Durante el último mes, hemos observado con detenimiento el comportamiento descendente de las cifras, que emite diariamente la Secretaría de Salud Departamental, de los casos confirmados y de los fallecimientos por Covid en el departamento, lo cual permite vislumbrar una luz al final del túnel para tener una inmunidad de rebaño en la región. Pero mientras persistan las actuales condiciones sanitarias, no podemos relajarnos. No podemos bajar la guardia ante este virus mortal, que además es traicionero. Observemos que otros países del mundo que han logrado superar los indicadores del 70% de la población vacunada, nuevamente han vuelto recaer, por la propagación de las nuevas variantes como la Delta y Mu, que están amenazando seriamente sus sistemas hospitalarios.

La pandemia del Covid en su inicio, cogió a la mayoría de los departamentos del país con sistemas sanitarios e infraestructuras hospitalarias deficientes. Entre éstos, la carencia de unidades de cuidados intensivos (UCI) es la más relevante, debido a las exigencias asistenciales creadas por esta situación. Pero hay que reconocer la gestión desarrollada por las instancias nacionales, departamentales y locales donde se fortalecieron los hospitales duplicando las camas UCI y sus equipos médicos, frente a las existentes antes de que iniciara la pandemia.

De hecho, las UCI, por su concepción y complejidad, no tienen capacidad ilimitada, y frente al coronavirus no es solo la tasa de demanda, sino que, al excederse, provoca también muertes por otras causas como infartos, accidentes, enfermedades cerebrales y complicaciones que no pueden ser atendidas de manera adecuada.

De acuerdo con lo anterior, es indispensable que no bajemos la guardia. Sigamos manteniendo el estricto cumplimiento de los protocolos de bioseguridad. Igualmente, la vacuna es la esperanza, pero, aunque avanza, aún está lejos el cubrimiento para la deseada inmunidad de rebaño. Lo urgente, y hay que insistir mil y una veces, es la solidaridad y la conciencia de rebaño ante un mal que ya no respeta edades. La vida de todos depende de todos.

Inclusive ya se están impulsando la vacunación y el uso estricto del tapabocas para ingresar a algunos establecimientos comerciales y para los eventos masivos donde se presentan aglomeraciones. Hay mucho en juego y el retorno a la normalidad es la prueba de fuego para demostrar la madurez de un departamento que ha sufrido mucho por esta pandemia.
Los errores que se cometan serían imperdonables

Estos cuidados deben aplicarse con rigor, incluso en momentos en que el país parece olvidarse de que enfrenta el proceso sanitario más mortal de la historia reciente. Los reportes no mienten, y por ello los cuidados como nación y como sociedad son la clave.