viernes, 18 de agosto de 2017
OPINIÓN/ Creado el: 2017-01-08 10:07

De revocatorias y otros demonios

redactor Diario del Huila

Escrito por: Erick Rojas | enero 08 de 2017

Hasta hace algunos años, cuando cursaba mis estudios de pregrado de derecho, escuchaba recurrentemente que uno de los más significativos avances de la Constitución Política de 1991, había sido la implementación de mecanismos que acercaban las personas al Estado. Entre esos instrumentos se incluye la acción de tutela, las veedurías ciudadanas y especialmente los mecanismos de participación ciudadana como la iniciativa legislativa, la consulta popular, el referendo e incluso la revocatoria del mandato. No hay duda que en su concepción teórica, resultaron perfectos, pero otra es la realidad práctica. La iniciativa legislativa popular ha sido absolutamente inoperante. Los escasos casos de consultas populares y referendos permiten interpretar la real eficacia de las figuras y la confesión de su poca permeabilidad en la sociedad, a lo que se suman las enormes confusiones en cuanto a sus diferencias. Y qué no decir de la revocatoria del mandato. Se trata de un mecanismo perverso que sin duda alguna ha sido utilizado con fines politiqueros, olvidando que no existe municipio en Colombia cuyos recursos sean suficientes para satisfacer las necesidades de una población cada vez mayor, ni mandatario que pueda cumplir en tan poco tiempo sus propuestas de Gobierno. Lo cierto es que tal mecanismo, antes que servir para mejorar el ejercicio de las administraciones locales, si ha sido en cambio utilizado como un instrumento politiquero y revanchista para que quienes, desde afuera, sin ningún compromiso con la comunidad, critiquen denodadamente una labor apenas en curso y tan poco agradecida como la de los Alcaldes. ¿Acaso el mandato de un Alcalde no lo es por 4 años, o no existen órganos de control que verifiquen lo que hace un mandatario? Lo peor es que el inicio de ese proceso revocatorio, impone una inversión de recursos significativa y como si fuera poco, impone al Alcalde, que apenas lleva 6 meses de aprobación de su Plan de Desarrollo, una preocupación adicional, por la defensa que tiene que hacer de su mandato ante los promotores de la iniciativa. Creo que la figura debe ser revaluada e impedir que como hoy ocurre, con Administraciones Municipales apenas iniciando y reacomodándose, se convierta e un instrumento de presión adicional para los mandatarios, y que de paso impida que se dediquen a lo importante: Gobernar.