Hoy termina a media noche el 2020, que se caracterizó por la afectación que ha tenido la humanidad por la pandemia del Covid-19, que se convirtió en el hecho devastador por la pérdida de vidas y su incidencia negativa en el bienestar de la sociedad mundial. Igualmente, las noticias trágicas no dan tregua. En medio de un año muy difícil por la creciente polarización política que han desencadenado protestas sociales auspiciadas por los sectores de la oposición al ejecutivo. Además, el asesinato de asesinato de líderes sociales sigue su tenebroso goteo. En efecto, fue un año muy difícil, aunque hay varios aspectos que producen esperanza.

El impacto fue brutal en las relaciones entre los pueblos, que se tuvieron que autoimponer severos aislamientos y vieron el desplome de sus economías y la contracción de los intercambios comerciales a niveles difíciles de recordar en épocas recientes. En lo que corresponde a nuestro país, se empiezan a vislumbrar una luz al final del túnel. La economía ha empezado a tener un leve crecimiento, Aquí, tiene lo suyo para aportar. Comenzando por un decrecimiento notable, se empieza a notar una disminución de la tasa de desempleo. El Dane, emitió el día anterior un indicador del 13,8%.

Con el descubrimiento de la vacuna contra el coronavirus, se empieza a detectarse que la repartición ha sido inequitativa en todo el mundo. Han sido acaparadas por los países más desarrollados. Este será uno de los desafíos políticos y humanitarios más trascendentales del próximo año. Es importante que el gobierno nacional, garantice el acceso y coordine toda la logística necesaria para aplicar las dosis a todos los colombianos sin discriminación alguna.

Terminadas las de cal, turno para las de arena. Es inevitable comenzar por el pesimismo que vienen registrando las encuestas. A la par con esta realidad, preocupa enormemente el desprestigio creciente de casi todas las instituciones. Sentimiento de inconformidad que termina alimentando una peligrosa polarización del debate público. Todo esto conduce a una fractura que hace muy difícil llegar a acuerdos básicos para avanzar y allana, en cambio, el camino a peligrosos caudillismos.

En fin, a las 12 de esta noche iniciamos un nuevo periodo lleno de expectativas que nos va a permitir hacer promesas para realizar cambios en nuestras vidas y ajustar los patrones y paradigmas que hemos venido desarrollando en nuestro diario vivir. Hay que estrechar más los vínculos familiares que son el principal soporte para tener armonía y tranquilidad en nuestros corazones con el fin de disminuir las tensiones que en ocasiones nos embarga. Feliz año nuevo para todos, son los más sinceros deseos del Diario del Huila.