Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

No quiero ser intenso, cuando expreso a través de estas líneas que semanalmente público a través de este importante medio del surcolombiano, el viacrucis que padecemos los huilenses cuando transitamos por la vía 45 que conduce desde la capital del departamento del Huila, hacia Pitalito y San Agustín. Las familias que circulan se ven abocadas a transitar por una carretera que se encuentra saturada de cráteres que se han formado, que están provocando múltiples accidentes y daños a los automotores que a diario utilizan este importante corredor vial. Están sufriendo el daño progresivo de sus vehículos cuando no logran evadir los mismos.

Me hago una pregunta: ¿Hasta cuándo tendremos que esperar que la irresponsabilidad de la empresa concesionaria de Aliadas para el Progreso, que solo cobra los peajes de los Cauchos y de Altamira, se dedique a realizar un plan de parcheo masivo y corrija todas estas deficiencias que presenta la vía?

Es un detonante y un peligro latente, que tenemos durante las 24 horas del día, cuando circulamos por el principal corredor vial que interconecta al departamento con las demás regiones del surcolombiano e inclusive hacia el continente suramericano. Esta organización se ha mostrado indolente y negligente para adelantar estas obras de parcheo, mientras se inicia la construcción de la Vía 4G.

Se espera que el próximo miércoles, cuando se vence el plazo de los anuncios del gobierno nacional sobre la cesión del Contrato. Esperemos que no se convierta otra vez, en esa retórica barata a que nos tienen acostumbrados dichos funcionarios que nos visitan frecuentemente. Esta fue la promesa que nos hizo el mes anterior, en la pasada audiencia con la participación de la ministra Ángela María Orozco Gómez, director de la ANI, y demás funcionarios que participaron con las autoridades departamentales del Huila y Putumayo. La sociedad huilense tiene desconfianza que estas promesas se cristalicen.

Ahora la tortura se ha incrementado con las pérdidas de la banca, en los tramos entre el sector de Pericongo y Timaná por las crecientes inesperadas del Rio Timanejo, provocado por el incremento del invierno, que tiene amenazado la dinámica productiva del departamento.

Es una irresponsabilidad de esta organización empresarial, que están generando serios traumatismos y daños a los vehículos por la cantidad de huecos profundos que se encuentran a lo largo de la vía. Lo triste, es que esta situación la conocen todas las altas esferas del gobierno nacional y los organismos de control y no se vislumbra en el horizonte un plan de contingencia para corregir estos daños de la capa asfáltica. No hay derecho que los huilenses estemos recibiendo un trato discriminatorio del gobierno nacional y se siga manteniendo la negligencia para dar soluciones a los grandes problemas sociales, económicos y de infraestructura que presenta nuestro territorio.