sábado, 22 de septiembre de 2018
Cultura/ Creado el: 2018-01-26 06:48 - Última actualización: 2018-01-26 06:50

Lo importante es cómo se cuentan las cosas: Winston Manrique

Sus comienzo en Neiva, Huila, casi como mensajero en el periódico de su padre, “Agro-Huila”, no presagiaban semejante ascenso.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 26 de 2018

Por Edgar Artunduaga

Hoy es una figura consagrada. Es uno de los gurús del periodismo literario, después de dos décadas en El País, de Madrid, y ahora con su blog WMagazin, “una revista literaria digital, global e itinerante entre España, Europa y el continente americano, con lo mejor de la literatura”, según lo resume El Tiempo, al presentar un reportaje suyo con el escritor Sergio Ramirez, premio Cervantes.

Sus comienzo en Neiva, Huila, casi como mensajero en el periódico de su padre, “Agro-Huila”, no presagiaban semejante ascenso.

Pero Winston Manrique se fue decantando, como él dice: -Siempre me han interesado las artes, la pintura, la literatura; y cuando empiezo a estudiar periodismo me apasiono con los reportajes y las crónicas.

Cómo se cuentan las cosas, es lo que lo seduce. Lo intuía y después resultó comprobándolo en el ejercicio de su trabajo, “que realmente en las obras de arte en general y en el periodismo bien hecho, en cualquiera de sus soportes: radio, televisión, prensa e internet, lo importante es el cómo se dicen las cosas. El qué lo tiene todo el mundo, si alguien ha sido elegido Presidente o si alguien ha ganado un premio. La diferencia está en cómo se cuenta.

La literatura en las historias son las mismas: el amor, la muerte, qué hacemos en este mundo, son las variaciones de cómo se cuentan esas historias. En el periodismo ocurre algo parecido. Entonces leo libros y leo literatura, leo poesía, algunos ensayos e intento aplicar parte de eso en mi forma de contar el periodismo.

Del Huila para el mundo

¿Cómo da semejantes zancadas, de Neiva a Bogotá y rápido al periodismo español?

Comienzo a estudiar en la Universidad de La Sabana. Al mismo tiempo trabajaba en la Agencia de Prensa Colprensa. De ahí pasé a El Tiempo a hacer cónicas y reportajes por todo el país, y después paso a ser co-editor de la edición dominical del Espectador.

Estando en estos trabajos, viajando por todo el país (en esa época se viajaba con más seguridad) fui a hacer a Madrid el master de periodismo en la Universidad Autónoma de Madrid y en el Diario El País de España.

Me voy como corresponsal del periódico de la familia Cano, me dan una licencia y empiezo a estudiar el máster en el año 1997, siendo corresponsal del Espectador. Estando allí, curso una beca en el verano sobre la sección de cultura, A mí lo que siempre me ha interesado es conocer sobre los géneros literarios. ¿Cómo se cuentan las historias? De deporte, de política, de cultura, de ciencia, de lo que sea. Me interesa eso como lector y como autor.

Sin embargo durante el máster, que es muy práctico, yo hago una miniserie, que publico en El Espectador, sobre la ruta del Quijote, la ruta real del Quijote de la Mancha. Y eso lo ven los profesores de la Escuela, Miguel Ángel Bastenier, por ejemplo, y les gusta mucho el reportaje y más la forma como escribo. Y cuando llego a hacer la beca, los estudiantes, que somos solamente 38 en aquel año, me envían a la sección de cultura, consideran que aunque puedo estar en cualquier sección, por la forma de escribir y la sensibilidad.

En la sección de cultura hago una labor como periodista ya recorrido y fogueado que estaba en Colombia con los diferentes medios. Cuando llega diciembre me proponen hacer una beca larga de ocho meses en la sección de cultura del País. Le digo al Espectador que quiero seguir trabajando con ellos. Ahí empiezo, es mi puerta al diario El País, hago los artículos y me animan en toda la parte cultural. Después me voy decantando por la parte literaria.

Todo fue muy rápido. Yo tenía una propuesta en aquel momento para regresar al Espectador, ya los Cano habían vendido el periódico, lo tenía el grupo Bavaria, era una oferta muy tentadora de volver a Colombia, pero decido quedarme en El País porque es un territorio que no conozco; y a mí lo que me interesa es aprender y seguir evolucionando en lo que me gusta.

