Álvaro Hernando Cardona González

En su nuevo libro “Soñemos juntos. El camino a un mundo mejor” (publicado por Plaza & Janés, de Penguin Random House Grupo Editorial), el papa Francisco hace un llamado a la humanidad para limitar el afán de lucro y contar con los más necesitados.

Sostiene el máximo jerarca de la iglesia católica que, especialmente en esta época de crisis sanitaria por el Civid-19 es necesario que recuperemos la consciencia de ser una sola raza y que tenemos un destino común como humanidad. Describe cómo estamos interrelacionados para depender unos de otros, para existir, desarrollarnos en cualquier ámbito e incluso salvarnos. Reflexiona sobre el lazo que nos une y que llamamos comúnmente solidaridad. Advierte el papa Francisco que “la solidaridad es más que actos de generosidad”; la describe como “la invitación a abrazar la realidad unidos por lazos de reciprocidad”.

El papa rechaza tanto el considerar a la sociedad como un conjunto de intereses que coexisten y rechaza la valoración de la comunidad y la cultura, como la deformación del término “pueblo” cuando lo vinculan con ideologías que se enfocan en supuestos enemigos, internos y externos. Si una visión ensalza y promueve al individuo atomizado dejando poco espacio para la fraternidad y la solidaridad, la otra reduce al pueblo a una masa sin rostro que dice representar.

Propone rescatar las instituciones de la familia, historia, de su cultura y de su patrimonio religioso (para obtener sentido para sus vidas y aprenden las dimensiones de confianza y de solidaridad) y, relegar al mercado. Dice en un aparte: No critico al mercado per se. Denuncio el escenario, demasiado frecuente, donde la ética y la economía se desacoplan. Y critico la idea, notoriamente ficticia, de que permitir a la riqueza deambular descontroladamente creará prosperidad para todos.

Destacamos de estas reflexiones la urgente necesidad de rescatar la ética. Como hemos hablado tanto este año que va terminando. Que el papa reconoce que esto no es de ideologías sino de hombres éticos, buenas personas, seres humanos intachables, solidarios sin hipocresía. Y destacamos que el papa no hace distingos ambiguos entre los seres humanos. Se acerca a lo que tanto también hemos sostenido de que las responsabilidades humanas no se reparten entre ricos y pobres, sino entre todos. Que todos tenemos deberes inclaudicables especialmente en cuanto a garantizar la vida y la salud de los demás. Es mezquino decir que sólo una parte de la población tiene deberes, la solidaridad, une a todos, exige de todos. Y coincide con la Natividad, el nacimiento del hombre que nos aglutina con un mandamiento nuevo: amaos unos a otros como el Creador lo hace. Feliz Navidad a todos los colombianos de bien.