martes, 11 de diciembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-11 08:47

Nuestra lucha contra zonas de miedo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 11 de 2018

Por: Coronel Nelson Quiñones Manchola

Comandante Policía Metropolitana de Neiva

La acción que ha emprendido la Policía Nacional para combatir las “zonas de miedo”, busca recuperar las calles y parques donde los ciudadanos y en especial nuestros niños se ven afectados por los “jíbaros” y las bandas delincuenciales dedicadas al tráfico local de estupefacientes. Este desafío hace parte de los objetivos trazados dentro del Plan de Choque 100 días – El que la hace la paga “Seguridad con Legalidad”.

En el contexto local las zonas de miedo vienen afectando la percepción de los neivanos. Es una realidad y un clamor del ciudadano de a pie, que a diario conoce por distintas formas y medios los hechos que afectan su entorno. Precisamente, muchos lugares son tenidos en cuenta por la ciudadanía como “peligrosos”, y esto se debe en gran parte a la percepción subjetiva, aunque el verdadero problema no se tenga allí o se trate de un fenómeno que fácilmente mute y se desplace. Sin embargo, la percepción de la ciudadanía resulta en muchas ocasiones ser muy diciente, y actualmente es tenida en cuenta para la mayoría de actuaciones y procedimientos para direccionar el Servicio de Policía.

En este sentido, a partir de la información oportuna de la comunidad se han identificado sectores de la ciudad que pueden clasificarse dentro de las “zonas de miedo”. De aquí la importancia de esa oportuna interlocución entre la ciudadanía con su Policía, desde espacios importantes como los encuentros comunitarios, las redes de participación cívica, la línea de fuentes humanas, entre otras. Estos mecanismos han sido la fuente para priorizar sectores de conflictividad e inestabilidad urbana que se pueden clasificar como zonas de miedo, con actividades operacionales, intervenciones integrales y programas de prevención y educación ciudadana  que van de la mano con la oferta institucional de las autoridades locales.

Ya dentro de estas “zonas de miedo”, como la intervenida recientemente en la ciudad de Neiva en el barrio José Antonio Galán de la comuna 6 o en el sector Andesitos de la comuna 2, se han encontrado situaciones muy graves de adicción desde tempranas edades, casos muy tristes producto del enquistamiento de actores delincuenciales, que se lucran a partir del tráfico local de estupefacientes, paralelo a una profunda problemática social estructural.

Es muy gratificante entregar resultados relevantes a la comunidad Neivana frente a sus requerimientos, como lo fue la ‘Operación Libertadʼ, que permitió la desarticulación de “Los Nachos”, grupo delincuencial que llegó incluso a desplazar familias para consolidar su zona de miedo; o como la ‘Operación Gibraltar’, donde se desarticuló el grupo delincuencial “Los Chuchos” especializados en suministrar estupefacientes a niños, niñas y adolescentes para iniciarlos en la adicción. Obviamente son resultados que no se hubiesen materializado sin la ayuda de la misma comunidad, que esperamos se siga manifestando para desmantelar otras zonas de miedo que ya están el plan de actuación de su Policía Metropolitana.

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