliadores de dicho movimiento subversivo que a lo largo de la historia el gobierno nacional y sus fuerzas armadas, fueron incapaces de doblegar o de someter al imperio de la ley. Estos acuerdos, como era natural, contaban con el apoyo internacional de todos los continentes y de las grandes personalidades políticas del mundo, pero entre los mismos colombianos, este proceso, género y ahondó la división entre los amantes de la guerra, que han salido avante y los que buscan la paz y creen en la reconciliación nacional.

Por eso, la muerte de líderes sociales crece día a día, por eso las mismas declaraciones de los militares en su momento sobre la incapacidad de someter a los narcotraficantes y ser espectadores pasivos de las amenazas contra la población, como las amenazas permanentes contra los habitantes de EL SALADO, donde ya hubo masacre, y contra los miembros del Concejo de Argelia en el Cauca, donde ya asesinaron al primer concejal, y así ad infinitum, que ha dado incluso por la ausencia de solidaridad de los concejales y diputados y congresistas, en el país, nos muestran un panorama nada alentador en este proceso de reconciliación o de reasumir los roles y el papel que corresponde a cada colombiano en este proceso de paz tan anhelado, pero que es de guerra, como parece que es la realidad y seguimos en ella.

Y mientras esta pandemia sigue creciendo y los comerciantes y los trabajadores y obreros buscan como sobreponerse a la crisis económica que gobierna sus vidas y sus familias, la JURISDICCION ESPECIAL PARA LA PAZ, JEP, profiere una decisión en contra de los jefes de las FARC, lo cual es lógico que suceda, pero lo que no es lógico es que en torno a dicho procedimiento, se ventilen y se rearmen los espíritus hacia la revancha, hacia la venganza, hacia la nimiedad de las penas que se han de imponer y a tratar como se ha venido haciendo de echarle más leña al fuego, cuando se adiciona de epítetos y de calificativos de esa situación conflictiva que hoy se adopta como una serie de hechos que deben estar sometidas al imperio de esa jurisdicción especial.

Que las JEP cumplan sus funciones como corresponden, sin necesidad de que cobren un protagonismo inmerecido y fuera de la competencia que se les asignó en ese mismo Tratado de Paz. Que no se haga ahora la pantomima de querer aparecer como los redentores de un proceso que dejó algunos dientes sueltos y que no califique más allá de lo que se busca con sus decisiones, para que el imperio de la ley en la proporción y en la modalidad que les corresponda aplicar, se aplique. Y la organización que suscribió tales acuerdos, como lo es LAS FARC, y sus dirigentes que aceptaron someterse a ella, que cumplan con su labor y reconozcan su papel en la lucha armada que en su momento, legitimaron en sus actos y en la rendición pactada.

Finalmente, esta situación no puede desconocerse para que volvamos los ojos a la realidad que estamos viviendo y que el gobierno central, proceda a verificar que los controles y mecanismos de prevención y de vacunación contra la epidemia, se cumplan y se agoten todos los esfuerzos, a pesar de que se escuchan muchos rumores de la ineficacia de la misma, como toda parece indicarlo.

 

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