DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Catalina Durán Vásquez

Fotos: Tatiana Ramírez

Demetrio Sánchez, un hombre de 64 años de edad lleva más de 26 años tapando los huecos de la capital del departamento del Huila, durante todo este tiempo se ha ganado el pan de cada día con esta bella labor, que como dice él al principio fue muy agradecida, ahora, no tanto.

El hombre oriundo de Timba, Cauca llegó al departamento del Huila hace 54 años en búsqueda de un mejor futuro para él y su familia, desafortunadamente no logró conseguir trabajo en ninguna parte y es por eso que se dedicó a tapar los huecos de Neiva.

“Yo me dedicaba a descargar camiones, ayudar a bajar bultos, fue un trabajo bastante duro, y de un momento para otro deje de hacer eso, y estaba desesperado por conseguir trabajo, cuando un día yo vi como transitaban los vehículos, habían muchos huecos, entonces me puse a echar tierrita y algunos escombros y la gente me aportaba su monedita, vi que la gente le agradecía a uno por el trabajo que estaba realizando”, relató el tapa huecos más reconocido de la capital del Huila.

Demetrio es una persona humilde con un trabajo poco valorado, pero él es feliz, porque a diario salva vidas de muchas personas con tan solo tapar un hueco, es un ‘hombre de Dios’, como el mismo lo manifiesta, durante estos 26 años de trabajo ha tapado más de 5 millones de huecos en la capital del departamento del Huila.

Todos los días para el señor Demetrio es una lucha constante para poder recolectar dinero y llevarlo a su casa.

“Yo después me compré un pisón de esos de hierro, y le echaba tierrita y pisaba, y la gente lo apoyaba a uno, los taxistas me pitaban para darme la moneda y para qué era muy buena la colaboración, por eso me dedique a seguir haciendo esta labor, yo era feliz trabajándole a ellos porque yo veo que les hago un favor porque les evito los accidentes, les evito cualquier cambio de repuesto porque cuando cogen un hueco algo se les puede dañar del vehículo y tiene que ir al taller a cambiarlo”, sostuvo Sánchez.

Sin embargo, durante todos estos años que lleva Demetrio trabajando en esta labor los tiempos han cambiado y las personas no le colaboran como antes, al contrario el hombre manifiesta que cuando anteriormente le pitaban para darle la moneda ahora le pitan para que dé permiso y no ‘estorbe’.

“Primero me pitaban para darme monedas, y ahora me pitan para tratarme mal y para que me quite de ahí, que no haga trancón, ni que haga estorbo, sin embargo, como yo sé que Dios me iluminó este trabajo, porque yo estaba sufriendo, estaba con hambre, yo le reclamé al señor porque yo estaba aguantando hambre y la biblia dice que los hijos de Dios no aguantan hambre, entonces fue ahí cuando él me mostró como estaban pasando los buses, como estaban las calles de Neiva llenas de huecos y fue así como Dios me dio esta labor, me acuerdo mucho que el primer día me hice más de 15 mil pesos, que en ese entonces siempre era platica”, dijo Demetrio.

Uno de los tiempos más difíciles para el señor Demetrio fueron los meses en los que se vivieron en confinamiento a raíz de la pandemia del covid-19.

Sacó a su familia adelante

Gracias a esta bella labor, el señor Demetrio sacó a sus hijos y ahora nietos adelante, día a día les lleva el sustento de lo que logra hacer tapando los huecos de Neiva, no obstante, ya está un poco cansado por eso les ha dicho algunos de sus hijos que tienen que depender ya por ellos mismos y que ahora son ellos los que le deben de ayudar a él.

“Yo les dije que ellos ahora son los que me deben de dar a mí, pero la verdad a mí no me gusta pedirle ayuda porque gracias a Dios yo aún me siento bien para trabajar, tengo las energías suficientes, pero quiero que también ellos mismos se hagan responsables de sus actos, y yo creo que el día que yo llegue a necesitar ellos verán que hacen conmigo”, manifestó.

