Por: José Eustasio Rivera Montes

El conflicto en Colombia siempre se ha puesto riesgo el estado, porque la lucha contra estos se ha conducido sin legitimidad, sin ningún principio que le permita a esta democracia defenderse dentro de un marco que designe la comunidad internacional. Donde se aplique el derecho internacional humanitario y los correspondientes protocolos para la conducción de la guerra.

Siempre se ha rechazado en los círculos militares y un gran sector de la derecha, llegando a tal punto de considerarlo un despropósito porque debilitaría la fuerza pública y dejaría expuestos a sus miembros. Por eso hoy se es común bombardear un grupo de niños indefensos y que sean los positivos de esta guerra de nunca acabar entre los mismos colombianos.

Hasta la constitución de 1991 se empezaron a generar mandatos de derecho internacional humanitario y prevención de derechos humanos. El régimen de opresión y violencia en Colombia se presenta a ante el mundo. Esto permitió que la guerrilla tuviera un amplio debilitamiento, como perseguidos o victimas de estado como alzados en armas. Se empezó a vislumbrar una batalla por la legitimidad de la guerra. El fragor del combate y el elixir de la victoria dentro de la batalla es embriagante para quienes la viven.

Diego Molano, ex director nacional del instituto Colombiano de bienestar familiar, hoy ministro de defensa fuera de contexto con sus declaraciones con el lamentable comentario ante las víctimas fatales productos del bombardeo en el departamento del Guaviare, sin sonrojarme o detenerse a ver las criaturas caídas en este conflicto inverosímil, dice con toda su frialdad que son máquinas de guerra. No puede celebrar como una victoria de estado, ni salir con la autoridad civil, ya que la fuerza pública debe actuar dentro de la ley. La legitimidad de toda las fuerzas armadas no se deben quedar en cuadros ante la sociedad y la comunidad internacional, ya que es un hecho mucho más que una muerte que se quede el olvido del país.

No  podemos normalizar la guerra en un país que ha generado tantas estelas de sangre, un ambiente que genera una cómoda conciencia ante la realidad por parte de las mayorías de las ciudadanas. Y quienes hacen estado teniendo estas desafortunadas salidas en falso que causa más división en este país polarizado.