Los huilenses nos estamos acostumbrando a la retórica barata de los funcionarios del gobierno nacional que nos visitan de vez en cuando, para prometer esta vida y la otra, sobre las supuestas inversiones que se van a desarrollar en nuestro territorio, pero que a la fecha se han convertido en simples promesas, porque se han incumplido todos los compromisos que han asumido en otrora, con el fin de superar las grandes problemáticas que nos aquejan.

Tal es el caso de la Ruta 45, que ya cumplió 4 años del anterior gobierno de Juan Manuel Santos Calderón y dos años y medio del actual presidente Duque sin que se hayan iniciado las obras de la Ruta 45, que integra los departamentos del Putumayo y Huila. Transitar por estas vías se ha vuelto un viacrucis, por el permanente deterioro de la vía, por la negligencia administrativa del gobierno nacional y con la anuencia de los Organismos de Control, que han permitido que la irresponsable empresa Concesionaria “Aliadas para el Progreso” hayan incumplido sus cláusulas contractuales. Solo se han encargado de recaudar los peajes de los Cauchos y de Altamira. Se ha mostrado indolente y negligente para adelantar estas obras de parcheo, mientras se inicia la construcción de la Vía 4G.

El solo anuncio del gobierno nacional de ubicar nuevos peajes en el marco de la concesión vial Neiva-Mocoa- Santana, ha generado inmediatamente una reacción entre todos los huilenses, conductores y especialmente los representantes de los gremios de la producción, que no conciben más impuestos a este sector, que es considerado muy sensible dentro de la estructura de costos de producción.

Es importante destacar que la dinámica económica del departamento es muy lenta dada las condiciones de pobreza en que se encuentran las familias en esta región, producto de la incoherencia en la aplicación de los instrumentos de la política macroeconómica que han mantenido todos los gobiernos nacionales y que se han agravado con la pandemia del covid.

El Estado ha encontrado la forma más fácil de extraer recursos monetarios a toda la sociedad colombiana para fortalecer sus finanzas públicas, mediante la aplicación de esta clase de medidas alcabaleras, que no se ajustan a las condiciones macroeconómicas del país. Pero paradójicamente, hoy tenemos una de las tarifas más costosas en peajes y con las vías en mal estado.

Es rutinario observar por estas rutas, los accidentes que diariamente presentan los vehículos y por consiguiente su deterioro. Inclusive se han conformado bufetes de abogados que están demandando a la Agencia Nacional de Infraestructura y a la Nación, por los daños y perjuicios ocasionados, por estos irresponsables funcionarios que se vuelven cómplices de estas irregularidades.