Por: Alba Diela Calderón Parra

Quiero expresar a las Directivas del Diario del Huila mis agradecimientos por invitarme a participar en esta columna, distinción que acepto con humildad, inspirada en mi deseo de prestar un servicio a la comunidad, en ejercicio del deber y derecho ciudadano que nos asiste a todos: de involucrarnos en el conocimiento y en la solución de los   problemas que atañen a la sociedad, especialmente de los grupos que no tienen voz.

Un reconocimiento al Diario del Huila, al celebrar en esta semana el Día del Periodista, por   su   compromiso de   formar comunidad y buscar el bien común, comprendiendo que los medios de comunicación están al servicio del hombre. ¿Pero qué es  estar al servicio?  Servir es dar, entregar, donar; es decir, lograr un factor de crecimiento y progreso humano partiendo del yo hacia el tú y el nosotros, es encontrar respuestas verdaderas, compartir intenciones y sentimientos; es solidarizarnos.

José María Gil, filósofo español, afirma: “La comunicación, para que sea tal, no es posible sin la referencia a los otros, desde el nivel de las relaciones interpersonales al de vida social en el más amplio sentido. La solidaridad tampoco podría llevarse a cabo sin la comunicación porque nos hace conocer y nos aproxima el sufrimiento de los demás, hasta sentirlo como propio y familiar” (Gil, 1999); de ahí que, ante la tragedia del otro, el hombre la asuma como suya, se conmueva y actúe”.

“La solidaridad, en sentido estricto es caridad social, es crear comunidad, es detectar necesidades, informar positivamente y promocionar las acciones asistenciales para que se genere un diálogo vivo entre todos los actores sociales. Y ese diálogo debería, en toda sociedad humana, partir de sus medios de comunicación”.

Traigo a colación las palabras del Doctor en Comunicación Aplicada por la Universidad de Anáhuac y escritor  mejicano Jorge Alberto Hidalgo al   decir:”Cuando los medios sirven, construyen, unen y solidarizan, ya que justifican la existencia, rompen con la soledad y llevan a cada hombre a la plenitud. En una palabra, por utópico que suene, los medios están para encaminar al hombre por los senderos de la felicidad”.

Si para  el hombre actual, su realización como persona y por ende, su felicidad, está mediada, en gran proporción, por los medios de comunicación social, entonces habría que preguntarnos ¿de qué manera los medios de comunicación están contribuyendo o facilitando que todos los hombres elijan lo mejor para alcanzar su realización, visualicen su futuro y contribuyan responsablemente a la plenitud social?, ¿de qué manera contribuyen los medios y sus mensajes en la formación de la dimensión social del hombre para hacer comunidad?, ¿cuánta de la comunicación “en positivo” que transmiten los medios se traduce  en acciones solidarias para ayudar a los que menos tienen o cuya situación vital fue afectada por desastre natural, causa social o conflicto armado?

En esta columna aspiro interpretar el sentir de numerosas personas que, en toda la geografía departamental, sin reclamar nada a cambio, dedican parte de su tiempo, trabajan y aportan sus habilidades y talentos, en la búsqueda del bien común y en la lucha por cambiar la realidad social de diversos grupos de población vulnerable, excluida y carente de oportunidades.

Espero que a esta ventana se asomen las organizaciones de base, comunitarias, redes ciudadanas, asociaciones, voluntariados, líderes sociales, Consejos Municipales  de Voluntariado, ONG sociales, Sistema Nacional de Voluntariado  y  multiplicidad de formas organizativas conformadas por la sociedad civil que buscan satisfacer necesidades básicas del ser humano y mejores niveles de desarrollo a los que todos tenemos derecho.