Economistas, expertos y analistas financieros sostienen que la salida a la crisis económica del país, es definitivamente, llevar a cabo una reforma agraria.  Lo curioso es que se han hecho varias, pero los resultados no han sido los mejores.

Creo que lo que se necesita es una revolución agraria.  Un proyecto más integral y más incluyente.  Un proyecto que conciba un adecuado uso de la tierra. Una mejor y más equitativa utilización del suelo.

Y es que esta situación ha representado una serie de problemáticas que se entremezclan cada vez más, dentro de un panorama de luchas por el sustento diario, la salud, la educación, pero, sobre todo, por un espacio dónde vivir, por un territorio, por un límite de fronteras dónde habitar.  En esta transición, se ha entendido, que ya en este nuevo mundo urbano, la lucha no es por el empleo, sino por la sobrevivencia, una sobrevivencia que implica, si fuera preciso, la delincuencia a todo costo, avalada por un sálvese quien pueda.

Claro que, de manera simultánea, emerge otro sector en el lado opuesto de la balanza que riñe por el poder, por el dominio, basado en la masificación de un desarrollo tecnológico y en el despertar de una sociedad de consumo que vibra con lo moderno pero que al tiempo continúa ignorando valores perennes como la solidaridad, la diferencia, los valores y la sensibilidad social.

 

Hoy los Hipermercados, Shopping Centers, cadenas de almacenes, tiendas de diversas índoles y marcas, y hasta centros de ocio como bares y modernos casinos, se constituyen en protagonistas de la economía.  Son fenómenos que muestran un cierto predominio de la fluidez sobre el lugar, de una geografía de los flujos sobre una geografía de los lugares; de una geografía de lo dinámico sobre una geografía de lo estático.  Es decir, dos polos de poblaciones luchando por la posesión y dominio de un espacio desde la perspectiva y evidente relación economía-territorio.

Es decir, toman fuerza nuevas formas de territorialidad emergente.  Son nuevas formas de dominio, los llamados territorios-red como los derechos de archipiélagos de un país; como la contienda que perdió Colombia con Nicaragua hace unos años, y que parece volver a sonar.  Emerge, entonces, con fuerza el dominio por ese tipo de territorios debido a que allí están implicados unos intereses económicos y políticos que rebasan los intereses de un país.

Y no hay que ignorar que se avecinan megaproyectos de rectificación física, de construcción de infraestructuras de circulación a alta velocidad, como autopistas o ferrocarriles modernos.  Pues es claro que la territorialidad física se basa en la producción de bienes destinados a la producción de capital y al consumo, lo cual se vincula más con la esfera de la reproducción.