Llegó diciembre y la alegría en todos los hogares colombianos porque celebraremos la época más bonita del año, donde tendremos la oportunidad de integrarnos, a pesar de que hemos estado atravesando el peor flagelo sanitario del siglo por la pandemia de la Covid-19. Se empiezan a engalanar nuestros hogares con los adornos navideños y en las vías públicas se inician un panorama congestionado de luces multicolores y mensajes alusivos a las festividades navideños. Es un periodo deseado por toda la sociedad colombiana.

Esta es una conmemoración que invita al recogimiento, la unión familiar, las festividades con mesura y el disfrute de lo que ofrece la que sin duda es la época más especial del año. Y, como ya es costumbre, los centros urbanos engalanan sus calles, avenidas, parques, plazas y plazoletas; los centros comerciales se esmeran con adornos y guirnaldas para atraer a la gente, y el comercio se prepara para las celebraciones de fin de año.

Pero desafortunadamente más del 50% de las familias colombianas, se encuentran padeciendo de un verdadero viacrucis social y económico, por la crisis que nos ha dejado este mortal virus, lo cual va a generar una baja de la demanda de bienes durante este periodo. Todos estamos de acuerdo, que lo ideal es que el regocijo y la alegría no desborden la prudencia. Que sea, de verdad, una jornada navideña para el grato recuerdo, en especial de los niños. En ese sentido, es inevitable volver sobre el uso de la pólvora, en el que vale insistir una y mil veces, con tal de que haya conciencia entre los adultos y se evite esa tragedia absurda y dolorosa de ver a los menores quemados. No a la pólvora. Una y mil veces, No.

En muchas ocasiones las personas adultas patrocinan esta irracional práctica que puede conducir a generar procesos de carácter penal y pecuniario, por permitir la utilización de estos artefactos que a simple vista parecen inofensivos, pero el uso inadecuado de los juegos pirotécnicos, sobre todo en adolescentes y niños pueden crear dificultades y tristezas mayúsculas al interior de las unidades familiares.

Para ello es importante que los padres de familia tengan presente las recomendaciones que emanan los organismos de socorro y de las autoridades con el fin de evitar accidentes caseros que pueden ocasionar lesiones a los menores de edad por quemaduras. El próximo martes con la llamada popular noche de las velitas, en honor a la Inmaculada Concepción de la Virgen María, se comienzan en pleno las festividades de Navidad. Sin duda, un periodo espiritual, fiestero y comercial, por supuesto, pero que cambia los ánimos y, por tanto, es esperado por chicos y grandes.