jueves, 20 de septiembre de 2018
Contexto/ Creado el: 2018-08-14 08:28 - Última actualización: 2018-08-14 08:31

Orlando Rojas Bustos: “Las cifras de desempleo no son ciertas”

La historia de vida de un muchacho pobre que se convirtió en poderoso empresario.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 14 de 2018

Por Edgar Artunduaga

A sus 72 años, Orlando Rojas Bustos no sólo deriva su autoridad de la experiencia sino de haber trasegado con éxito en la creación de nueve empresas: Licorsa, Caesca, Orocar, Global de Colombia que está en construcción, una que ha venido desarrollando proyectos de infraestructura, el CDA Optimo, la de energía solar y una agencia de seguros. Fue el mayor accionista del Atlético Huila.

La misma jerarquía le permite sostener que los gobiernos esconden la verdad sobre el desempleo. -Yo creo que hoy el desempleo en Colombia debe estar por encima del 15% y no del 9% como dicen. Hay una cantidad de mecanismos para no revelar las cifras verdaderas y uno lo sabe cuando está buscando un empleado con un salario mínimo y se presentan cien personas.

-Estamos desarrollando un proyecto en el Juncal y nos llegaron 600 hojas de vida y no habíamos dicho que estuviéramos buscando ningún empleado. Entonces no puede haber tanta miopía en el gobierno y no tener soluciones para problemas como estos. Un parlamentario me decía "estamos pensando que debería bajarse el IVA en el 1%" y les dije que sea en el 3% y confíen en que los empresarios recuperen la economía. 

¿Está pensando en el retiro?

Llega un momento en el que no todo es una proyección de utilidades o de manejo de recursos y se establecen responsabilidades de tipo social. Cuando uno se encuentra con eso trabaja con todo el empeño y el entusiasmo y se lleva muchas satisfacciones.

A manera de ejemplo, nosotros construimos 72 casas en Gigante como un proyecto de contribución a la comunidad, cero corrupción, cero politiquería, aunque era un proyecto del gobierno. Se presentaron dos ofertas, una de Palermo y la nuestra.

Yo resolví que fueran casas y no apartamentos porque la clase con menores recursos disfruta más una casa y en segundo lugar porque tiene proyección de poder hacer más. Proyecté una casa de 62 m2 y exigían dos habitaciones pero construí tres. Estas casas debían tener 16 columnas y hoy en día ya tienen segundo piso porque la estructura que se les dio fue fantástica.

Cuando fui candidato a la alcaldía dentro de mi programa decía que no contrataría con nadie que pidiera un peso de anticipo porque yo pienso que ese es el comienzo de la corrupción.

¿Hubo otras construcciones?

La sede de Caesca la construimos con una de nuestras empresas en el edificio Diego de Ospina, hicimos la remodelación y de ahí sacamos un volumen de apartamentos grande, construimos el edificio de al lado en la calle 9 entre carreras 3 y 4. Le compré dos edificios al seguro social en Florencia para remodelar y de ahí sacamos la sala de ventas de Caesca, el área de taller y más de 30 apartamentos. La última compra que hicimos fue la de un edificio que tenía Colpensiones. 

Estudios en el bachillerato nocturno

¿Cómo arranca a ser el empresario que es hoy? ¿Cómo es su entorno familiar?

Mis abuelos eran gente del campo pero dueños de finca, mi papá era de Pitalito, comerciante. Pensó que Garzón se convertería en un polo de desarrollo y estableció allí un almacén, pero los planes no le resultaron, quebró con su negocio. Luego nos trasladamos a Neiva, yo estaba en cuarto de primaria y llegué a la escuela Ricardo Borrero Álvarez, allí estuve dos años y de eso recuerdo a una profesora de apellido Rojas y al rector.

¿Por qué la recuerda?

Porque era muy disciplinada, amaba lo que hacía y era muy especial, de esas personas con vocación que transmiten conocimientos. El rector era su esposo, ambos eran muy consagrados a su labor. Muchos neivanos reconocidos pasaron por esa escuela.

¿En qué condiciones fue al bachillerato?

