Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

Las comercializadoras de productos agropecuarios en los municipios se han convertido durante la última década en la mejor oportunidad de estrechar los canales de mercadeo entre los productores y las familias. Así este puente entre el sector rural y las zonas urbanas permiten a los consumidores tener acceso a productos frescos y a bajo costo, porque se evitan los intermediarios, que son los que provocan las distorsiones del mercado por los altos precios. En nuestro medio aparecen estos agronegocios con el nombre de Fruvers, que se han expandido de manera exponencial en todos los barrios de la ciudad de Neiva, que han contribuido a solucionar algunos problemas de comercialización que se han vuelto estructurales y que tienen en jaque a las plazas de mercado que tradicionalmente han funcionado en estos ambientes citadinos.

Recordemos que desde que se concibió la idea del exalcalde Guillermo Plazas Alcid para trasladar la plaza de Mercado a las instalaciones donde funcionan Mercaneiva y Surabastos, se empezaron a generar posiciones controvertidas sobre el futuro de la distribución de alimentos y víveres en la ciudad de Neiva. Han transcurrido varios periodos de las administraciones municipales anteriores, y el resultado ha sido ineficaz porque no se pudo concentrar en un solo sitio, dicha actividad económica.

Han existido demandas judiciales, que no han provocado cambios en la filosofía de esta iniciativa gubernamental, que a simple vista se presentaba con buenas intenciones para una ciudad, que ha venido sosteniendo un crecimiento urbanístico durante las últimas dos décadas.

La cultura ciudadana, ve que estos centros de distribución quedan alejados de la zona urbanística y prefieren acudir a otras formas de compra de estos bienes alimenticios. Esto ha generado que en la última década se hayan creado los Fruver en algunos sitios estratégicos de la ciudad, donde se ofrecen a más bajos precios y con mejor calidad los productos perecederos. Inicialmente fueron los grandes almacenes de superficies que se convirtieron en una gran opción para las familias huilenses para adquirir esta línea de alimentos, que se volvían atractivos por la calidad y el servicio de pago que ofrecían por el uso de tarjetas y las facilidades de estacionamiento. Claro que los costos eran superiores a los que ofrecían los expendedores en Mercaneiva y Surabastos.

Este panorama de precios provocó que algunos comerciantes tuvieran la iniciativa de montar esta clase de establecimientos distribuidores de frutas, verduras, carnes, y toda clase de víveres para las amas de casa, a precios inferiores que las se ofrecen en las plazas de mercado. La ventaja de estos expendios es que les compran directamente a los productores del campo, sin intermediarios y están logrando posicionarse en el mercado local, como una gran y próspera opción comercial que contribuye a favorecer los presupuestos familiares y les permiten tener mayor oferta y variedad de estos productos de buena calidad, frescos y en muchas ocasiones, biorgánicos.