lunes, 20 de noviembre de 2017
Opinión/ Creado el: 2017-04-20 09:07

Otra tragedia invernal

Editorial

Escrito por: Editorial | abril 20 de 2017

Transcurridos 19 días después de la tragedia en Mocoa, Colombia vive de nuevo los estragos de la temporada invernal. Las fuertes lluvias ocurridas el martes anterior por la noche, provocaron varios deslizamientos en Manizales. La ciudad amaneció con varios barrios enterrados. Hasta el momento, se reportan 14 muertes, 23 desaparecidos y 9 personas lesionadas. 65 casas quedaron totalmente destruidas. Han sido evacuadas 400 viviendas. Hay informes de 59 viviendas destruidas, al igual que 12 vías afectadas. Las instituciones educativas suspendieron las clases. Los sectores afectados corresponden al de Aranjuez, Camilo Torres, González y Bajo Persia. Las autoridades han expresado su preocupación, porque en las próximas horas se podrían presentar más derrumbes. Hay varias colinas con grietas que podrían provocar más deslizamientos. El gobierno nacional se ha hecho presente en el sitio de la tragedia. El Ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, ha estado dirigiendo las labores de rescate y se encuentra apoyando las medidas de prevención. El presidente Juan Manuel Santos ha estado inspeccionando directamente la destrucción de este importante sector de la capital de Caldas y ha impartido directrices para apoyar las personas damnificadas y estructurar las estrategias de recuperación y rehabilitación de este sector poblacional. En la tarde de ayer, empezaron a llegar los primeros kits de ayudas.   

Nuevamente cobra vigencia, la importancia de tener estructurados los planes de ordenamiento territorial que se deben implementar en los municipios, para prevenir esta clase de desastres naturales que afectan el bienestar de la población. Las recientes emergencias que se han venido presentando en este país, están relacionados con la ocurrencia de inundaciones, remociones de masas o avalanchas, entre otros, que han generado grandes tragedias en algunas localidades, que han enlutado a centenares de familias y han destruido las infraestructuras productiva, habitacional y vial. La tragedia de Manizales, refleja necesariamente la deficiente planeación del territorio urbano, que las anteriores administraciones locales, permitieron que el uso del suelo estuviera desordenado, mediante las autorizaciones otorgadas para construir viviendas en las zonas aledañas a laderas de alta pendiente. En los videos y fotografías, publicadas en los diferentes medios de comunicación, se observa con claridad, la intervención del hombre, a través de la tala desaforada de árboles, que han desestabilizado el suelo. Con una pluviometría que duplica la ocurrida en Mocoa y en tan solo 4 horas de intensas lluvias, provocaron derrumbes que se convirtieron en fuertes escorrentías que arrasaron con toda la infraestructura habitacional y vial de los mencionados barrios anteriormente, con las consecuencias mortales y materiales, ampliamente difundidas. Este es el común denominador que ocurre en más de 300 municipios del país, porque se carece de este instrumento de planificación territorial. Por este motivo cobra importancia, que todos los alcaldes y los concejos municipales, adopten de manera urgente, los Planes de Ordenamiento Territorial.