Me gané una beca y me dieron internado en el Simón Bolívar de Garzón, apenas tenía 10 años, me faltaba disciplina y perdí el curso. Ese año mi papá no me mandó de vacaciones a las fincas de mis tíos en Pitalito donde ordenábamos, nos subíamos a los palos de guayaba, caimo y traíamos las bestias con las cantinas de leche al pueblo.

Mi papá me puso oficio en su almacén y cuando quiso que yo regresara a estudiar insistí en quedarme. Me enamoré del trabajo.

Por fortuna crearon el bachillerato nocturno José María Rojas Garrido, una de las cosas más lindas que me han pasado. Recuerdo con emoción el ejemplo que dieron todos esos magistrados, jueces, ingenieros, agrónomos, médicos, que se ofrecieron de forma gratuita para dictar clases, entre ellos Reinaldo Polania, Cristóbal Cuellar Quevedo, el doctor Cardona que trabajaba en la zona agropecuaria del Huila y Caquetá, Jaime Cerquera, Guillermo Plazas Alcid, su hermano Alfredo, el papá de nuestro exalcalde Héctor Javier Osorio que era magistrado. Eso fue fantástico.

Ese privilegio es parte de lo que tengo en mi cerebro desde niño, yo hice siete años de bachillerato nocturno y hoy lo digo con satisfacción.

¿Fue a la universidad?

Trabajé todo el tiempo mientras estudiaba el bachillerato, fui empleado de la Caja Agraria, del Banco del Colombia, Zona agropecuaria del Huila y Caquetá, profesor en la cárcel de Neiva. Como me consideraba fuerte en matemáticas pensé que debía ser ingeniero civil, entonces me presenté a la universidad nacional en Manizales y en el Externado para Derecho, por el trabajo que había tenido en la cárcel. Pasé en ambas pero me decidí por la Nacional.

Nunca dejé de trabajar, ni tuve un sólo día de vacaciones entre un empleo y otro. Yo adquirí la vena de vendedor y de conocer las cosas que la gente necesitaba y me dediqué a viajar a San Andrés a traer mercancía y me comenzó a ir muy bien.

Cuando estaba Oliverio Lara Borrero con su Larandia en el Caquetá, él comenzó una obra muy importante, toda esta gente que estaba en colonización y que tumbaba montañas, recibían ganado de él para esos potreros y cada año él mandaba un inspector para fijar el precio; yo tenía algunos familiares que habían estado en la colonización y me ofrecieron comprar ganado y lo seguimos manteniendo al partir.

¿Se hizo contador público?

Sí, soy Contador Público. Yo hice tres años de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional y estando allí se me ocurrió que debería ser capaz de hacer la otra carrera que me gustaba que era Derecho. Estudié simultaneamente las dos carreras. Mi hermano me ofreció que trabajara, lo cual es mi pasión.

Fui contador de medio tiempo en la Flota Santa Fe en Bogotá. Tenía experiencia en el Banco de Colombia de cobrador, después como auxiliar de contabilidad en la Caja Agraria, después en el área de crédito como inspector de control de todos los ingresos del banco, inspector de productos agrícolas en la zona de Huila y Caquetá y allí ya tenía un carro, un sueldo muy alto y apenas tenía 20 años, también fui almacenista y después cerraron las zonas agropecuarias y pasé a trabajar en la cárcel de Neiva. 

La familia, cuatro hijos, dos matrimonios

¿Cuántos hijos tiene?

Cuatro, dos muchachos y dos niñas. La menor está estudiando en la Universidad de Notre Dame, muy cerca a Chicago, y está haciendo la pasantía, es la única que quiso estudiar Contaduría Pública y está trabajando en una de las cuatro empresas más grandes que hay en auditoria  y le faltan dos años para culminar su carrera. Mi hijo que le lleva cinco años de edad, está trabajando conmigo metiéndose en los negocios con mucho entusiasmo; el otro hijo ya venía trabajando en las redes sociales de la empresa y mi hija con una organización que creamos está proyectada internacionalmente y la empresa con la que nos fusionamos exigió que esté con ellos cinco años. 

