Diario del Huila, Comunidad

Por: Hernán Guillermo Galindo

La Asociación trabaja en promocionar el turismo ecológico y enseñar el amor y respeto por el medio ambiente y la tierra. La Ruta del Cuesco es uno de los atractivos.

Son 20 las mujeres de Aipe que forman parte de la Asociación de Mujeres Rurales del Bosque Tropical que propende por la conservación del medio ambiente a través de la educación y el turismo ecológicos.

Liliana   Andrade, la presidenta, le contó a Diario del Huila cómo se constituyeron en Asociación, el trabajo que vienen realizando y la proyección que tienen en la labor que hacen con mucha dedicación y amor.

“Tenemos 12 reservas naturales con la sociedad civil y en estas reservas hacemos turismo sostenible. Hay 5 senderos ecológicos en donde la gente puede vivir el contacto con la naturaleza y hacer educación ambiental”, cuenta, con satisfacción.

En uno de los senderos ecológico se restauraron 1. 200 metros de tierra que eran un área de ganadería y se estaba convirtiendo en desierto.

Observar las aves es una de las propuestas para los ecoturistas.

“Se ha dejado recuperar a través de un proceso que se llama restauración pasiva y se ha ido convirtiendo en bosque”, explica.

Esa es una experiencia que puede vivir la gente con ese contacto con la naturaleza, con las aves y dónde está la Piedra del Tambo, uno de los atractivos turísticos de Aipe.

“Trabajamos con recursos propios, damos a conocer la ecología de la zona, toda su belleza y riqueza natural”, explica, con cariño y emoción.

La ganadería es la principal actividad económica de las familias de las fincas en la región, pero el turismo y la apicultura son actividades alternas a la economía de cada familia.

Conservación

En la Asociación se proyectan tener un turismo sostenible, que los puedan visitar y vean cómo se conserva la naturaleza, cómo se puede vivir en contacto con ella y los animales, como las abejas y las aves sin hacerles ningún tipo de daño.

“La importancia de recuperar el sistema bosque seco es una de las prioridades y que el ecosistema del desierto permanezca porque también se está perdiendo. El bosque seco donde tenemos vegetación, hay mamíferos y aves es posible rescatarlo y por eso tenemos esta asociación y hemos mostrado cómo se recupera un bosque”, explica.

Y agrega que lograron recuperar unas 1400 hectáreas en la reserva a través de la labor asociativa.

Cada finca tiene su sendero. En la vereda San Isidro, la finca La María, en El Callejón, La Reserva Santa Rosa; en San Diego, La reserva El Limón; La Manga en la finca Pacandé.

Cuenta que, en el propio municipio, en la alcaldía de Aipe también reciben información, además por redes sociales Facebook sendero Chicalá y en Instagram @Chicalásendero

Los niños y jóvenes aprenden a fotografiar y a observar el ecosistema.

“Desde 2014 venimos trabajando de manera asociada como comunidad de mujeres rurales del bosque seco. Trabajamos en conservación y el turismo sostenible y la apicultura”, destaca.

También hacen educación ambiental. Existe un grupo de guardabosques y allí los niños realizan actividades de conservación y pajareo. Otros están aprendiendo el manejo de las abejas y las heliconas.

Dice que se lleva los alumnos de los colegios a los senderos y a su vez a las instituciones les interesa el tema de la conservación.

“Y se muestra así a los niños nuestro ecosistema, cómo funciona, qué especies hay en el territorio para que ellos siembren la semilla. Y los padres, a través de los hijos, hagan conciencia de la importancia de la conservación del ecosistema”, afirma.

Otras socias

Marcela Osorio y Fabiola Osorio Cabrera, madre e hija, son otras de las integrantes de este grupo de mujeres empoderadas del tema turístico y ecológico en Aipe.

Marcela dice que se constituyen en asociación con el propósito que las mujeres campesinas de Aipe se organicen para trabajar y sacar adelante sus proyectos y sus diferentes productos.

Doña Fabiola, que tiene dos de los hijos trabajando el tema de la miel, cuenta que hay un grupo de socias que labor en ese propósito desde hace 6 años.

La integración al paisaje es otro de los atractivos en Aipe.

“Ya como empresa dedicada al tema llevamos 3 años, y le hemos infundido a los nietos, como en el caso del mío, que a sus escasos tres añitos de edad manifiesta el amor a las abejas, el amor a cuidar el medio ambiente”, comenta, con alegría.

Él ya es todo un apicultor, dice, con orgullo, y muestra una foto del pequeño con el traje de protección que le permite acercarse y vivir la experiencia en el apiario familiar.

“Lo que queremos es dejarles a ellos el amor por el campo, que no se acabe el campo, que no se acaben los animales”, responde.

“Como grupo tenemos esa meta y la función que las nuevas generaciones sigan el camino de la apicultura”, dice.

Y es que ella, desde niña, le tenía miedo a las abejas, pero ahora ya de adulta mayor, a través de la experiencia de sus hijos y del nieto, se ha acercado a estos animalitos tan laboriosos.

“Los hijos estudiaron y se volvieron profesionales, son zootecnistas y se inclinaron hacia ese campo. De a poco todos se han ido involucrando: Cindy Marcela Toledo y Wilmar Toledo ya cada quien tiene sus colmenas y trabajamos la apicultura y el nieto, Gabriel Camilo Toledo Osorio, les sigue los pasos”, concluye.

Luz Rivera es otra de las líderes de ese grupo de mujeres, vive en la vereda San Isidro del municipio de Aipe y lucha por que los niños y las nuevas generaciones conozcan de la vegetación, del ecosistema.

El paisaje siempre forma parte de los recorridos.

“Trabajamos con paisajistas, pajareros y tenemos una actividad muy bonita y concentrada en muchos productos para hacer y adicionar. Y a través del trabajo invitar a la gente a que ame el bosque seco tropical”, señala.

Hay un grupo de guardianes del bosque seco que integran 80 niños y buscamos fortalecerlos en temas como avistamiento de aves para que visitando los senderos aprendan la importancia del ecosistema. Y adicional hemos respondido a convocatorias sobre el tema y en afianzar a los niños en el turismo de aves.

“Ellos aprenden en el caso de las aves a qué horas es propicio observarlas o se dejan ver; aprenden a identificar las especies y después de todo el proceso de experiencia y aprendizaje, ellos también se convierten en guías y así se garantiza la evolución y preservación del programa”, explica sobre el proceso.

Finalmente, cuentan estas mujeres Aipunas sobre La Ruta del Cuesco. “Por aquello de la machuca cuescos, gentilicio que también identifica a los nacidos en Aipe. Deriva su nombre del fruto de las palmas que producen las semillas que finalmente se machucan para extraer el coco”.

Así que solo nos resta invitar a los lectores de Diario del Huila para que conozcan esta actividad ecoturística de las mujeres del bosque seco tropical del municipio de Aipe. Asociación de Mujeres Rurales del Bosque Seco es un grupo de representantes del género femenino que elaboran productos y preservan con actividades este amenazado ecosistema huilense.

Grupo de las líderes en Neiva con una de las alternativas de economía familiar.