DIARIO DEL HUILA, HISTORIA

Por: Hernán Galindo

Ketty María Castillo Serrano, 68 años, nació en Neiva para dedicar la vida al arte, la cultura, el baile y el folclor huilense. Sin duda, es uno de las mujeres artistas del Huila, que más han aportado a sus tradiciones, en lo regional, nacional y mundial.

Licenciada en educación física de la Universidad Surcolombiana, se formó en danza contemporánea y creativa en la Universidad Autónoma de Méjico; es especialista en docencia universitaria de la Universidad Iberoamericana de México, y formación en danza terapéutica de la Escuela de Danza y Teatro de Frankfurt-Alemania, país donde vive desde hace 36 años.

“Fui educadora de niños por 21 años, actualmente me encuentro pensionada y trabajando con mi ballet, Compañía Folclórica Colombiana –Asociación Cultural Yanacona”, manifiesta.

Su madre se llama Aura María Serrano, de Girardot, la hermana Lucía quien fue quien la crio y muy pequeña la trajo a Neiva. “Mi padre, Luis Carlos Castillo Salgado, llegó en 1947 al Huila, venía de Barranquilla, a instalar los equipos de proyección del Cine Colombia en el Teatro Cincuentenario”, dijo.

Tiene dos hijos Johanna Rieper Castillo y Elmar Andrés Reuter Castillo. Nietos: Aura Talía, Arsenio y Anton. “Mi infancia fue muy hermosa, crecí con mis hermanas y hermanos.  Aleyda, Myriam, Mercedes, Alexandra, Luis Carlos, Martha, Mónica y Fernando. Con ellos era suficiente para divertirme”.

Amor al baile

Desde pequeña le gustaba bailar. Cuando tenía 3 años bailó en casa con los ojos cerrados y se estrelló con una columna. Aún tiene una cicatriz en la frente para recordárselo.

“Cuando tenía 11 años, mi papá era el técnico de Radio Neiva, emisora de Ernesto Durán Cordovéz, esposo de Inés García, quien le dijo: ¿tú, con tantos hijos, será que quieren venir a bailar a la escuela de danzas? Entonces presenté una audición con Inesita. Quedó fascinada conmigo a pesar de que nunca estuve en grupos de danzas”.

Fue su inició en el baile y la danza. Inesita, cuenta, era muy estricta y les exigía, pero también las motivaba mucho y les decía que bailaban como ángeles. De la época recuerda mucho el viaje a Estados Unidos a la Florida, Leesburg, Tallahassee y Miami.

“Para mí, bailar era todo, mi alegría. Yo vibraba y me movía como una gacela. Bueno, así me sentía en tierra y en el aire”, y agradece que lo suyo en el baile era un complemento de talento y esfuerzo.

Y es que Ketty estudió y perfeccionó su arte. A los 19 años viajó a Bogotá a la Escuela de Danzas de Ligia de Granados y estuvo como integrante del Ballet Colombiano. “Fue una gran experiencia, aprendí a perfeccionar cada uno de los bailes colombianos, a leer su historia y a afirmar que cuando uno ama algo se puede salir adelante en cualquier lugar que uno se encuentre, cuenta, con emoción”. Y perteneció al Ballet Monserrate, de Míller Ordoñez, en la ciudad de Bogotá en 1973.

“En 1995 me casé en Neiva, en la iglesia del Perpetuo Socorro, con un alemán, vestida de traje típico. Todos los integrantes de mi ballet me sorprendieron con una calle de honor, vestidos con el traje típico del Sanjuanero”.

Confiesa tranquila que nunca le propusieron ser reina, aunque con gusto hubiera aceptado, era muy tímida para participar en un reinado.

Enseñanza y academia

Su ballet nació de un gran esfuerzo. Trabajaba como maestra en Neiva y como vivía en la casa paterna ayudaba con los gastos, aunque guardaba para comprar vestuarios. Así pasó a fundar la Escuela de Danzas, en la calle 21, antiguo colegio Bolívar.

En la Inauguración de los Juegos Deportivos Nacionales, en 1980, en compañía del coreógrafo Ernesto Vásquez, presentaron 100 parejas bailando Sanjuanero, con alumnos del colegio INEM.

“Pienso que uno de los aportes a la danza huilense fue formar bailarines integrales, que se amaran y proyectaran nuestra idiosincrasia por medio de la cultura folclórica y dancística”, asegura, orgullosa, y menciona a sus maestros, Inés García, Ligia de Granados y Rosario Manzanares.

Para ella, el sanjuanero ha evolucionado en la música y la coreografía. Y los grupos folclóricos ha cambiado, piensa, con la influencia de maestros en el ballet y danza contemporánea que han hecho diferentes puestas en escena mezclando las diferentes técnicas.

“Admiro el progreso porque han nacido muchas escuelas de danzas que son los semilleros, estos niños serán los futuros bailarines que proyectarán sus conocimientos para que nuestra cultura siga viva”. Y de inmediato recuerda a algunos de sus alumnos Marta Cuéllar, Arlex Amézquita, Sandra Saavedra, Fausto Sánchez, Reinaldo Lugo, Raúl Herrera y muchos más.

En la actualidad, Ketty Castillo mantiene un contacto muy estrecho con su tierra a través de la familia que vive en Neiva, amigos y con el sanjuanero huilense que lo bailan en Alemania. Por eso, extraña mucho estar en junio las fiestas de San Pedro, la comida y el calor humano de los opitas. En Alemania y Europa divulga la cultura y el folclor colombiano.

“Las personas en el Huila son muy trabajadoras, pujantes, emprendedores, y muy dados ayudar a la gente”. Estoy agradecida con todos mis amigos y conocidos siempre que estoy en Colombia me reciben con mucho cariño y me recuerdan mucho. Además, siempre recibo mensajes de mis exalumnos de los diferentes colegios donde fui maestra”.

Por estos días está en Neiva y Bogotá. Trabajando en un proyecto personal que ha querido realizar desde hace mucho tiempo; está en plena recolección de información y consolidándola para poder materializarlo. Y pasando unos días de descanso con la familia y amigos.

Sueños

¿Qué opina del San Pedro de hoy comparado con antes? Antes, las fiestas eran hechas exclusivamente para que disfrutara el pueblo, no había palcos o privilegios para personas que pudieran pagar esos espacios. El pueblo debería de disfrutar de su cultura y tradiciones sin ninguna exclusividad.

¿Y, qué opina de las fiestas virtuales?

Es la nueva realidad, pienso que es una modalidad de divulgación de las fiestas tradicionales algo que no se debe perder puesto que es una tradición que siempre va a estar en los corazones del pueblo opita. Es un reto muy grande para los organizadores y participantes del festival porque es mostrar las fiestas sampedrinas de la misma forma con público dirigida a los hogares de toda Colombia y del mundo.

Después de “toda mi vida dedicada a la danza y al folclor Huilense, es mi vida mi pasión y lo que me mantiene viva”, afirma, sin lugar a dudas que no ha cerrado ese capítulo: hasta el último respiro de mi vida seguiré apoyando, dando a conocer el folclor huilense y colombiano. ¡Amo la danza!

De ahí, uno de sus sueños por realizar. “Me gustaría volver, ya viejita. y presentarme en público con el sanjuanero o bambuco tradicional porque yo me siento una huilense muy opitaaaaaaaaa”.

Tres hermanos bailando cumbia en Frankfurt, Martha Lucía, Fernando y Ketty Castillo Serrano