Todos los días para el señor Demetrio es una lucha constante para poder recolectar dinero y llevarlo a su casa, además de eso, de ahí tiene que sacar lo que invierte en el material, la gasolina de la moto y demás cosas que se le puedan presentar.

“Aquí los días son muy relativos, pero a mí me interesa es seguir trabajando y que la gente sea agradecida por lo que hago, yo todos los días salgo a las 8:30 de la mañana del rancho de donde vivo a buscar los huecos y a empezar a taparlos”.

DIARIO DEL HUILA acompañó por unas horas al señor Demetrio en su labor donde se pudo percibir que es poca la gente que hoy en día le agradece por este trabajo, pues la mayoría pasan esquivándolo, muchos de ellos le piten para que dé permiso, pero son pocos los que se detienen a darle una moneda, en la entrevista que se le realizó, el hombre solo llevaba 30.000 mil pesos en sus bolsillos, es decir que ni lo de los materiales pudo recoger ese día, sin embargo el manifiesta que continuará realizando este trabajo hasta que Dios se lo permita.

Durante todos estos años que lleva Demetrio trabajando en esta labor los tiempos han cambiado y las personas no le colaboran como antes.

Durante todos estos años que lleva Demetrio trabajando en esta labor los tiempos han cambiado y las personas no le colaboran como antes.

En medio de la pandemia

 Uno de los tiempos más difíciles para el señor Demetrio fueron los meses en los que se vivieron en confinamiento a raíz de la pandemia del covid-19, pues lamentablemente como todos el no pudo salir a trabajar, siendo el único que lleva el sustento diario a su familia, la situación emporaba, no obstante pudo lograr recibir uno de los mercados que estaba dando el Gobierno Local, además de eso habían personas de buen corazón que le llevaban cualquier cosa para la comida.

“Estuve casi tres meses quieto sin poder hacer nada, me gasté todo lo poquito que tenía ahorrado en comidas, gracias a Dios también pude obtener un mercado y con esos nos bandeamos esos meses, por eso yo tengo mucho que agradecerle al señor porque nunca me faltó un plato de comida”.

Desafortunadamente cuando Demetrio pudo volver a salir a trabajar fue a buscar sus materiales e implementos y se los habían robado, situación aún más compleja para este hombre que le ha tocado una dura situación.

Todos los días para el señor Demetrio es una lucha constante para poder recolectar dinero.

“Cuando llegué por mis materiales tenía la zorra vacía, las herramientas, el pisón, la pica, la pala, todo se llevaron, la caneca que tenía con material liquido también se la robaron, porque todo esto yo no lo puedo guardar en mi casa, entonces yo lo almaceno en un potrero, y después de ver que quede sin nada pues me tocó empezar de nuevo otra vez, y aquí voy gracias a Dios luchando cada día para que no me falte el plato de comida”.

Afortunadamente hasta el momento la administración actual lo ha dejado laborar sin ningún inconveniente, porque según manifiesta Demetrio hubo algunos alcaldes que le impedían hacer su trabajo.

“Gracias a Dios ni los policías, ni tránsito me dicen nada por el trabajo que yo realizo, y eso debo de agradecérselo al alcalde de Neiva, sin embargo si me gustaría recibir una colaboración extra por parte de la administración, una ayuda no me cae nada mal, porque aunque yo amo hacer esto, hay días donde me gustaría botar la toalla, porque son difíciles, la gente de buen corazón ya queda poca”

Finalmente, Demetrio le pide a todas las personas de Neiva que sean conscientes del trabajo que el realiza, “yo busco los huecos para tapárselos para evitarles el peligro, los accidentes, evitarles estar en los talleres reparando los carros y motos, 100 o 200 pesos que me den no va a incomodar su bolsillo, al contrario Dios les multiplicará eso que me dan”.