Empezó la protesta social y no hay marcha atrás. Los periodistas, dirigentes y ciudadanos que
esperan que volvamos prontamente a la “normalidad” están desinformados, o nunca entendieron
la sopa que se cocinaba bajo el fogón de la pandemia. Vivimos un momento crítico de ruptura
social y no volveremos a igual que antes.

Lo que NO va a cambiar, es la demagogia y el oportunismo politiquero en la lucha por el poder,
que encuentra en el malestar de la gente una ocasión para pescar en río revuelto. Por eso no falta
escuchar en estos días a la diputada, al concejal o al lagarto de turno haciendo pronunciamientos
demagógicos para ganar popularidad. El oportunismo politiquero esta semana lo protagoniza él
alcalde de Neiva, a quien, en un acto cantinflesco, sus asesores decidieron hacerle la metamorfosis
del “Gaitán de Neiva” a un “Mahatma Gandhi nacional”.

Hacen el ridículo diciéndonos que la Reforma Tributaria fue tumbada por un video en el que Gorky le pide al Presidente Duque que la retire. Esta semana en su afán, se ofreció de intermediario para negociar desmontar la protesta. Finalmente, ante el desacierto lo convierten en “Gorky el Comunero” con el argumento que con payasadas su gobierno ejerce el diálogo ciudadano, la participación democrática y la negociación colectiva con todos los sectores de la sociedad. Piensan que ya olvidamos el millonario negociado que hizo con gente del Charco (Nariño), o que vamos a olvidar el reciente atraco con el alumbrado público y el despilfarro de recursos que han generado un déficit de cerca de 30 mil millones que finalmente pagaremos todos.

Es hora de tomar conciencia y que prevalezca la sensatez. Precisamente porque no hay marcha
atrás y estamos en un momento histórico especial. El estado debe proteger a la sociedad, y esta,
debe estar cohesionada en torno a unos preceptos fundamentales. Para ello es necesario que haya
claridad. La Policía está para proteger la gente y sus bienes, no para matar. La protesta debe ser
pacífica y contundente, no violenta y salvaje. La sociedad debe rechazar a los delincuentes y
vándalos y debe rodear y apoyar a su Policía que es quien la salvaguarda y protege. Los vándalos
deben ser judicializados (ojo con los montajes de la Fiscalía). El Gobierno debe comprometer toda
su energía y recursos en facilitar los cambios que reclama la sociedad por la vía constitucional. Los
altos funcionarios públicos deben rendir honor a su cargo y dejar de actuar como delincuentes.
Porque si no hay unidad en torno a unos preceptos fundamentales, podríamos terminar en una
guerra civil.

Presidente Duque, nadie puede dar de lo que no tiene