La experiencia en el Huila

¿Alguna vez escribió en los periódicos del Huila?  ¿Tuvo protagonismo en la prensa huilense?

Sí, yo escribí en Agrohuila, que es el periódico de mi papá, Felix Manrique Perdomo. Con él hice mis primeros pinitos. Empecé a trabajar en Agrohuila, en la radio, llevando los materiales, cómo hijo de periodista, ayudando al papá en las labores de trastienda, en las labores de la actividad periodística. Y luego, estando en la universidad, algunos artículos escribí para la edición impresa del periódico. Después pasé a Colprensa y a El Espectador y seguía escribiendo algunos artículos para Agrohuila. Para el Diario del Huila y La Nación, de pronto escribí algún artículo que me pidieron, pero no recuerdo muy bien.

Los grandes escritores  

¿Qué escritores le han impresionado?

Toni Morrison, la escritora afroamericana que ganó el Nobel en el 93, siempre me ha gustado y pude entrevistarla en Nueva York hace 4 ó 5 años. Me impresiona su literatura y luego me pareció muy grato conocerla, estar con ella en su casa en Manhattan.

Los grandes autores, lo que yo he comprobado es que son personas comunes y corrientes, a diferencia del cine o la música. Son personas totalmente normales, incluso tímidas. Se expresan a través de sus libros en el género que corresponde a la narrativa o a la poesía. Por lo menos con mi experiencia, son gente sencilla, amable, se dejan tomar fotos para publicar.

Lo que mantengo con ellos, es no tanto la entrevista, y se los advierto, sino un diálogo, pues yo no soy entrevistador. Yo sólo soy un lector que tiene la oportunidad de hablar con ellos y les quedo muy agradecido de que tengan esa deferencia conmigo. Entonces lo que establecemos es un diálogo. Después monto la entrevista.

Hay un escritor que conocí el año pasado, en la Feria del Libro de Bogotá. Un escritor surafricano que también es premio Nobel, J.M Coetzee, es un hombre silencioso, no habla, apenas da entrevistas y si da entrevistas es de monosílabos. Yo venía a lanzar mi magazín en la Feria del libro en Bogotá, en la segunda semana de abril y además estaba invitado. Me le acerqué en el hall del hotel, me presenté, soy Winston Manrique Sabogal, vengo del diario El País de Madrid y ahora tengo este proyecto. Le dije que no quería entrevistarlo sino tener la oportunidad de estar con él una tarde o una jornada, la que él eligiera, para yo hacer un proyecto sombra; sentarme y captar en crónica y fotos ese registro, y seguir experimentando una forma periodística que estaba iniciando y potenciando.

Su respuesta fue muy simpática, me dijo que se proponía ir al Museo del oro. Y obvio me ofrecí a acompañarlo. Resulté haciendo un reportaje muy interesante.

Wmagazín               

¿Cómo es ese paso de El País a una empresa incipiente pero suya?

Puede ser utópico, pero es muy emocionante. Puede haber quizá un poco de inconciencia, pero yo soy una persona muy apasionada por lo que hago y por la literatura, es decir, muy sensible a la belleza, a las artes en general, a la vida, la naturaleza y a la literatura en especial. Con la experiencia que tengo, he estado probando muchos formatos digitales y analógicos.

Estoy probando la manera de contar, de adaptar y mejorar  mi lenguaje en formatos digitales, conservando siempre como espina dorsal y corazón de mis textos la palabra escrita, que es lo que me gusta, pero enriquecida o enaltecida. Ese es el embrión. Una preocupación, absolutamente básica como periodista de cómo comunicar mejor en ese formato digital porque me parecía y me sigue pareciendo que la mayoría de los periódicos lo que hacen es calcar lo del impreso y lo ponen en la web, no hay nada más. No hay un medio nativo digital que se esmere por eso.

Sigo yendo a las ferias de libros y trato de convertir a los lectores en testigos de mis entrevistas en la forma como los describo o en los eventos, con video chats, con cosas en vivo.

Exploro, trato de innovar y no me da miedo. Con mi hermana Diana, que está estudiando en Madrid periodismo, nos animamos a montar una revista cultural relacionada con las artes, y ahí empieza el proyecto y lo estamos madurando.

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