Diario del Huila, Neiva

Por: Juan Manuel Macías Medina

Víctimas del colapso de la tribuna occidental del estadio ‘Guillermo Plazas Alcid’, contaron detalles del trágico momento que enlutó a cuatro familias y les cambió por completo la vida. Las reacciones se dan luego de que la juez Primera del Circuito de Neiva, Socorro Álvarez Meneses, determinara por prescripción, cerrar la investigación en contra del Consorcio Estadio 2014, encargado de la remodelación del estadio. Los integrantes del Consorcio quedan libres de las acciones penales en su contra por lesiones personales.

El desplome de una placa de concreto en la tribuna occidental del estadio de fútbol ‘Guillermo Plazas Alcid’, el 19 de agosto de 2016, no solo acabó con la ilusión de miles de neivanos que anhelaban la remodelación del estadio para poder alentar al Atlético Huila de cerca, sino que también le cambió la vida a varios trabajadores que “por un milagro”, lograron sobrevivir a la recordada tragedia.

Alfonso Arias, oficial de construcción certificado, no encontró otra expresión distinta a “el peor día de la vida”, para describir el inolvidable día que le arrebató, no solo a cuatro de sus compañeros, sino también la idea de volver a trabajar.

“Yo era oficial de construcción certificado, hacía todo lo relacionado con estructuras, amarraba hierro, hacía formaletas, ayudaba a fundir y a hacer todo lo que se relacionaba con la construcción pesada. El 19 de agosto del 2016 fue el peor día que me ha sucedido en la vida, fue un día muy ajetreado, en mi caso, no tuve desayuno, no tuve almuerzo, no tuve descanso en ningún momento del día, todo eso por poder dar cumplimiento con la labor que me habían encomendado, los ingenieros nos afanaban a terminar las placas porque a ellos les pagaban era cuando se avanzaba”, aseguró.

El obrero dio detalles de lo que para él, pudo haber ocasionado la caída de la placa en la tribuna occidental del ‘Plazas Alcid’, según contó, la falta de planeación, fue una de las razones por las que la estructura se fue al piso.

“Los ingenieros y arquitectos pensaban mucho en ejecutar las labores para después afanarnos, con las graderías, las personas profesionales duraron pensando 15 días en cómo hacer unas graderías, uno se atiene a lo que digan ellos porque fueron los que estudiaron, pero todo ese tiempo que se perdía, aun sabiendo que habían planos, lo trataban de recuperar después afanándonos, para mi concepto, ellos no tenían experiencia en obras de esa magnitud, yo he trabajado en muchas obras y uno sabe con qué patrón está trabajando”, agregó.

Trabajando con miedo

Según Alfonso Arias, los obreros, sin haber pisado una universidad, sabían que lo que se estaba construyendo muy probablemente no resistiría, sin embargo, contó que el afán de avanzar en la obra estuvo por encima de la vida de muchos obreros.

“Nosotros teníamos claro que si se fundía ese día iba a pasar algo, nosotros esperamos la tragedia, pero ellos dieron la orden de que tenía que fundirse porque a ellos le pagaban por metro de obra terminada y no por obra inconclusa, no les pagaban ni las amarradas de hierro ni nada, ese era el afán de ellos. Yo conocí a las personas que murieron, eran compañeros de nosotros, todos los días hablábamos y recochábamos, unos de los que murieron no hacían parte de ese equipo de las graderías y se ofrecieron a colaborar, allá encontraron la muerte”, expresó.

Los obreros víctimas de la caída de la tribuna tienen afán de opinar sobre la decisión de cerrar la investigación del Consorcio Estadio 2014, no han sido reparados, no pudieron volver a trabajar y como si fuera poco, nadie los quiere escuchar.

“Es triste que la justicia en Colombia no obre, no es posible que absuelvan a esas personas que hicieron tanto mal, ellos son culpables porque no tenían nada preparado y ahora tenemos que pagar nosotros las consecuencias, yo tengo problemas neurológicos, sufro de epilepsia, escenas de pánico, tengo que estar medicado para poder vivir tranquilo, además de eso, tengo problemas en la cadera, hemos pedido la colaboración en todo lado y no nos han colaborado, nos cerraron las puertas”, finalizó Alfonso.

Pero Alfonso Arias no es el único, la historia de José Libardo Paz Medina, ayudante de construcción que laboraba el fatídico 19 de agosto del 2016 en el ‘Plazas Alcid’ es muy similar, la preocupación abunda, no tiene trabajo y no cree poder conseguirlo fácilmente, pues las secuelas de la caída de la tribuna, hasta el momento, no se lo han permitido.

“Yo describo ese día como el más duro de mi vida, a mí nunca se me va a olvidar lo que pasó, yo llegué a las siete de la mañana, me mandaron a pasar revista de todo lo que se había hecho, a medio día nos alistamos para la fundición, a eso de la cinco sonó algo muy duro, yo estaba en la placa seis, más o menos a 20 metros de altura, hubo un momento de vacío, me salvé de milagro. Lo peor de todo fue que los afectados no pudimos volver a trabajar, nadie nos quiere dar trabajo a Carlos Guaraca, Alfonso Arias, Omar Forero y otros, nosotros queremos hablar con el Procurador porque ellos encontraron irregularidades e hicieron multas, pero a nosotros no nos indemnizaron ni nada, yo estoy viviendo de la caridad de mis hijas, con este problema que tengo nadie nos va a contratar, estamos abandonados”, indicó.

Las secuelas de los obreros son similares, la mayoría sufre trastornos psicológicos que impiden volver a una vida normal luego del atemorizante día, sin embargo, en lo que más coinciden, es en que la tragedia pudo evitarse, los profesionales encargados no estaban preparados, y no pueden creer que el proceso en contra del Consorcio Estadio 2014 haya precluido.

“Estamos muy preocupados porque ayer precluyó el proceso por vencimiento de términos, ellos venían aplazando las audiencias y nadie dijo nada, ni la jueza ni el fiscal, ni los abogados de nosotros. Hicimos una carta a la Procuraduría General de la Nación, pidiéndoles que por favor no dejaran precluir el proceso, no es posible que se caiga cuando hay información que dice que los ingenieros no estaban preparados”, manifestó.