jueves, 24 de octubre de 2019
Opinión/ Creado el: 2014-03-01 06:00

Leer para producir más

Los expertos han determinado que una buena dosis de lectura aumenta la inteligencia, previene el deterioro mental en la vejez, e incrementa la capacidad de producción intelectual.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 01 de 2014

Decir que la lectura es fuente de sabiduría, no es novedad. Pero que leer amplía las habilidades intelectuales y previene el deterioro de las capacidades mentales que vienen con la vejez, es otro motivo de peso para leer, leer y leer.  Algunas  investigaciones psiconeurológicas han dejado evidencia científica de que la inteligencia no es heredada sino aprendida en un 80%.  Si la persona tiene los estímulos adecuados desde la primera infancia, podrá alcanzar buenos niveles de inteligencia.  Y la mejor manera de alcanzarlos es a través de la lectura disciplinada y provechosa.

Kafka decía que la vida es un enigma del que hemos olvidado la clave. Los libros, al contrario, son claves -llaves- cuyo enigma no hemos localizado todavía.  Las grandes novelas, los grandes relatos, los buenos poemas, dan respuesta a preguntas que aún no nos hemos hecho, que todavía no hemos encontrado. La vida es un cuaderno de ejercicios; los vamos haciendo sin saber jamás si hemos dado o no con la solución justa.  Frente a ella, los buenos libros proporcionan siempre soluciones justas a problemas que luego hay que reconocer y plantear.  Y la lectura es la protagonista indiscutible de toda esta historia.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha manifestado que la lectura en especial debe ser considerada prioritariamente por todos sus países miembros como un indicador importante del desarrollo humano de sus habitantes.  Al hacer referencia a este aspecto, la organización ha señalado recientemente que el concepto de capacidad o competencia lectora retomada por muchos países hoy en día, es un concepto que es mucho más amplio que la noción tradicional de la capacidad de leer y de escribir.  Es decir, que la formación lectora de los individuos para una efectiva participación en la sociedad moderna requiere de la habilidad para decodificar el texto, e interpretar el significado de las palabras y estructuras gramaticales.

La UNESCO por su parte al abordar la problemática mundial de la lectura, ha señalado que los libros y el acto de leer constituyen los pilares de la educación y la difusión del conocimiento, la democratización de la cultura y la superación individual y colectiva de los seres humanos.  Entonces, los libros y la lectura son y seguirán siendo con fundamentada razón, instrumentos indispensables para conservar y transmitir el tesoro cultural de la humanidad, pues al contribuir de tantas maneras al desarrollo, se convierten en agentes activos del progreso. En esta visión, esta organización reconoce que saber leer y escribir constituye una capacidad necesaria en sí misma, y es la base de otras aptitudes vitales.

Sin embargo, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones han impuesto nuevos modos, espacios y tiempos para el ejercicio de la lectura.   Es por eso que el 2012 transcurrió con la tendencia irrefrenable de dispositivos electrónicos para leer en pantalla y no en papel.  Por ejemplo, las ventas de libros electrónicos registradas a finales del año pasado fueron superiores al de libros impresos.  En Colombia hay asomos tímidos de usuarios que buscan en la red lo que no proporciona el mercado editorial, en razón a que aún es fuerte el nivel de ventas de los impresos.

Todo esto irá permitiendo una gran fortaleza de Internet como nueva librería del mundo.  La tecnología está cada vez más al alcance del ser humano.  Y los mercados mostrarán el surgimiento de nuevos lectores conectados con bibliotecas digitales. La lectura en Internet crece a medida que se aumentan el estrato socioeconómico y el nivel educativo y la lectura tiende a concentrarse, como la riqueza. 

No obstante, nada hará cambiar que la lectura es una herramienta que atraviesa de forma transversal todo aprendizaje, por lo tanto su enseñanza no puede estar supeditada sólo a las clases de español. Todos los maestros de hoy, sin importar su asignatura, deben valerse de la lectura para mejorar los procesos de enseñanza y enriquecer el pensamiento crítico en sus estudiantes.  Es decir, los profesionales en formación que muy pronto dirigirán los destinos de la región y el país.  No es un secreto que la lectura aumenta la competencias en todas las áreas del conocimiento, y de ella depende, sobremanera, la calidad de la educación.  Pues en últimas, y como decía Kant, el hombre no es más que lo que la educación hace de él.