Me gusta el gobierno cuando deja de hablar carreta y en cambio echa a rodar dinero contante y sonante para apoyar a la población menos favorecida.  Mi madre Teresa García Gómez q.e.p.d., matrona liberal de convicción, exconcejal de Gigante y dedicada líder comunitaria, solía decir que hay políticos y gobernantes que preñan de ilusiones a la gente para luego hacerla parir de una desilusión.  Creo que la admirable oradora, también maestra de escuela y partera, desde su mundo suprasensible, debe estar muy complacida de leer que las mujeres rurales y los jóvenes entre 18 y 28 años de edad, con presencia en los 37 municipios del departamento, ya pueden acercarse a los bancos comerciales y por supuesto al Banco Agrario por excelencia, a preguntar por la Línea Especial de Crédito – LEC Huila, para estos dos segmentos de comunidad tan necesitada.  En esta oportunidad, el gobierno de Luis Enrique Dussán López y su dinámico Secretario de Agricultura y Minería Dilberto Trujillo Dussán, soltaron recursos por 441 millones de pesos destinados a compensar la tasa de interés interbancario del mercado financiero, con el fin de que los beneficiarios sean liberados de pagar interés alguno por sus créditos y solo lo hagan para el capital entregado.

Podrán obtener créditos hasta por la suma de 30 millones de pesos para las diferentes etapas de la cadena productiva agropecuaria en la que se desempeñan. Esto es muy bueno para quien toma el crédito; lo sé a ciencia cierta por mi experiencia que tuve hace algunos años cuando fui responsable de impulsar una línea de tasa compensada para empresarios del sector turismo, también con recursos del departamento en formula con Findeter. Los empresarios que accedieron al crédito, cerca de 50 en total, solían felicitar sus finanzas personales cuando pasaban al banco a pagar la cuota y sentían efectivamente que la deuda bajaba notoriamente. De hecho, fue una línea que aportó de forma sensible y evidente a la calidad de las ofertas de alojamiento turístico tanto a nivel urbano como rural. Prueba de ello son establecimientos como Hotel Yuma en San Agustín, Hotel Santiago del Alma en La Ulloa – Rivera, Hotel Pacandé en Neiva, Hotel Casa Blanca en Garzón, entre muchos otros. En aquella oportunidad la tasa de interés en muchos casos llegaba a un 2% anual, con un DTF menos 2 puntos, cuando el indicador se ubicada en cerca del 4%.

Pero lo de hoy en genial porque nuestras mujeres rurales, ellas, dadoras de vida al entorno de su esposo y sus hijos, las que se enamoran del canto de gallo en cortejo que traerá huevos criollos y también pollos promesa de colores y sabor de campo; ellas, cafeteras que mezclan su aroma natural con el dulce de la cereza que se deja enamorar del agua cuando la ayuda a despojarse de la almendra; y con ellas, los jóvenes y jovencitas a quienes el mismo sistema financiero los ha privado de acceder a un préstamo para iniciar un emprendimiento viable y pagable, acceden hoy bajo la estrategia nacional y departamental de Inclusión Financiera en donde podrá contar con un fondo de garantía hasta de un 80% que apalanca la viabilidad de su acceso al recurso.  Me sueño ya visitando estos proyectos, en una tierra que siente la caricia juvenil cuando la hace prospera. Me da alegría imaginar al joven realizando su sueño de construir una casa para su nuevo hogar a la espera del mejor regalo del creador: su hijo.

Mujeres y jóvenes rurales, vayan a los bancos, pidan su crédito, y recuerden; como también decía doña Teresa García Gómez, dueña de fórmulas de plantas que curan: las oportunidades son ahora, y quizás mañana, pueda ser tarde.