miércoles, 26 de julio de 2017
 
OPINIÓN/ 2017-01-08 09:59

La ineficacia de la tutela en salud

Germán Alfonso López Daza

Escrito por: Erick Rojas | enero 08 de 2017

La Constitución Política de 1991 consagró la salud como un derecho y un servicio público.El Estado debe proveer todos los medios para materializar el acceso y su prestación a todos los colombianos, independiente de su capacidad de pago.
 
Con la nueva Ley Estatutaria de la salud (Ley 1751/2015), este derecho pasó a ser reconocido como fundamental. Sin embargo, el Gobierno y el Congreso creyeron muy ingenuamente que con una ley se iba a arreglar el problema de la salud en Colombia y que las EPS e IPS atenderían a todo ciudadano sin necesidad de acudir a la tutela. Antes que bajar, las tutelas siguen en aumento. Pero lo peor del caso es que ya ni con tutela los prestadores atienden a la población.
 
Cuando recién se creó la tutela y los jueces empezaron a proteger los derechos vulnerados, existía un respeto hacia este mecanismo. Las decisiones de los togados eran acatadas inmediatamente sin ningún reparo.
 
Hoy día, a las EPS e IPS no les preocupa si son tuteladas, o si hay un fallo en contra o incluso si hay un incidente de desacato. Saben que no pasará nada. Infortunadamente aquí en el Huila los desacatos son inoperantes. Pareciera que a los jueces les da temor imponerlos. Se han conocido muchos casos de órdenes de arresto que son proferidas por un juez pero en revisión, el Tribunal las revoca.
 
Es por ello que los prestadores del servicio ya no le tienen miedo a la tutela. Saben que entre más dilaten la prestación del servicio, puede ocurrir que el paciente, o se canse o en el peor de los casos se muera esperando la atención, con lo cual se ahorran el dinero que deben invertir en sus afiliados. Y la Superintendencia de Salud es igual de inoperante. Todos sabemos su manifiesta debilidad frente a un sistema desbordado e ineficiente.
 
Frente a este panorama, el ciudadano del común está empezando a mirar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Empero, tampoco es la solución, pues la salud requiere prontitud en la resolución del caso y el Sistema no lo tiene. Así que en caso de una enfermedad grave, el colombiano debe acudir a la corte celestial para no morir en el intento de un buen servicio. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).