miércoles, 26 de julio de 2017
 
OPINIÓN/ 2017-01-08 11:34

Frente a grave realidad

Mons. Libardo Ramírez Gómez

Escrito por: Erick Rojas | enero 08 de 2017

Amanecemos en este 2017 con albores muy distintos para los colombianos según el análisis que hayamos hecho de lo acontecido al País en materia de paz. Luz y claridad para quienes al lado del Presidente Santos ven un horizonte luminoso ante Colombia, y afirman haber llegado a momento esplendoroso de paz. Oscuro horizonte, en cambio, para quienes, analizando lo sucedido, apreciamos muy distinta realidad. Vemos, muchos, nuestra Nación, hondamente dividida, pues la voluntad popular expresada en el plebiscito del 2 de octubre la sentimos conculcada por los acelerados pasos del Gobierno con el propósito de mostrar ante el mundo una ilusoria paz.

Invité, recientemente, en sereno comentario, a la "búsqueda de un puerto seguro", ante el hecho inaceptable que se estaba tejiendo, con decisiones inmodificables que imponía el Gobierno con un dócil y bien consentido Parlamento, para imponer un nuevo acuerdo con las Farc, solo en algunos puntos mejorado el no acogido por la mayoría de los colombianos en el plebiscito.  Se hacía todo bajo la afirmación, no verdadera, de haberse tenido en cuenta todos los reclamos expresados en esa amplia jornada democrática. Se quiso dar la imagen de consulta al haber mostrado, ligeramente, el nuevo texto, a  prestantes figuras de la oposición, pero pasando a avance apresurado, en sesiones del Congreso, con  predeterminadas decisiones, sin atender los reclamos populares  sino a lo exigido por las Farc.

Hubo, en el nuevo texto, aceptación de algunos reclamos del pueblo colombiano, al retocar algo la manifiesta acogida que se daba en el primer texto a la "ideología del género", y haber recortado los privilegios económicos que se daban al partido político que surgiera de las Farc al pasar a lucha democrática, pero, en varios puntos importantes como el de la "conexidad" de delitos graves “con delitos políticos”,  en la aplicación de la justicia y resarcimiento  a las víctimas,  no quedaba la debida claridad. A todo ésto no se daba atención para llegar a al “acuerdo nacional", que acepta buscar el propio gobierno. Todo se ofrece arreglarlo con las "implementaciones", que no dan credibilidad, vista la tozudez en defensa de las concesiones dadas a las Farc.

Concluía hace un mes: "Como han quedado las cosas tenemos un país dividido, con defensores de un acuerdo que se da por inmodificable, y opositores a él con razones valederas. Es grave situación que no veo abra camino real a la paz, así se consiga algún cese de hostilidades de las Farc. Queda, entonces, aún, que se busque salida patriótica, y realmente democrática, hacia amplio acuerdo nacional, aceptando otras enmiendas, como se hizo a detalle relacionado con militares, dejando de lado posturas inflexibles de lado y lado, e intereses políticos".

Se realizó importante reunión del Presidente Santos y el Expresidente Uribe con el Papa Francisco, quien en gesto paterno buscaba se limaran asperezas, pero, ante posiciones tan encontradas, que no son personales entre ellos, sino por la situación creada por los hechos referidos presentados por cada uno a su manera ante el Santo Padre, poco avance podía haber. Fue ocasión para que el Papa fuera informado de los graves motivos de la oposición al acuerdo que se busca implantar sin reales modificaciones, y para que el Pontífice recomendara avanzar hacia la paz en Colombia, con dialogo abierto, y sin haber bendecido el acuerdo mismo.

Solo queda, en el horizonte, avanzar, lo más serenamente posible en los próximos meses a salida realmente democrática, para darle, realmente, piso, a cuanto haya de positivo en lo que con arrolladoras medidas se ha querido imponer. Urge orar por la paz, que haya profunda Evangelización, y reclamo de sentido patriótico a los encargados de dar, con máxima armonía, pasos que lleven al puerto seguro de la anhelada paz.