sábado, 16 de diciembre de 2017
Opinión/ Creado el: 2017-12-06 03:43

Mi amigo, Emiro Garzón

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | diciembre 06 de 2017

Continuando con la serie de escritos sobre personalidades que ejercen profesiones u oficios que me llaman la atención por su impacto o utilidad social, hoy he decidido escribir de mi amigo el escultor Emiro Garzón.
 
Con Emiro, entre otras cosas nos une la grata fortuna, la enriquecedora oportunidad que nos permitió la vida de haber conocido a uno de los personajes más ilustres del Siglo XX en Colombia: el Reverendo Padre Rafael García Herreros, a quien el creativo le hace un reconocimiento especial en su libro “Yo soy el artista, padre Rafael”, por ser la persona que lo acogió y lo impulsó en el inicio de su carrera artística cuando llegó a Bogotá por allá en la época de los años 70.
El Padre García Herreros se convirtió en una especie de mecenas de Emiro, luego que el escultor acudiera en su apoyo enseñándole algunos bocetos de sus obras y el sacerdote incrédulo le pidiera que fuera en busca del verdadero autor de las obras, y éste lo convenciera respondiéndole con vehemencia "¡el artista soy yo!".
 
Así fue que el padre Rafael le acondicionó una especie de taller en el barrio Minuto de Dios de Bogotá y como testimonio de esa recíproca amistad, ocho esculturas en tamaño natural, de arte figurativo a la vida, al amor, al trabajo y al estudio, elaboradas en técnica ferroplast, reposan en el Parque del sector desde 1980.
 
Paradójicamente, Emiro, contrario a su convicción no religiosa (ateo, rebelde, aventurero y soñador) entre los escultores colombianos es uno de los que más esculpe la figura de Cristo sobre pedidos. Y una de sus obras más bellas es precisamente una ubicada en Neiva, Huila: el famoso Cristo de Peñón Redondo, de 7 mts de altura sobre una cruz 13 mts.
 
Además, ya ha puesto a volar su creatividad para su nuevo proyecto de escultura religiosa que va hacer entronizada en la Vereda El Guamal, Municipio de Pitalito, titulada El Cristo Rey de la Paz, como un homenaje y reivindicación al proceso de pacificación y reconciliación que lleva Colombia.
 
A pesar de su longevidad, prolijidad, y por supuesto que ya no es el Brad Pitt o galán de Hollywood de sus años mozos, Emiro se sigue considerando y comportando como un mujeriego, seductor empedernido y enamorador. De ahí que como en la obra cumbre del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, al prolífico escultor se le aparezca por doquier la Rebeca de carácter firme, vientre voraz y tenaz ambición, la que absorbió la descomunal energía del marido para transformarlo de holgazán y mujeriego en un enorme animal de trabajo.
 
Es que para Emiro la musa de inspiración son las mujeres y no es gratuito que una de anchas caderas le active de inmediato su imaginación y hasta su lívido. Tampoco es casualidad que en su vida haya compartido con más de diez mujeres reconocidas, con las que tuvo más de diez hijos y más de diez nietos, entre otros.
 
José Emiro Garzón Correa es Caqueteño y en otra coincidencia, como el Mesías Jesucristo, nació en Belén, pero la de Los Andaquíes en tierras caqueteñas. Allí, desde muy pequeño sus trazos lo predestinaron a ser un pintor, escultor y dibujante reconocido internacionalmente.
 
Actualmente vive feliz en su famoso Museo-Taller, llamado la Casa Embrujada, en La Jagua, una población polvorienta a pocos kilómetros de Garzón - Huila, donde según sus moradores se aparecen las brujas, aquelarre que hechiza con su erotismo para fundir la mitología en monumentos y esculturas.  Es un lugar obligado para llevarse un recuerdo.
 
La inspiración del maestro Emiro Garzón revela su inconsciente como materia prima para realizar sus bellas obras de arte, desde su perspectiva humana y sensitiva poniendo en manifiesto sus deseos y fantasías.  Su vida manifiesta una muestra detallada y fina textura en todas sus obras donde hace una perfecta combinación entre su personalidad y su pasión.  Esculturas femeninas en donde se resalta su desnudez, cinturas angostas, caderas anchas, glúteos protuberantes, piernas largas, cabello largo y pequeñas y delicadas manos.