Las cifras que diariamente emite el Ministerio de salud sobre los casos confirmados y muertes por Covid en el país, está generando un panorama escalofriante en algunas regiones del país. El sistema de salud en sus localidades está colapsado. Casos como el que está ocurriendo en Medellín donde las autoridades sanitarias tomaron la decisión de implementar el triage ético, les permite escoger las 10 camas UCI disponibles, entre más de 340 personas que urgen de un tratamiento en una Unidad de Cuidados Intensivos en esta ciudad. El día anterior, se registró el fallecimiento récord de 420 personas por culpa de este diminuto virus mortal. Igualmente se presentaron durante las últimas 24 horas, 14.189 contagiados.

Durante la última semana, el Covid ha matado cada 4 minutos a un colombiano. En el territorio huilense, se ha tenido una tendencia a disminuir el número de contagios y fallecimientos. Lo anterior, nos obliga a seguir cumpliendo estrictamente con los protocolos de bioseguridad. No podemos seguir bajando la guardia. Este virus sigue deambulando por el ambiente y en el menor descuido, podemos contagiarnos. A este panorama se suma la confirmación oficial de las variantes británica y brasilera en algunas regiones del país. Esta cepa y este linaje no son más letal, pero sí puede ser más contagiosa.

En otros departamentos, donde la crisis de la pandemia está generando una mayúscula preocupación entre el personal de salud, están solicitando urgentemente a las autoridades gubernamentales para volver a decretar confinamientos más severos, con el fin de contrarrestar la cadena de contagios.

El tercer pico deja entrever que está siendo atípico debido a que va más rápido; evidencia más transmisión y los tiempos entre inicio de síntomas y hospitalización que se han acortado. No podemos confiarnos en la vacunación que está adelantando el gobierno nacional, que a la fecha apenas han superado los 3,76 millones de personas vacunadas, en el país. Es cierto que estamos cansados de esta tragedia sanitaria que ha provocado durante los últimos 12 meses, este diminuto virus mortal. Pero muchos sectores poblacionales, empiezan a comportarse como si todos estuviéramos vacunados.

El relajamiento ocurrido en la Semana Santa está pasando factura. El coronavirus, todavía sigue deambulando por el ambiente. No forma todavía parte de la historia. Sigue latente en medio de nosotros, por lo cual, el desbordamiento del número de contagios y fallecimientos, se están acercando peligrosamente a los picos presentados a finales del año anterior en el país. Esta situación no puede volver a presentar en nuestro departamento. Hacemos un llamado de desde esta tribuna, al autocuidado. Estamos atravesando un momento complejo. Urge buscar estrategias para ayudar a los más golpeados y, al tiempo, tomar lecciones para prevenir nuevas arremetidas del virus.