Una verdadera montonera de precandidatos presidenciales, de todos los pelambres y para todos los gustos y disgustos, es la que hoy se aprecia en busca de los avales, apoyos y coaliciones que al final sentaran en el solio de Bolívar al sucesor de Iván Duque.

Sin embargo, no aparece nadie con suficiente arraigo popular. El partido Conservador tiene a un Mauricio Cárdenas muy preparado, pero no muy conocido en las bases. El partido Liberal tiene a un Alejandro Gaviria, también muy bien pertrechado en asuntos públicos, pero igualmente desconocido. Un curtido Luis Fernando Velasco aspira con más ganas que posibilidades y un Luis Alberto Moreno parece estar en plan de que los pastranistas le rueguen y lo entronicen. En el partidor ya se colocaron Enrique Peñalosa y Roy Barreras, el primero con más simpatías y el segundo con más antipatías.

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Ya comenzó un regreso masivo de niños y adolescentes a las aulas. La pandemia los había sometido a unas largas, muy largas y tediosas vacaciones. Ahora les toca volver a acostumbrarse a los libros. Sin embargo, se libra un pulso entre el gobierno y Fecode, el gremio de los maestros adoctrinados, para que ese regreso se materialice rápidamente.

Aunque que el sector privado se muestra un poco más disciplinado, el sector público está más manipulado por los de Fecode que, como siempre, andan en plan electorero y poniendo problemas en donde no debe haberlos. Ahora pretenden que no se les descuenten los días no trabajados.

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Es más que evidente que la estrategia de la izquierda latinoamericana de apropiarse del tema de los derechos humanos siempre estará presente cuando se registren complicaciones, como las recientes del paro nacional. Ahora la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), que vela por ellos ha presentado un extenso informe sobre los acontecimientos colombianos que el gobierno ha tildado de sesgado.

La señora Canciller lo ha descalificado, en forma contundente.

Tratar de descalificar la actuación de la policía en los motines es una constante que se advierte en los pronunciamientos cotidianos que hace el citado organismo. El presidente Duque tiene toda la razón en rechazar ese esperpento y reclamar soberanía y autonomía en su proceder en este tipo de problemas, que son sólo de la incumbencia interna del país.

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Adenda Uno

Lo que nos faltaba. ¡Ahora también exportamos sicarios! Un grupo de más de veinte colombianos aparece implicado en el magnicidio del presidente de Haití, entre ellos varios exmilitares. Siete han sido detenidos, otros cuatro han sido dados de baja y el resto están prófugos. El gobierno colombiano ha prometido ayudar plenamente en las investigaciones.

Adenda Dos

Millones de colombianos han sufrido los efectos leves o graves de la pandemia. Sin embargo, no se ven señales de que el Gobierno y el Congreso estén alistando medidas que nos eviten futuras pandemias. Este es un asunto muy delicado y debemos hacer bien la tarea.