¿Son dos señoras en su vida?

Sí, vivo con la segunda con la que llevo 25 años y con la otra duré 13 años. Mantengo integrada la familia, hacemos un viaje cada año con los dos nietos que tengo.

Filosofando sobre la vida

-Lo que uno debe hacer en la vida es lo que lo apasione, lo enamore y lo haga vibrar, no importa la actividad que sea porque la vida es muy corta y cuando se dice eso no es un eslogan, es es cierto.

Yo espiritualmente no me siento con los 72 años que tengo sino de cuarenta. Mi consejo es que usted no haga lo que no le guste porque va a sufrir. Haga lo que le guste para que no sienta que está trabajando nunca, ahí a uno no le da hambre, sed, sueño.

A mi me toca recomendarles a mis colaboradores cuando hago reuniones que cuando sea la hora de almuerzo me digan porque yo no siento hambre cuando trabajo, puedo seguir hasta las 3 o 4 de la tarde. Ellos saben que pueden recibir correos a la madrugada porque soy muy desordenado para dormir.

¿No es ambicioso sino adicto al trabajo?

Sí, es ambición al trabajo, incluso en ese proyecto de Gigante yo perdí dinero pero ahí no tuvimos reclamos de la construcción.

¿Qué piensa del amor?

Existen diferentes tipos de amores, el fraternal, el que tiene con la mamá que es un vínculo hasta la muerte, con el papá, el de los hermanos, amigos, familiares, son diferencias que se crean en afecto, cariño y después viene el de la vida, el propio, el pasional, de los sueños, irracional porque no obedece a ninguna lógica ni a ningún sentido común.

En estos amores también he sido afortunado, siempre con mujeres aunque respeto todas las inclinaciones porque ese es el derecho de cada persona a ser feliz. El sexo opuesto para mí ha sido siempre de admiración y he pensado en mi vida como empresario que la mujer tenga una muy buena representación en la organización. En mis empresas siempre ha habido matriarcados.

¿Qué piensa del poder?

Existen varias clases, el político, de legislación, militar, ejecutivo, judicial, esos son fuertes. No me gusta que los poderes se sometan unos a otros sino que se ejerzan con total independencia porque el equilibrio para mí se da cuando se ejercen con autonomía y transparencia.

Me apasiona pensar que haya un poder que podría generar los mejores equilibrios en un estado, el judicial, porque tiene en sus manos la orientación del nivel moral de los pueblos.

Me preocupa que Colombia tenga unos niveles de corrupción tan elevados, que las cárceles no tienen la capacidad para recibir a todos los que violan las leyes. Entonces el Estado opta por generar impunidad, llega un delincuente y al otro día ya está libre. Los mismos jueces saben que no hay cómo limitar su capacidad delincuencial y eso es grave.

Creo que las cárceles no rehabilitan, quizá las que hubo en el pasado que eran agrícolas donde había personas con vocación de campo y podían llegar a prestar un servicio social y ser auto sostenibles. 

¿Qué piensa del poder político?

Tiene un problema de base y es que está corrupto en la estructura básica de las comunidades. Un candidato que con plata, con cargos o alguna otra prebenda compra un voto, un líder, no conduce a tener políticos comprometidos. 

Los concejales se vuelven comerciantes con su curul. Y ni qué decir de Cámara y Senado cuando todo el mundo escucha las cuantías que hay que invertir para salir elegidos. Igual pasa con gobernadores, alcaldes y presidentes.

¿Qué piensa de la muerte?

Después de haber cumplido cincuenta años consideré que era afortunado y que cada día que me de Dios de vida es un acto de generosidad porque hemos vivido en una zona difícil.

Yo tuve una época en la que sólo podía venir un día en el semestre. Cuando tenía que quedarme hasta el día siguiente el ejército me pedía que lo hiciera en unas casas que habían construido para unos personajes. Tuve que sacar a mi familia de Colombia y fueron 17 años fuera, eso me da…enorme tristeza. Recordarlo me hace sufrir (y tan cierto es que llora por unos momentos).

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