Autoridad en lo nacional y organización en lo regional

Por: Julio Bahamón

No sé si me equivoco, pero eso fue lo que le entendí al presidente Uribe como resumen de la alocución  ante los concejales y diputados del Centro Democrático el 8 de mayo pasado. El ilustre colombiano inició su intervención pidiéndole a los cabildantes y diputados que organicen mesas de trabajo con las comunidades en cada una de sus localidades, para lo cual, deberán contar con los alcaldes y gobernadores del partido, o  afines, en cada región.  Verdaderamente  lamentable que en el Huila esas mesas no puedan contar con más de tres alcaldes, ningún gobernador, muy pocos concejales y una sola diputada del CD debido a los pésimos resultados obtenidos en las dos únicas  elecciones zonales, producto de  las discrepancias evidenciadas entre los dos congresistas, que nunca pudieron resolver.   La división frustró a más de 300.000 electores, ya que en ambas contiendas fuimos derrotados. La pugna demostró una falta absoluta de dirección y ambiciones desmedidas de los dos; el desorden en la última elección regional  fue de tal magnitud que los votos contabilizados por el Dr Manual Macías Arango no superaron los 40.000 sufragios. Perdimos todo el trabajo, y lo más grave fue que  los congresistas miraron para otro lado y nadie acepto responsabilidades.  Ustedes me dirán que porque escribo a estas alturas y frente a los acontecimientos que estamos viviendo, pandemia, protestas  y vandalismo de un tema electoral del pasado. La primera razón es que la vida continua  y debemos vivirla; la política es permanente y debemos hacerla, antes de que nos la hagan, y la segunda y más importante razón, es para contarle, respetuosamente, al presidente Uribe que  en el Huila nos encontramos solos.  No existe organización política respetable por lo que se necesita, cuanto antes, llamar a la militancia para que en asamblea general se elija una autoridad colegiada al interior del Centro Democrático que convoque, en primer lugar a las mujeres, con el fin de que ellas tengan una importante representación junto a los demás estamentos sociales, al igual  que a los estudiantes, los trabajadores,  los obreros, los empresarios, los profesionales,  los campesinos,  los artistas, los comunicadores, los líderes y lideresas sociales, que se ocupe además de darle aliento a la colectividad en la región; de igual manera, aspiramos a que  la directiva o estructura política que se designe tenga como objetivo la UNIDAD y  se encargue de preparar las mesas de trabajo que el Dr Uribe nos pide y,  adicionalmente garantice un futuro promisorio al grupo de cara a las próximas elecciones, vistas a menos de 10 meses según el calendario electoral. Se ha percibido un desconcierto generalizado en la mayoría de los seguidores y miembros del partido. Muchos somos los indignados con el manejo que al partido le han prodigado los actuales congresistas, y creo, que llego la hora de la renovación política. Miremos no más lo que viene sucediendo en Cali y  en Neiva, por ejemplo, en donde la ciudadanía está secuestrada por unas minorías violentas que todo lo deciden ante el temor de las autoridades y el miedo de nuestros dirigentes. No hay quien salga a explicar a la opinión, sobre las absurdas exigencias que al ejecutivo le han formulado los responsables de las violentas marchas, y de que, a cambio de la reforma que ellos “tumbaron” se tramite un pliego revoltoso aforado en $81 billones de pesos, es decir, se  convoque, no una, sino cuatro reformas tributarias. Esa insólita propuesta es el pretexto que tienen, ya que  la intención real que los mueve es la de aprovechar las tales mingas para presionar al gobierno, solicitar que se suspenda la erradicación de los cultivos ilícitos por vía aérea, se  satisfaga a los carteles de narcotraficantes y de disidentes de las farc, a sabiendas de que el desorden lo  aprovechan políticos de izquierda, como Gustavo Petro instigador irresponsable de la rebelión y en cuyos cálculos electorales  está, de por medio, su aspiración a la presidencia de Colombia. Es necesario llamar la atención a la ciudadanía para que comprenda  que la lucha en la que nos hemos comprometido con el Dr Álvaro Uribe está justificada por los resultados de su gobierno. Para el partido es claro que el enemigo de Colombia es la amenaza del Castro – Chavismo y ese peligro debemos enfrentarlo con valentía después de que la historia ha derrotado otras manifestaciones totalitarias y anarquistas.