DIARIO DEL HUILA, CIUDAD

Por: Hernán Galindo

Además de aficionado al tabaco y a las mujeres hermosas, que robaba, cuando iban a lavar ropa, el Mohán tenía el propósito de cuidar y proteger el río Magdalena. Odiaba que contaminarán el agua, y las crecientes eran producto de su rabia.

En reconocimiento al legendario mito de la cultura colombiana, llamar la atención sobre la importancia de cuidar la naturaleza y promover el turismo en la ciudad, el 26 de julio de 2002 la Cam y otras entidades municipales inauguraron una estructura con su figura.

Permanece acurrucado, las manos sobre las rodillas, largas uñas, enormes bigotes, asechando y vigilante del río, con la mirada fija sobre el oriente de la ciudad. Una enorme sombrilla metálica, el mirador, hace las veces del gran sombrero característico de la leyenda.

Los visitantes entran al mirador para observar el río y la ciudad.

Los visitantes entran al mirador para observar el río y la ciudad.

La estructura mítica

Con una altura de 32 metros, el Mohán reposa sobre 16 columnas fundidas que sostienen los tubos metálicos, láminas y rejas que le dan forma a la torre, coronada por un observador de 360 grados, que permite una hermosa vista del recorrido del río y de sus zonas boscosas, además de una fascinante panorámica de la capital huilense.

“En principio, la novedad, la belleza y tamaño de la escultura, la identidad con la leyenda y la posibilidad de divisar los barrios y la ciudad desde lo alto atrajo a muchos visitantes, neivanos y turistas”, cuenta Zoila Vargas, que hace años tuvo un puesto de artesanías en un lugar vecino conocido como Pueblito Huilense, ya desaparecido, también por el abandono, y quien hoy vende comida es un restaurante criollo del sector de la avenida Circunvalar.

Panorámica del río desde la parte alta del monumento

Panorámica del río desde la parte alta del monumento

La gente también acudía entusiasmada por un paseo en el teleférico que hacía recorrido sobre el Magdalena entre el Mohán y el Parque Isla, que era la segunda etapa del proyecto de aventura, naturaleza y senderismo, pero no despegó, nunca ofreció atractivos, por eso, se perdió el interés y la gente no volvió.

“El lugar hoy está casi olvidado, solitario, con la esperanza de que las continuar promesas de renovar su desarrollo se cumplan”, dice Fermín Parga, transeúnte ocasional.

Teleférico sin funcionamiento

En San Pedro de 2004, el teleférico hizo el último viaje. Terminó en emergencia después de que la cabina se detuviera y los pasajeros debieron ser evacuados por un equipo de rescate.

Pronto fue desmantelado y robadas varias de sus piezas por oportunistas y aprovechados. Se perdieron varios miles de millones de pesos. El aparato, hoy, luce como empotrado en la copa de las ramas de los árboles, oxidado, casi que ‘suplicando’ lo aguanten unas viejas cuerdas de acero que antes los transportaban, según comprobó Diario del Huila en la visita que recién hicimos el pasado lunes.

“Así las cosas, el Mohán funcionó con plenas exigencias y condiciones poco tiempo. Huérfano de doliente y con el pasar de los días, habitantes de la calle se fueron apoderando del lugar para dormir y otros consumir drogas con las consecuencias en higiene, limpieza y seguridad”, cuenta Mary Llanos, que atiende un local de artesanías en frente, pasando la avenida.

Pisos que se deben recuperar en la zona externa

Pisos que se deben recuperar en la zona externa

A los atrevidos en subir a la torre, en medio de ese panorama, les cobraban mil pesos por el ingreso. “Y cuentan que al bajar muchas personas fueron asaltados. Qué vergüenza, una obra arquitectónica tan bonita, dañada, casi muerta, sin Dios ni ley”, agrega.

Con ese escenario, hace unos años, la Cam decidió entregar la administración al Municipio, que, a su vez, hace más de año y medio, cedió mediante licitación la labor a la empresa de turismo EcoAventura.

“Pagamos un arriendo y nos encargamos de darle a la construcción un buen uso, mantenerlo y recuperar la estructura” cuenta María Daniela Polanía Agudelo, ingeniera ambiental.

Asegura que no están improvisando y que el propósito es crecer y desarrollar el sitio de interés público. “Nos dedicamos a actividades administrativas y operativas, desde 2008, con experiencia en Villavieja, San Agustín, río Magdalena y otros destinos de turismo, aventura, naturaleza y cultura en el departamento del Huila”.

Lo que queda del teleférico que cuesta reparar unos 7 Mil millones de pesos.

Lo que queda del teleférico que cuesta reparar unos 7 Mil millones de pesos.

Doliente

Situado sobre El Malecón (también en abandono, pero con la gracia del propósito de reactivación en un convenio por $7.000 millones entre la Gobernación y la Alcaldía), el Mohán, que hasta hace poco era siniestro, oscuro y peligroso, casi que una cueva de malandros, de a poco se ha ido recuperando, aseguran vecinos, los más urgidos en que la monumental obra sirva de real servicio al turismo.

Polanía Agudelo manifiesta que han trabajo en lo necesario para reparar el piso, varias láminas que estaban podridas, escaleras dañadas, servicios públicos y tuberías en mal estado, “sin que vayamos a tocar el rostro, que es artístico”, aunque es claro que a la fachada ya le hace falta una buena mano de pintura, pensamos nosotros.

También se necesita el mejoramiento o restitución del adoquinado exterior, levantado por las raíces de los árboles, que ya han ocasionado pequeños accidentes a visitantes.

Interiormente se piensa en una oficina de información, en el primero piso, sobre los diversos destinos turísticos del Huila; y un local de venta de artesanías y elementos relacionado con la cultura opita y el mismo Mohán.

   El mirador también permite observar la arquitectura de la ciudad.


El mirador también permite observar la arquitectura de la ciudad.

“En la planta media la intención es una especie de plazoleta de comida y bebidas y en el mirador, en horas de la noche, atender cenas románticas”, nos informa María Daniela.

¿Y el teleférico? En el 2020 se estimó en más de $7.000 millones los recursos para poner en funcionamiento el aparato, que el Municipio no tiene dispuestos.  Habría que pensar en la alternativa de un privado u otra opción para restablecer el atractivo turístico, que armonice El Malecón, los locales de artesanías, el Mohán, el Parque Isla, el monumento a La Gaitana, en el área adjunta, y hasta los restaurantes típicos vecinos, que mueven la economía y el turismo.