Hemos reiterativos desde esta tribuna, que, en todos los ambientes de la opinión pública, se empieza a presentar un rechazo generalizado por los innumerables casos de construcciones que se han convertido en elefantes blancos y en monumentos a la corrupción, en todas las regiones del país. Lo imperdonable es que no exista una respuesta fuerte y coherente por parte de los Organismos de Control, que empiezan a adelantar las indagaciones preliminares y cuando se encuentran hechos que reflejan un verdadero detrimento patrimonial, se inician los procesos de investigación contra los funcionarios responsables del manejo de la ordenación del gasto, pero que desafortunadamente los expedientes se mantienen estáticos en los anales de las dependencias judiciales.

Mientras las comunidades observan con tristeza y con rabia, que muchas obras públicas se encuentran paralizadas, otras ya terminadas con sobrecostos y con una deficiente calidad de los materiales utilizados durante su construcción, que enarbolan la bandera de la corrupción administrativa, sin que existan responsables por haber transgredido las normas de contratación pública. En el caso del Huila, se han detectado más de cincuenta elefantes blancos, que se han convertido en monumentos a la desidia y a la negligencia administrativa, dejándolas inconclusas y que hoy son ruinas que son observados por las comunidades en general.

La visita de dos días al departamento del Huila, del Contralor General de la República, Carlos Felipe Córdoba a las ruinas en que se han convertido estos monumentos al despilfarro de dineros públicos, en territorio huilense. La opinión pública esperaba que el Contralor Córdoba, explicara en qué van las investigaciones que se han adelantado en dicho organismo, qué sanciones han proferido y la pérdida de los dineros públicos por parte de los funcionarios responsables y los contratistas de tales esperpentos contractuales.

Aquí no se miden los hechos de corrupción, sino que expresa el riesgo en el que se encuentran por su capacidad de entregar información pública, bajo desarrollo de procesos y procedimientos administrativos para la toma de decisiones y su ejecución y la inoperancia de los controles a la gestión, tanto el control social como el control institucional, ya sean externos o internos. Es tal el desespero y la indignidad de los huilenses contra todos los actos corruptos de algunos personajes de la vida pública, que han sido los responsables de cometer dichos delitos contra la administración pública y que se pavonean tranquilamente en los clubes y actos públicos, sin que tengan vergüenza alguna.