Diario del Huila

María, adelanta la hora de los milagros de Jesús

Ene 15, 2022

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En el milagro de las bodas de Caná,  con el cual  “Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en El”,  la Virgen María tuvo un papel protagónico, al mediar ante Jesús y convencerlo para que “adelantara  su hora” y sacara de apuros a los recién casados que se habían quedado sin vino en la mitad de la fiesta.

En muchos pasajes bíblicos el símbolo del amor nupcial aparece como figura del  amor de Dios para con cada persona y en especial con su pueblo;  la primera pareja fue creada para ser feliz y comunicar después a los hombres cómo se conserva la felicidad con la presencia de Dios. Cuando éste desaparece del escenario humano hay vacíos, falencias y deterioro de la dicha.

En las costumbres judías los matrimonios duraban varios días y a ellos eran invitados como ahora los amigos y parientes.  Según refiere Eusebio,  San Judas Tadeo  sería el esposo en las bodas de Caná y así  se explicaría la presencia de María, de Jesús y de algunos discípulos.

En Caná como en muchas ocasiones modernas fuera de los invitados hay “colados” y así los preparativos suelen ser insuficientes. Afortunadamente estaba María, una mujer del pueblo, humilde, pobre pero llena de fe y de confianza en el Señor. La mujer se caracteriza siempre por la delicadeza,  por su  intuición y por los detalles aún los más pequeños. Sin la mujer María, no hubiera sido posible este primer milagro de Jesús para unos esposos que acababan de casarse.

María es una mediación discreta y eficaz para que Jesús intervenga, aún al precio de adelantar la hora de sus milagros;  algo fuera de sus planes, pero que en el momento era de gran utilidad. La respuesta de Jesús a su madre es apenas un reflejo de su misión divina, de obediencia al Padre, pero modificable por las circunstancias  de su amor a los hombres.  Aquí no se trataba de sanar un moribundo o de resucitar un muerto, sino del detalle dulce del vino para que la fiesta continuara sin incomodidades para todos. Ella, María que antes había pronunciado el sí de la encarnación con aquel: “hágase en mí según tu palabra”, ahora ratifica esta confianza en el poder de su Hijo: “Hagan todo lo que El les diga”.

Vasijas vacías,  fiesta en peligro, oración de intercesión de María y se hace el milagro: agua convertida en un vino nuevo, exquisito y abundante para continuar la fiesta.

La aplicación es muy fácil para nuestra vida: Acudir a María, intercesora poderosa “la omnipotencia suplicante” la llaman los santos, para que su Hijo adelante la hora de sus milagros. La Iglesia esposa de Cristo tiene esta ventaja para cuando  el amor y la comprensión amenacen la felicidad de los hombres.

Cuando en la fiesta ordinaria de la pareja, y de la familia, los corazones estén  vacíos de amor y de felicidad, la invitación es la misma: la presencia de Jesús y de María en todos los hogares, con sus imágenes que no son ídolos sino  representaciones de la religiosidad popular.

Autor: WebMasterDH

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