Pensar en grande, por Colombia

He venido repasando la historia política de mi país desde el año de 1.930, año en el que  se inició una nueva etapa de la vida republicana.  Leyendo las hojas de vida de quienes, desde entonces, han ocupado el solio de Bolívar, de verdad que uno queda satisfecho por  la calidad de los personajes que tuvieron en sus manos el destino de nuestro país. Desde 1930 a la fecha, con tal vez dos excepciones, todos los demás presidentes que ha tenido Colombia ejercieron sus mandatos  con dignidad y siempre pensando en el futuro y en el porvenir de la nación. Veámoslo: Enrique Olaya Herrera, abogado y diplomático, fue elegido presidente entre  1.930  y 1.934.  Lo sucedió el Dr Alfonso López Pumarejo empresario, político y diplomático elegido dos veces, la primera entre 1.934 a 1.938 y luego en 1,942 a 1,945. En el intermedio de sus dos presidencias accedió el Dr Eduardo Santos Montejo, abogado, político, humanista y periodista, elegido para el periodo constitucional entre 1.938 y 1.942. Luego del segundo mandato de Alfonso López Pumarejo que finalizó en 1.946 fue elegido por una coalición partidista el conservador el Dr Mariano Ospina Pérez, ingeniero y político, que  gobernó hasta el año de 1.950;  a mitad del siglo XX, el conservatismo escogió como su candidato al jefe por excelencia de la colectividad, al  Dr Laureano Eleuterio Gómez Castro, ingeniero de la Universidad Nacional, periodista y político destacado. El pacto de Benidorm suscrito posteriormente a la dictadura del General Gustavo Rojas, entre Laureano Gómez por el partido Conservador y Alberto Lleras Camargo por el liberalismo en 1.956 permitió la entrada al gobierno de figuras jóvenes  intelectualmente capaces y de probada experiencia en administración pública. El convenio se inició eligiendo a uno de sus líderes, al mismo Alberto Lleras Camargo,  a quien le había correspondido gobernar por encargo en el último año del segundo periodo de López Pumarejo de 1.945 a 1.946,  y pocos años después,  como el primer presidente de Colombia en la nueva etapa frente nacionalista entre los  años 1.958 a 1.962; a continuación entre 1.962 a 1.966 el país eligió al   Dr Guillermo León Valencia, abogado, político y diplomático, otro de los líderes del sistema de gobierno de alternación, al que sucedió en el cargo entre los años de 1.966  a  1.970 el distinguido estadista liberal Dr Carlos Lleras Restrepo, abogado, pensador, periodista y político;   a renglón seguido, mediante una coalición de partidos fue escogido el  paisano Dr Misael Pastrana Borrero  que gobernó desde 1.970 a 1.974, empresario, exministro y político. Al finalizar el frente nacional accedió a la primera Magistratura el Dr Alfonso López Michelsen que gobernó entre los años de 1.974 a 1.978. Julio Cesar Turbay Ayala fue elegido  presidente para el periodo de 1.978 a 1.982. Todos ellos, a cual más, hombres de estado y jefes connotados de sus partidos. En su orden después, llegaron Belisario Betancur, posteriormente el exalcalde de Bogotá y exministro de obras Virgilio Barco, lo siguió el exministro de Hacienda y de gobierno Dr Cesar Gaviria Trujillo; seguidamente lo hizo  Ernesto Samper, lo reemplazo el Dr Andrés Pastrana Arango exalcalde de Bogotá.  Hasta ese momento, Colombia era un hervidero de delincuencia y de violencia guerrillera, pero  con la elección de Álvaro Uribe Vélez como presidente el país vivió 8 años de seguridad democrática e  ilustración del año 2.002 hasta el año 2.010, pero luego, llego a la presidencia de Colombia, como una pesadilla en el 2.010,  el felón de Juan Manuel Santos  y,  como tal, adelanto una acción  claudicante  a favor de los grupos violentos narcoterroristas de las Farc. Santos  dejo al país en la encrucijada en que se encuentra, en medio de una total incertidumbre y desesperanza: Al término de su gobierno le entregó el mando en el año 2.018  al Dr Iván Duque. Han sido 91 años de gobiernos democráticos y, precisamente por la tradición democrática del país es que le hemos puesto  talanqueras a todo aquel que ha intentado establecer gobiernos totalitarios. Pero hoy el país está viviendo momentos de angustia y de perplejidad. La pandemia y la violencia generalizada lo mantienen al borde del colapso. Por consiguiente, no podemos embarcarnos en aventuras de pañales, candidatos de pacotilla, ni detenernos a  considerar embelecos  de aquellos que buscan notoriedad, que nunca la han tenido, no la tienen, ni la  merecen. Repito lo que dije en una de mis columnas anteriores: ¿Y si no es Zuluaga, entonces quién?